¿El acceso a internet es un derecho o un privilegio?

A 5 años de que la ONU declaró el acceso a internet como un derecho humano

Este mes se cumplen cinco años de que la ONU declaró el acceso a internet como un derecho humano en respuesta al bloqueo de la red en Francia, China, Egipto, Irán, entre otros. Como antecedente, en 2010, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), dependencia de la ONU, y la UNESCO formaron la Comisión de Banda Ancha para el Desarrollo Digital con el fin de expandir el acceso de banda ancha en todos los países para acelerar el proceso de desarrollo a nivel nacional e internacional, fortalecer la libertad de expresión y el acceso a la información.

El internet se ha convertido con el tiempo en una red de información sin precedentes en el mundo. Por primera vez, la comunicación sucede de manera inmediata y la información camina mucho más rápido que nosotros mismos.

Los números: ¿Quién accede a internet?

2011, año de la declaración del acceso a internet como un derecho humano:

Según datos del organismo dependiente de la ONU, la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), en 2011, un tercio de la población mundial tenía acceso a internet (31.5%), de los cuales el 45% eran menores a los 25 años. En los países subdesarrollados, sin embargo, sólo el 20% de los hogares contaban con acceso a la red. La banda ancha móvil es, en general, el único medio de acceso a internet en los países pobres. Las suscripciones a telefonía celular con banda ancha móvil llegaron al 87% de la población mundial de la cual sólo el 45% gozaba de cobertura 3G.

La baja velocidad, sin embargo, es un inconveniente. Para poder usar ciertas aplicaciones en la red, es recomendable tener una conexión de por lo menos 2 Mb/segundo. En Corea del Sur, Portugal, el Reino Unido, Francia, Suecia, Dinamarca, Singapur, entre otros, la velocidad de conexión es mayor o igual a 10 Mb/segundo; en la mayoría de los países europeos y en Estados Unidos, la velocidad de conexión varía entre los 2 y los 10 Mb/segundo; en países como Ghana, Mongolia, Omán y Venezuela, en la mayoría de la península arábiga, en varios países de América Latina y el Caribe y en África, la velocidad varía entre los 256 kb/segundo y los 2 Mb/segundo, por debajo de la velocidad recomendable.

El acceso a internet hoy

La misma organización (ITU) publicó otro informe en 2015, el cual afirma que el 45% de la población mundial — 300 millones de personas más que en 2011 — tiene acceso a internet y que más de la mitad de los usuarios pertenecen a países subdesarrollados (por cada usuario en un país desarrollado, hay dos en uno subdesarrollado). Hoy, el 46% de las personas gozan de acceso a la red desde su casa, de las cuales el 9.5% pertenecen a los países más pobres. A finales del año pasado, el 97% de la población mundial tenía una suscripción de telefonía celular y de ella, el 69% tenía 3G. Las poblaciones rurales comenzaron a hacer uso considerable de la banda ancha móvil en este lapso de cinco años.

Las diferencias de velocidad entre los países desarrollados y los subdesarrollados se ha mantenido más o menos igual. Hoy, en sólo una veintena de países la velocidad de conexión es igual o mayor a los 10 MB/segundo y alrededor de quince países tienen un rango de velocidad que va entre los 2 y los 10 MB/segundo. El resto se encuentra por debajo de lo recomendable, lo que imposibilita a los usuarios de los países más pobres tener un acceso útil a la red.

¿Ha aumentado el acceso a internet?

A partir de los datos de los informes mencionados, podemos concluir que en 2011, China y la mitad de India representaba un tercio de la población mundial, la misma fracción de personas con acceso a internet en el globo. Hoy, el 45% de la población mundial equivale a la población total de China, India, Rusia, Estados Unidos y Brasil. Una fracción equivalente a esta es la que hoy tiene acceso a internet. Para imaginar es sesgo en el acceso a internet, podemos imaginar que sólo estos países tuvieran acceso a internet y el resto no.

Ha habido un aumento considerable en el porcentaje de personas que tienen acceso desde casa en un corto período de 5 años, un aumento del 50%. Sin embargo, si hacemos el balance con la población de estos países, es claro que cabe la pregunta por el resto de las personas que aún no tienen la posibilidad de ejercer este derecho humano desde su casa. Aunque el acceso a internet a través de dispositivos móviles aumentó drásticamente este año, existen condiciones que sigue impidiendo el libre uso de internet. Si la velocidad de conexión no es la apropiada o esas personas no tienen el tiempo para adquirir información relevante a través del dispositivo, entonces parece hasta cierto punto inútil que haya tantos contratos de banda ancha móvil.

Censuras y limitaciones

El 45% de la población mundial que actualmente tiene acceso a internet desde casa y que ejerce tal derecho puede estar sometido, sin embargo, a censuras y limitaciones a la información de interés público, y a la expansión de la vigilancia en la red. Según las estadísticas y los estudios de Freedom House, sólo 18 países en el mundo se consideran libres, la mayoría del continente asiático se considera no libre y los países tercermundistas con mayor desarrollo económico se consideran parcialmente libres.

Según la misma fuente, los temas más censurados mundialmente en internet (ordenados por frecuencia e intensidad) son los que están relacionados con movilizaciones por causas públicas, minorías étnicas o religiosas, crítica a las autoridades, conflictos, corrupción, oposiciones políticas y comentarios sociales.

El Internet, las redes y los movimientos sociales

En los últimos cinco años hemos sido testigos de múltiples movimientos sociales y protestas masivas en muchos y diversos países del mundo. Muchas coyunturas políticas echaron mano del internet para sobrevivir y desarrollarse. El papel de las redes sociales se ha vuelto fundamental para las organización social.

Facebook, Twitter y YouTube fueron de gran importancia para la denominada Primavera Árabe, ya que fueron el medio a través del cual la información relacionada con las protestas fluyó entre la población a pesar de las fuertes censuras gubernamentales. El poder del internet entre los grupos organizados fue tal que, en enero del 2011, el gobierno egipcio bloqueó totalmente el acceso a la red. En Líbano, las protestas de 2011 se organización básicamente a través de las redes.

Sin el uso de las redes sociales, las protestas en los diversos países árabes no hubieran podido tener lugar. La forma de la protesta cambió de acuerdo al medio de comunicación: fueron manifestaciones descentralizadas y espontáneas. Este también es el caso del movimiento estudiantil chileno que estuvo dirigido y difundido a través de las redes sociales. Ambos movimientos lograron números extraordinarios de participación y apoyo.

Occupy Wall Street y las protestas por el matrimonio homosexual tuvieron un alto impacto en la sociedad por su difusión en las redes sociales. Ya el primer movimiento, por ejemplo, muchas veces se reconocía como un movimiento #Occupy, en este caso como #OcuppyWallStreet, con el hashtag característico de Twitter.

El reconocimiento de ciertas protestas tienen una forma ya determinada por Twitter. Hemos visto el fenómeno masivo del #YoSoy, al que se le ha puesto una cantidad enorme de apellidos y en diferentes idiomas. En México comenzaron el #YoSoy132 o #YoSoyAyotzinapa, en Francia, en 2015, como respuesta a los ataques en el semanario Charlie Hebdo, surgió el #JeSuisCharlie (#YoSoyCharlie), en Estados Unidos, #IAmFerguson (#YoSoyFerguson), que apoya las protestas que comenzaron con el asesinato del muchacho negro Michael Brown en Ferguson, Missouri.

Las redes sociales pueden ser catalizadores para movimientos sociales o protestas, pero a veces podrían también mermarlos. Anonymous es una red social que se congrega alrededor de pseudónimo para realizar acciones en internet contra la libertad de expresión, tales como el bloqueo o el boicot a páginas web. De hecho, a partir de 2010, Facebook, Twitter y YouTube comenzaron a cancelar sus cuentas y a borrar sus videos.

WikiLeaks y Panama Papers han filtrado documentos que no tenían la intención de ser públicos y han desestabilizado gobiernos y empresas. Aun cuando WikiLeaks es una organización y Panama Papers es una filtración masiva de información, estos dos fenómenos han desencadenado una cantidad inmensa de protestas que sí han sido organizadas por redes sociales. Hace poco más de un mes Sigmundur Davíð Gunnlaugsson, al momento primer ministro islandés, renunció al cargo por la presión social. Las protestas contra David Cameron, primer ministro del Reino Unido, no han cesado.

El acceso a internet como medio para ejercer derechos humanos

El acceso a la red ya es un derecho humano que pretende facilitar a las personas ejercer su derecho de expresión y de opinión. El acceso a internet no puede ser bloqueado o en coyunturas políticas importantes o clave, aun cuando los datos muestran que sólo 18 países en el mundo parecen estar oficialmente libres de censura o vigilancia.

Es cierto que el acceso a internet abre un abanico de posibilidades para que la población se informe de las cosas más diversas. Cualquier persona tiene el derecho de acceder a internet y encontrar información, lo cual no quiere decir que cualquier persona de hecho pueda hacerlo. Menos de la mitad de la población tiene acceso a internet desde su casa y casi la totalidad de la población tiene acceso vía dispositivos móviles, aunque lo hacen con una velocidad de conexión menor a lo recomendado.

¿El acceso a internet es hoy un derecho o un privilegio? ¿El acceso a internet será una posibilidad realmente funcional para el 100% de la población mundial?



Originally published at longreads.plumasatomicas.com on May 17, 2016.