Un bonito sueño de verano

Hablar de 15 temporadas en la NBA y siete apariciones en el All Star Game es un bagaje suficiente como para hablar de un enorme jugador. Sin embargo, hay múltiples maneras de empezar el final de una carrera deportiva, y en el caso de Joe Johnson, ese final está siendo demasiado doloroso y abrupto. Ha pasado de ser un enorme jugador de baloncesto a ser un jugador que para su equipo, ‘afortunadamente termina contrato este año’.
Esta parece que será, con toda seguridad, la última temporada de Joe Johnson en Brooklyn, y el jugador saldrá de New York con 89.3 millones de dólares más en su bolsillo que el día que llegó a los Nets. En estas cuatro temporadas, Johnson ha disputado un All Star y ha conseguido una victoria en los Playoffs de la NBA. Una travesía en el barrio neoyorkino que ha ido desplomándose temporada tras temporada, viendo como el castillo de naipes que construyó Mikhail Prokhorov, soñando con levantar el título de mejor equipo del planeta.
El desplome de los Nets tiene en Johnson el mejor exponente, ya que al contrario de lo que se esperaba, que asumiendo galones que antes tenían Garnett o Pierce, sus guarismos aumentaran, se han visto desplomados. Respecto a la temporada pasada, Johnson intenta 1.6 tiros menos por encuentro, sin embargo, su acierto de cara al aro ha caído 8.5 puntos porcentuales.

El PER de Joe Johnson se ha desplomado y el índice que calcula el número de victorias que un jugador ha provocado en su equipo en una temporada o en un periodo de minutos –de los 48 que tienen los partidos- es negativo. Es decir, Joe Johnson ha provocado más derrotas –estadísticamente- que victorias a los Nets esta temporada.
Joe Johnson siempre ha vivido con la vitola de ‘anotador’, especialmente desde la línea de 3 puntos, sin embargo, esta temporada, sus registros desde el perímetro son pésimos.

Las áreas rojas representan el porcentaje de acierto de Joe Johnson por debajo de la media de la NBA, lo que supone el 72% de sus lanzamientos. Las áreas verdes son las únicas donde Johnson tira por encima de la media de la NBA, lo que representa únicamente el 17.3% de sus lanzamientos.
Los contratos desorbitados
La vida de Joe Johnson cambió en verano de 2010, cuando jugando en Atlanta Hawks renovó seis años por el máximo que podía, algo más de 123 millones de dólares. Durante las dos temporadas siguientes, el nivel de Johnson fue más que aceptable, disputó esos dos años el All Star y llevó a los Hawks a los Playoffs, donde consiguieron ganar una ronda.
Sin embargo, en junio de 2012, Danny Ferry asumió el cargo de jefe de operaciones de baloncesto de Atlanta Hawks y su primer objetivo estaba claro: había que traspasar a Joe Johnson para desprenderse del astronómico contrato que había firmado dos años atrás.
Ese mismo verano, los Nets cambiaban New Jersey por Brooklyn y buscaban armar un conjunto de estrellas que les llevaran al título. El Director General de la franquicia, Billy King ya había adquirido antes del cierre del mercado de traspasos la temporada anterior –febrero de 2011- a Deron Williams, procedente de Utah Jazz, para que encabezara ese nuevo proyecto y habían adquirido a Gerald Wallace de Portland para que acompañara a Brook López.
Finalmente, el 11 de julio de 2012, Ferry consiguió colocar a Joe Johnson en Brooklyn Nets a cambio de cinco jugadores y una selección de primera ronda del Draft –utilizada, curiosamente en Shane Larkin, que juega actualmente en los Nets-. Atlanta había conseguido colocar a un jugador por un valor que ni en sus mejores sueños pensaban conseguir. Ahí sentaron las bases de la pasada temporada, cuando establecieron el mejor registro de la historia de la franquicia en la NBA y asombraron al mundo hasta la final de la Conferencia Este, donde un equipo mermado por las lesiones y agotados físicamente, cayó ante los Cavaliers de LeBron James.

Esa primera temporada, Brooklyn ganó 49 partidos y perdió 33, un buen bagaje que les llevó hasta Playoffs, donde cayeron ante Chicago Bulls en un agónico 7º partido en el Barclays Center. Ese buen hacer del equipo provocó que Prokhorov sacara el talonario otra vez ese verano para adquirir dos piezas más que dotaran a los Nets de los últimos elementos que le hacían falta para llegar a las rondas finales. Así, se contrató a Kevin Garnett y a Paul Pierce, que habían llevado años atrás a los Celtics al título de la NBA.
Sin embargo, las cosas no funcionaron ese año como se esperaba y Paul George abandonó el barco de Prokhorov el verano siguiente rumbo a DC. La temporada siguiente, Garnett volvió a Minnesota y los Nets tratan desde que realizaron aquella mastodóntica inversión, de salir del tope salarial en el que andan sumidos, pagan un impuesto de lujo nunca antes visto en la NBA y que se hace inasumible incluso para un billonario como Prokhorov.
Joe Johnson, ¿negocio rentable?
Brooklyn Nets contrató a Joe Johnson buscando un anotador, un devorador de puntos que les establecieran en los registros altos ofensivos de la NBA. Pero no han encontrado en Johnson –ni otorgándole en muchos momentos todo el protagonismo ofensivo, aunque no lo mereciera- ese anotador que aspiraban a encontrar en él.
Johnson ha disputado 262 partidos de temporada regular con los Nets, donde únicamente ha anotado 30 o más puntos en ocho ocasiones. En los 25 partidos de Playoffs que ha disputado Johnson con los Nets, la barrera de los 30 puntos sólo la superó en dos partidos.

La aportación ofensiva de Johnson se ha visto mermada progresivamente, y esta temporada ha anotado menos de 10 puntos en 15 partidos y su progresión le dejaría con 39 partidos por debajo de 10 puntos, lo cual es una desgracia para una franquicia que le paga el 2º mayor contrato de toda la NBA. El rendimiento de Johnson en lo que a puntos de refiere ha sufrido una constante bajada que le deja actualmente como un jugador ‘del montón’ y no como lo que representa su contrato.
El estado de forma de Johnson y la marcha de los Nets hacen que la franquicia no tenga ningún motivo ni motivación para mantener a Johnson en la plantilla más allá de marzo de 2016. Los Nets son el tercer peor equipo de la NBA, tanto ofensiva, defensiva como estadísticamente.
El futuro a corto-medio plazo de los Nets es pésimo, casi tétrico. Su elección de primera ronda esta temporada, Rondae Hollis-Jefferson se recupera de una fractura en su tobillo derecho y estará de baja hasta mediados de marzo –como pronto-.
Pero ahí no acaba la ‘relación’ de los Nets con el Draft. Para el Draft de la temporada que viene, iban a tener un Top-5 al 100% y pelearían con franquicias como Lakers por el Nº2 del Draft –sería estrambótico que a los 76ers no les tocara el número 1, pero cosas peores se han visto…-. Sin embargo, esa elección no irá a Brooklyn, sino que irá destino Boston, puesto que los Celtics tienen los derechos de su primera elección del Draft 2016 como parte del traspaso de Pierce y Garnett.

Por tanto, ¿ha merecido la pena la inversión realizada por el magnate ruso en Brooklyn y que ha contado con Joe Johnson como cabeza visible de un buque que va a la deriva y amenaza con hundirse? Rotundamente, no. Los precios pagados por Deron Williams, Paul Pierce, Kevin Garnett y el propio Johnson no han reportado, ni de lejos, los resultados que Prokhorov esperaba conseguir. Y en lo que respecto a Joe Johnson… es una estrella de la que únicamente queda la cáscara exterior, un atisbo del enorme jugador que un día llegó intentar plantar cara a las grandes estrellas de la Liga.