¿Cuál es el valor agregado de un ecosistema de innovación?

El paradigma de innovación cambió. Las grandes y exitosas compañías internacionales que están a la vanguardia en sus mercados, han mantenido su posición de liderazgo porque han comprendido que los procesos de cambio internos deben tener objetivos claros, muy específicos y ejecutados en corto tiempo.

No importando el tamaño de la empresa, lo fundamental es fomentar una cultura del riesgo, que dé espacio para la experimentación, donde haya una visión compartida de lo que significa innovar, se empodera a quienes están impulsando el cambio, se entreguen espacios para tomar riesgos y se fomente la colaboración.

Para llevar adelante esta transformación es clave un cambio cultural que muchas veces es más lento de lo que las compañías pueden permitirse frente a los rápidos cambios que impone la Economía Digital, por lo que se vuelve clave apalancar el negocio con nuevas metodologías, herramientas y tecnologías que no necesariamente encontramos dentro de las empresas o en sus áreas de innovación internas.

En este escenario es donde cobra relevancia la relación estratégica con un ecosistema de innovación abierta, entendido como el conjunto de organizaciones, personas, herramientas, metodologías y procesos que se utilizan para avanzar en transformaciones de alto impacto y de carácter estratégico.

Contar con un ecosistema de innovación permite a las empresas apalancar su creatividad e innovación interna para desarrollar con éxito un proceso continuo de realineamiento e inversión en nuevas tecnologías, modelos de negocio y metodologías para mejorar la experiencia de sus clientes y hacer más eficientes sus procesos.

Hoy mucho de este potencial de innovación está en las startups, que por definición están en una búsqueda y desarrollo permanente y sistemático de cambios que las hagan avanzar, lograr resultados óptimos y ser capaces de adaptarse de forma ágil y exitosa a distintos escenarios.

¿Dónde está entonces el gran desafío? Precisamente en la búsqueda asertiva y en el entendimiento de que la tecnología cada vez cambiará más rápido y que hay que estar preparados para ir adaptándose frente un mercado en constante transformación.

Así, ser parte y apoyarse en un ecosistema de innovación entrega a las empresas el potencial de acceder a las mejores y más recientes tecnologías y adoptarlas en los plazos y formas requeridas.

Un buen ejemplo es lo que hemos visto en el último tiempo en el retail y el mercado financiero. Los principales actores de estas verticales están constantemente buscando empresas especialistas en desarrollo de soluciones que impactan a distintas áreas de su operación.

En el caso del retail y el comercio un buen ejemplo es la búsqueda activa de soluciones de logística para mejorar la experiencia del cliente al momento de recibir los productos. Un buen ejemplo de colaboración con ecosistemas de innovación en este caso es la start up SimpliRoute cuya plataforma permite planificar y optimizar las rutas de reparto, visitas a clientes, servicios técnicos y otras operaciones en terreno.

Si revisamos qué está pasando con los bancos, ya son varios los que están trabajando con Camel Secure y sus plataformas de gestión de riesgo TI e Industrial, las que a través de la entrega de información georeferencial, reportes estadísticos y otros elementos, permite visualizar fácilmente Scan de vulnerabilidades, resultados de nivel de riesgo y mitigación, lo que en el actual contexto de mejoras en Ciberseguridad que deben impulsar las instituciones financieras, se ha vuelto de gran valor para quienes cuentan con sus servicios.

Como éstos, son varios los ejemplos de procesos exitosos de transformación digital apalancados por actores externos a las compañías, que entregan soluciones específicas a costos razonables, con acotados tiempos de implementación y excelentes resultados.

Desde nuestra visión, un actor fundamental dentro de los ecosistemas de innovación y el proceso de búsqueda de nuevas soluciones es un asesor estratégico que tenga una mirada objetiva y agnóstica tanto del problema como de la solución requerida. Su rol de acompañamiento permite ordenar las prioridades, buscar los caminos más productivos, detectar casos de uso exitosos e integrar las visiones de ambos mundos.

Bajo esta mirada pueden surgir grandes oportunidades disruptivas y diferenciadoras para las compañías donde la innovación se vuelve entonces un objetivo estratégico para mantener o mejorar su posición en el mercado, comprendiendo que la transformación digital y la innovación son procesos continuos que deben ser parte del ADN de todas las compañías no importando su tamaño o vertical.