Las características clave que debe tener un Digital Advisor

En la columna anterior describimos qué es un Digital Advisor y cuáles son las principales competencias que debe tener para cumplir con éxito su rol de acompañamiento dentro de tu estrategia de Transformación Digital, entendiéndola como un proceso permanente de búsqueda de nuevas soluciones para mantener vigente a tu compañía.

En esta oportunidad, abordaremos -desde nuestra experiencia- cuáles son las principales características que debe tener un Digital Advisor para ser un aporte real. Si dentro de tu compañía están en la búsqueda de una asesoría para impulsar su evolución, no pierdas de vista el siguiente listado:

Ser agnóstico: Desde el principio, quien cumpla el rol de Digital Advisor debe estar alejado de las marcas o tecnologías específicas, pues no puede perder objetividad en la toma de decisiones a la hora de definir cuál es el mejor roadmap y las soluciones a implementar. Su foco debe ser el problema y cómo resolverlo, no la implementación de una solución o herramienta determinada.

Visión y capacidad de innovación: El Digital Advisor tiene que estar “sumergido” en la nueva economía de startups, procesos ágiles y colaboración; y al mismo tiempo estar al tanto de las nuevas soluciones que día a día aparecen en los mercados mundiales para asegurar a tu empresa el acceso a la mejor estrategia de desarrollo. Entendiendo que la tecnología es dinámica y que una solución o herramienta que hoy es la mejor opción para resolver algún problema o acortar la brecha digital, no necesariamente será igual de eficiente en el mediano plazo, estar permanentemente a la vanguardia se vuelve un diferenciador clave para evitar la obsolescencia.

Comprometido con el cambio interno de la compañía: Debido a la importancia de una óptima y ágil transformación de las empresas, el Digital Advisor no puede ser una figura que sólo está pensando en instalar una solución y salir del proceso. La gestión del cambio es central en la evolución, tiene que ver con cambios importantes en la cultura de la organización, con la capacidad de tomar los riesgos controlados, de colaborar y experimentar, incorporando de forma real, ágil y rápida estas nuevas tecnologías. En este sentido, el rol de alineamiento que cumple un Digital Advisor es clave. Ante los constantes y rápidos cambios del mercado, se necesita empoderar efectivamente a los colaboradores, pues si no hay personas que vean cómo las nuevas tecnologías agregan valor al adoptarlas en su trabajo, simplemente no habrá el retorno esperado por la compañía.

Articulador de un ecosistema de innovación: Convocar a terceros que muestren las tecnologías, hacer una evaluación objetiva de ella con pruebas y pilotos con el apoyo y el entendimiento del equipo interno es clave dentro de cualquier roadmap de transformación, y el Digital Advisor debe orquestar todos estos esfuerzos. Su foco debe estar en la innovación permanente para lograr que la compañía se vuelva cada día más próspera y sea capaz de sobrevivir al impacto que está teniendo en todas las verticales la Cuarta Revolución Industrial.

Aliado estratégico: Un Digital Advisor debe sumarse al proceso permanente de transformación de la compañía. Esto se puede concretar integrando un comité de transformación o instalando capacidad en la empresa como por ejemplo, un Chief Digital Officer (CDO) o un rol que pueda internamente liderar el proceso de evolución. Al mismo tiempo, como asesor debe acompañar a los líderes internos en la selección y formación de su equipo, pues se trata de perfiles técnicos y profesionales nuevos, con nuevas competencias, roles y funciones, que hoy son bastante escasos en el mercado laboral, sobre todo en América Latina.

Capacidad de medir el impacto de las soluciones: Junto a su equipo, el Digital Advisor debe visualizar y disponibilizar el impacto de las soluciones y acciones de gestión del cambio organizacional que se emprendan, estimando y controlando sus dimensiones en términos de la satisfacción y viaje del cliente, midiendo también el impacto económico de la transformación a través del ROI, el EBITDA, la reducción de costos, el aumento de la productividad y las ventas, sin perder de vista el nivel de adopción y empoderamiento del cliente interno y cómo cada uno de estos factores afectan a la organización.

Todas estas características son las que permitirán que el proceso de Evolución Digital de tu compañía se centre en el nuevo cliente digital, en la estrategia para llegar a él y en la mejora de sus procesos, con nuevas formas de pensar y trabajar; y no sólo en la tecnología como el objetivo final de todo el proceso.