L’Opportunisme
Muchos de vosotros habéis compartido este artículo del periodista catalán Èric Lluent, publicado ayer en su blog. Si bien en algunos aspectos no le falta razón, ya que vivimos día a día atrocidades mucho menos repercutidas mediáticamente que la sucedida este 13 de noviembre en París, mi sentido común me llama a objetar. Ponerse la bandera francesa sobre la foto de perfil de Facebook no es un crimen, como tampoco lo es solidarizarse con las víctimas, amigos y familiares de la barbarie de este viernes.
A algunos de los que nos hemos movido por la conmoción de lo sucedido y hemos decidido colocar el distintivo en nuestra foto de perfil nos habéis tachado de hipócritas, de establecer diferencias entre ciudadanos de primera y de segunda o de preocuparnos únicamente de las víctimas del mundo occidental, entre otras acusaciones. Nada más lejos de la realidad.
El impacto mediático que tuvieron los hechos acaecidos la noche del 13 en la capital francesa fue muchísimo mayor que el que pudieron tener los atentados de Beirut, Siria o el Kurdistán, ya que es poco común sufrir ataques terroristas en países en estado de paz, como es el caso del galo.
He visto a mucha gente quitarse la bandera a raíz de todo esto, y he sentido un poco de lástima, ya que la autocensura por estos motivos en ningún caso es positiva. El lunes a las doce menos cuarto de la noche, como programé al colocarla, mi foto de perfil volverá a ser la que era antes, habrán pasado tres días y la bandera de Francia desaparecerá, no como el recuerdo de aquella noche en la que salí feliz del trabajo y mi cara cambió completamente al enterarme de lo sucedido.

