¿Cuál es la mejor cámara?

Decir que si respondemos esta pregunta se abre la caja de Pandora, sería subestimar las pasiones desbordadas de Fotógrafos, aficionados y consumidores que explotan al tocar el tema.

Existen muchas citas, textos, artículos, opiniones y variaciones que giran en torno a una particular realidad sobre la fotografía: La cámara no hace la diferencia, lo importante es el fotógrafo.

Al afirmar esto, es posible terminar casi cualquier discusión sobre el asunto. Pero hay que recordar que no podemos hacer una fotografía sin el instrumento: la cámara. Existen técnicas que desvinculan la imagen de la cámara fotográfica (link), pero son procesos que son usados de forma muy reducida pues no son prácticos, y están lejos del usuario promedio de la fotografía; estas técnicas están reservadas a la fotografía de arte y la experimentación del medio y lenguaje fotográfico.

Al estar de acuerdo que para hacer fotografía se necesita una cámara, existen muchos componentes mecánicos, ópticos y electrónicos que están involucrados en el proceso de la captura y fijación de la imagen. Hoy por hoy, la capacidad y eficiencia tecnológica que tienen las empresas que fabrican cámaras es impresionante, y tratar de comparar la calidad de los equipos de las primeras generaciones de equipos digitales, con los de la actualidad, no es justo. Actualmente tenemos sensores con rangos de sensibilidad que sobrepasan la capacidad del ojo humano para ver en la oscuridad; tenemos obturación mecánica y electrónica que llega a 1/32,000 o más; contamos con rangos dinámicos de hasta 15 pasos de exposición en los equipos de medio formato. Por lo tanto, hoy resulta difícil encontrar una cámara que haga malas imágenes. Las diferencias entre marcas y modelos están en el terreno de los “pixel-peepers”, aquellos obsesionados por revisar sus fotografías al 400%.

Quizas en épocas anteriores, cuando las cámaras aun usaban película, la calidad óptica y mecánica entre las marcas variaba ampliamente. Puede ser parte del origen del debate sobre qué marca es mejor. Pero la realidad es que todas las marcas tienen un estándar de manufactura muy alto, por lo que las diferencias son pequeñas.

La discusión debe llevarse al nivel de los formatos y no de las marcas.

Cuando hablamos de formatos, ahí sí encontramos grandes saltos de calidad y no es algo que suceda recientemente. El formato se refiere al tipo de soporte en el cual se captura la imagen, es decir, el tamaño del negativo, o sensor, que tiene la cámara. En la fotografía digital existen formatos pequeños como el MTF y APS-C, el formato estandar: 35mm full frame y el medio formato: que son sensores hasta 4 veces más grandes que el formato estandar de 35mm (link). La principal diferencia entre los formatos es el tamaño físico de los sensores, por lo que, a mayor tamaño, más calidad en la imagen. No pienso entrar en detalle del porqué, pero en pocas palabras, se debe a que los sensores más grandes permiten captar más luz con menor ruido y mayor fidelidad de color, ya que cada fotosito tiene un área mayor.

Con esto podemos afirmar que una cámara de medio formato tendrá mejor calidad de imagen que una cámara APS-C. Pero la calidad tiene un precio, y se nota. Una cámara digital profesional de 35mm cuesta en promedio $2,500–$5,000 dólares. En cambio, la cámara de medio formato más accesible con un solo lente cuesta aproximadamente $10,000 dólares, y los sistemas más completos están arriba de los $40,000 dólares.

Podemos decir que una cámara de medio formato es mejor, pero si esa cámara la opera una persona sin experiencia, los resultados seguramente serán terribles. En cambio, si un Fotógrafo opera la peor de las cámaras, se obtendrán resultados buenos, dentro de la limitación que imponga el manejo del equipo.

En conclusión, discutir sobre qué marca es mejor, resulta inútil, salvo por divertidas y apasionadas diatribas interminables en el internet. Si estás pensando adquirir una cámara, lo mejor es comprar aquella con la que te sientas cómodo, aquella que los controles se adapten mejor a tu mano. Con esto dejamos de lado las cifras y datos mínimos que las diferencian. La cámara debe de ser una herramienta que hay que dominar, y no al contrario.

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Paco Navarro es un fotógrafo especializado en retrato, headshot y fotografía comercial que divide su tiempo entre Guadalajara, México y Nueva York, USA. 
Es asociado en Headshot Crew, BlendImages y Adrian&Marco.