La historia de un rencor
Corría el año 1789 en Francia. Un simple soldado ordenado por su superior hace acopio de fuerzas e irrumpe forzosamente en un inmueble.
El espacio es oscuro y en cierta medida, siniestro. Unas gotas de lluvia se cuelan por las grietas del tejado generando charcos de agua que otorgan al ambiente de una humedad significativa.
El joven soldado, anónimo para nuestra historia, tiene la misión de retirar como sea una caja de madera que culmina la pétrea decoración del espacio que ha sido ocupado.
Encuentra una tintineante luz originada por una simple vela. La vela ilumina débilmente la mesa sobre la que reposa la caja. Su objetivo.
Armándose de valor, retira la caja sin apenas esfuerzo.
Le llama la atención la escasa resistencia que ha encontrado. En el negro edificio no hay nadie. Sus habitantes han debido de huir al escuchar los gritos o toques de corneta llegados de varios puntos de la cuidad.
Nuestro anónimo retira la caja siguiendo los consejos prácticos de su jefe.
«Agarra la caja y vete»
En un último instante decide apagar de un soplido fuerte la débil luz que apenas ofrece oposición y marca, casi sin mancha, el éxito de su misión.
Días más tarde, en el mismo edificio, una luz se abre paso entre la soledad oscurecida. La vela permanece apagada.
Otro objeto se dispone a ocupar el lugar que unos días atrás hallaba una simple caja.
Un busto. Una señora. Una corona de laurel por guirnalda embelleciendo la pose sería y posesiva de una diosa.
La guinda al pastel ha sido finalizada.
Año 2018
Un anónimo, pariente quizá de nuestro primer protagonista, asoma la cabeza en un lugar iluminado.
Busca asiento entre las sillas, sencillas, que se ordenan en sector circular con el centro ocupado por una caja. Esa caja es señalada por una vela de LED.
El proyecto que arrancó bajo la pretenciosa ilusión de suplantar la fuerza del Tabernáculo, se retuerce de desilusión y sorpresa al contemplar que cuatro siglos después, la misión que se encomendó a un anónimo soldado, ha terminado fallando.

Santuario de Torreciudad, Barbastro, España.
