FBFF: future best friend forever.

Revisar el buzón es una de mis cosas preferidas, ahora ya es poco común que llegue a casa y tenga un buzón lleno. Pero aún así, me gusta cuando esto pasa.

Romper los sobres cuidadosamente para ver lo qué hay adentro. Generalmente son estados de cuenta, facturas, promociones y siempre hay muchos folletos. Nuevos restaurantes, lavanderias, gente que “compra todo usado” y muchos desarrollos inmobiliarios de ensueño con un precio costeable a 20 o 30 años.

Siempre que veo el buzón repleto me emociono. Cómo podrán imaginar, soy una persona muy solitaria. No conozco a nadie que tenga una familia o incluso una relación que tenga ese amor extraño por recibir correspondencia. Prefieren pasar su tiempo con gente de verdad.

Y es que piénsenlo, cuando recibo correspondencia es un recordatorio de que alguien piensa en mí, por muy genérico que sea ese pensamiento.

Alguien pensó que yo podía comprar una casa, que me podría interesar un nuevo servicio de televisión de paga, a alguien se le ocurrió qué tal vez podría tener curiosidad de ver en que me había gastado mi dinero en el mes.

Todo eso está muy bien, me hace recordar qué hay más gente en el mundo viviendo vidas paralelas a la mía.

Un día recibí una carta súper importante, tan importante que tenía más de 15 años esperándola, tan importante, que ya no me acordaba.

Era una carta del departamento de turismo de Corea del Norte. Esa carta era tan importante que incluso tenía una maleta hecha desde hace años, esperando la seña para poder salir. Era tan importante que tenía un plan de acción que iniciaba con abrir ese sobre.

Abrí el sobre y pause un poco mi plan, no lo creía. Por fin podría visitar Corea del Norte. Me hice algo de cenar, me senté en la barra de la cocina y leí de nuevo la carta. Nunca nadie me había invitado a visitar un país.

Termine de comer, lave mi plato y mi cuchara, mientras seguía imaginando cómo sería todo allá.

La verdad es que no se nada de Corea del Norte, no es que me haya interesado mucho la cultura de el país, o que me intrigue la estructura social y política, lo que me llamo la atención era otra cosa, algo mucho más personal.

Mucho tiempo atrás, encontré un reportaje de que cuando un turista visita Corea del Norte, es inmediatamente escoltado por una persona del gobierno, una especie de agente que se asegura de que vayas a los lugares correctos, platiques con las personas correctas, incluso duerme contigo en el mismo cuarto. Mientras leía esto, me imaginaba las mejores vacaciones. Nunca había estado acompañado por tanto tiempo, pero es salgo que siempre he querido.

Ahora, quince años después, es momento de pasar las mejores vacaciones, mi maleta esta lista para generar momentos de calidad con mi futuro mejor amigo. Llevo juegos de mesa, palomitas y dulces, aunque tendré que checar la fecha de caducidad.

Imagino que jugaremos por horas, platicaremos y yo le enseñaré fotos de mi infancia, compartiremos comida y haremos pijamadas en donde le contaré todos mis secretos.

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