Los retos del departamento de comunicación en el siglo XXI

Paloma Ausín
Sep 6, 2018 · 3 min read
*foto: rawpixel

La transformación del Departamento de Comunicación del Siglo XXI todavía está por llegar. Parece que fue ayer cuando todas las marcas recopilaban a mano, o vía telefónica, los datos de sus clientes para llevar a cabo sus campañas de comunicación y publicidad por correo. El “marketing directo” se convirtió en una acción mensual obligatoria, con todo el coste en papel y merchandising que suponía. Cada mes era una creatividad llamativa distinta, un mensaje convincente distinto y unos regalos de lo más originales para que el cliente nos recordase casi continuamente. Cualquier tipo de innovación valía, desde llaveros, muestras de perfumes, maquillaje, refrescos e incluso comida. Todo valía para captar o fidelizar al cliente, y además conseguir el impacto final: que nuestra marca estuviese en la mente del consumidor casi constantemente.

Con el boom del email, se dejó a un lado el dichoso regalo, que para los departamentos de comunicación era un auténtico quebradero de cabeza. Por el tiempo que llevaba en su elección, y sobre todo por el periodo de prueba definitivo para conocer cómo iba a llegar nuestro producto final a los buzones, es decir, a las manos del cliente. Aunque no vamos a hablar todavía de los envases de los productos, eso da para otro post. Con el envío de las newsletters o los emails de gran contenido y creatividad, se consiguió abaratar costes exponencialmente. Ya no había que buscar el papel más barato, ni localizar los productos menos pesados para más económico el envío. Todo era limpio, rápido y con resultados de éxito. Ya que después de los emails, vinieron las plataformas de envío electrónico masivo, que ofrecían (y ofrecen) las estupendas estadísticas de apertura del correo, tiempo invertido en la lectura, y número e identificación de los emails erróneos. Con el marketing directo en papel, no había garantía de que todos los envíos llegaran a destino. Sin embargo, con los emails se puede comprobar casi de inmediato cuáles son correctos y cuáles no.

Junto con el email llegaron los regalos interactivos, esos links o archivos imprimibles con los cupones descuento, o los links de descarga de premios o archivos gratuitos con contraseña de cliente. Esto también se incluyó en las páginas web de producto y empresa, donde el consumidor podía entrar en una zona privada o “intranet” para reclamar su regalo. Y con la incorporación de las redes sociales, la comunicación se hizo aún más condicional. Hoy en día, a cambio de un like y seguir en los social media a la marca, el consumidor puede estar al día de las promociones, descuentos y regalos de sus marcas favoritas. En tan solo con un clic y de una manera más directa, el departamento de comunicación está en contacto en tiempo real con su público. Bien sea el consumidor, el periodista, inversor, empleado o embajador de marca. Todos en definitiva dan visibilidad.

Todo esto también ha supuesto un avance hacia la optimización de los presupuestos. Es cierto que con la crisis y la reducción económica del gasto en las empresas no se ha podido disfrutar de los beneficios que ha significado la incorporación del uso de las tecnologías como herramientas del día a día de las tareas de comunicación, visibilidad y difusión. Sin duda las empresas, y sobre todo los departamentos de comunicación, lo han agradecido. Con esto demostramos, que el departamento de comunicación se ha adaptado a las costumbres, usos y hábitos de sus públicos. Se ha dejado llevar. Es ahora cuando realmente están comprobando de primera mano los beneficios de mezclar todas las vías de visibilidad y comunicación que han utilizado desde inicios de este nuevo siglo.

A punto de comenzar, en breve, la tercera década del siglo XXI los departamentos de comunicación tienen una asignatura pendiente, crear su propia metodología de trabajo que les permita llegar a todos los públicos posibles con todas las herramientas que estén disponibles a su alcance. Y si me apuras, que demanden la creación de una plataforma digital nueva donde comunicarse con todos sus públicos ¿Será eso posible? Hemos de suponer que sí. La comunicación tiene que poner de nuevo las manos en el volante y dejar de ser una mero copiloto en todo este baile de la visibilidad. Es el momento de controlar hasta donde queremos llegar con las marcas. ¿O es que acaso el ser humano “vivirá del aire” en Marte?

Paloma Ausín

Portavoz corporativa de marcas y empresas con su comunidad digital, medios de comunicación y proveedores

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