BOCADILLO o la ética ante todo

Lo peor de la película que Wismichu presentó a Sitges ha sido el trato hacia sus fans

Palomitas de café
Oct 14, 2018 · 5 min read

Antes de nada, decir que dentro de la comunidad más ‘mainstream’ de YouTube, Wismichu era, desde mi punto de vista, de lo poco salvable. Claro que tiene vídeos que distan mucho de ser catalogados como “de calidad”, pero en su canal también hay otros que se alejan de lo predominante en esta red social, como el vídeo denuncia a Cabronazi que, si bien lo publicó después del reportaje de Carlos Otto para El Confidencial, llegó a una audiencia que difícilmente leería el medio de comunicación. En resumidas cuentas, lo que me interesaba de Wismichu era esa especie de matiz de anti-héroe, su odio hacia la parte más nociva de YouTube, como las infinitas bromas o ‘prank’ que pululan por la plataforma cada vez con menor credibilidad.

Todo eso cambió el pasado viernes.

El abanderado de las luchas contra las bromas de YouTube, llegó al festival de Sitges, el más grande de su género, con la intención de reírse de sus seguidores. Eso fue Bocadillo, su estreno como director de cine, una broma pesada a muchos de sus fans que se habían desplazado hasta la localidad catalana para ver la película de su ídolo, pagando sus correspondientes gastos. En Twitter abundan los vídeos del descontento en la sala de cine, donde hubo gritos de “Wismichu devuélveme el dinero”.

Una vez el temporal empieza a amainar, surgen voces que defienden lo hecho por Ismael Prego, nombre real del ‘youtuber’ y el que aparece en la categoría de director. Pero al mismo tiempo, las explicaciones que desde Sitges se dan a lo ocurrido hace unos días no son ni convincentes, ni acordes. De esta forma, el subdirector del Festival, Mike Hostench, explica a Verne que ningún miembro de la organización había visto previamente la película, algo que a todas luces es imposible o demuestra muy mala praxis; Hostench también califica Bocadillo como “un regalo de Wismichu para sus fans”, por lo que no estaba en la sección oficial del festival, pese a venderse como tal, lo que hace avivar aún más las llamas de lo ocurrido. Por su parte, Ángel Salas, director, se niega a pedir perdón, posicionándose al lado de su segundo al mando, y a devolver el dinero.

Making off de ‘Bocadillo’ | Fotogramas

De toda la marabunta, lo único que parece claro es que lo ocurrido el viernes es parte de algo mayor, un documental o similar que se está preparando y del que la proyección es solo una pequeña parte. La presencia de Carlo Padial en la sala parece apuntar en esa dirección.

El director catalán ya hizo algo parecido con Algo muy gordo, su última película con Berto Romero. Ambos presentaron en 2015, en el Festival de Málaga, el tráiler de una película sobre un guionista de cine (Romero) que se ve obligado a repetir la EGB. Finalmente, en 2017, se estrenó la película que no era ni por asomo lo presentado en la ciudad andaluza, sino un ‘making of’ sobre esa película.

Las diferencias entre ambos casos son más que notables. Pardial presentó el proyecto de una película en un festival que tradicionalmente ha servido de escaparate para nuevos trabajos, mientras que el ‘youtuber’ proyectó una “película” en un festival por el que tradicionalmente han pasado grandes nombres del cine fantástico; el público que asistió al pase de Pardial era principalmente prensa especializada, mientras que al de Wismichu fue parte de sus seguidores; Prego llegó a Sitges con cierta soberbia, con una cinta que, como él mismo declaró en la rueda de prensa, era “un regalo para el cine”, mientras que Pardial quería mostrar que “ no hay ni una ni dos maneras de hacer comedias”, según sus propias palabras.

Las explicaciones que desde Sitges se dan a lo ocurrido hace unos días no son ni convincentes, ni acordes.

Pasando por alto, lo que daría para otro largo texto, que a un director se le permiten ciertas libertades, mientras que el estreno del ‘youtuber’ vino acompañado de un fuerte ruido del sables y lo ocurrido no hizo más que despertar una bestia dormida. Lo peor es que lo de Wismichu es denunciable no por ser una broma pesada — hay que ser benévolo y darle algo de margen a la espera de lo que finalmente pase — ,sino por que los damnificados de esa ‘prank’ han sido sus seguidores.

Actualmente la cuenta de Wismichu cuenta con más de siete millones de suscriptores — desconozco cómo ha variado ese número tras lo ocurrido el pasado viernes — , lo que lo convierte en uno de los ‘youtubers’ más importantes dentro de la comunidad hispana. Ese número no se consigue fácilmente, si no que es necesario cuidar esa audiencia, dándole contenido con una cierta calidad. Entre ambas partes se establece un acuerdo tácito: el espectador da su ‘Like’ y suscripción, lo que se termina traduciendo en una compensación económica, a cambio de que su ídolo les dé eso que tanto les gusta. Y Bocadillo no es eso que tanto les gusta.

Si la idea era promocionar una cosa y presentar finalmente otra bien distinta para grabar las reacciones del público — al respecto de la grabación de los espectadores es interesante el hilo de Chico Morera en Twitter — , se podría hacer de otra forma bien distinta. Pardial presentó una cosa e hizo otra, pero nadie se enfadó porque, además de lo dicho antes, sus seguidores vieron el tráiler a través de YouTube, sin necesidad de pagar, y lo que finalmente fue Algo muy gordo, gustase más o menos, era una película con un mensaje y un contenido detrás.

Wismichu bien podría haber estrenado su película en cines comerciales, como hizo Jägger, o preparar un vídeo que, si bien podría no ser una buena película, sí una película. Pero lo que finalmente se proyectó en la sala Retiro fue una mala broma pesada, que ha perjudicado no solo la imagen de Wismichu, sino la del Festival y la de la comunidad de ‘youtubers’. Todas esas ‘prank’ que abundan por la red social son malas y falsas, eso nadie lo duda, pero son honestas; los seguidores de estas cuentas, sepan o no la veracidad de lo que están viendo, reciben lo que piden y no dan nada a cambio más allá de un ‘Me gusta’. Los que vieron Bocadillo perdieron su dinero, su tiempo y, probablemente, su paciencia, a manos de un creador de contenido que ha hecho carrera burlándose de lo que finalmente ha hecho.

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