A hostias

Pues eso, cada día tengo más claro que la mejor forma de solucionar los problemas es con una buena mano de hostias. Sí, suena drástico, lo sé. Pero es que es así. Y cada día estoy más convencido de ello. Y no me vais a hacer cambiar de opinión.

No, no voy a contaros como le he pegado una paliza a nadie, porque no lo he hecho fundamentalmente. Y porque me parece algo de todo punto inaceptable. En términos absolutos es inaceptable.

Pero una buena mano de hostias soluciona muchas cosas, primero porque sueltas los brazos que da gusto. Los músculos trabajan, todo el cuerpo trabaja y la adrenalina y la tensión se sueltan, y justamente es eso lo que relaja.

¿A santo de qué os cuento esto? Pues primero. Es mi blog, por tanto os cuento lo que me parece, y si no os gusta, pues me lo decís, pero no garantizo que os vaya a hacer caso. Y segundo, algunos lo sabéis, otros no, pero me he apuntado a hacer boxeo. Quería hacer ejercicio, y lo de hacer cosas raras con nombres en inglés como que no me motiva, suena taaaan aburrido.

Bonitas combas… Hay que ver lo que me hacen sufrir.

Llevo cerca de un mes, sólo voy un par de horas a la semana, pero joder lo que libera, es alucinante. Lo de la comba, eso que debería ser mi infierno, ya sabéis de mi torpeza, joder, voy mejorando poco a poco. No es que sea como una niña de cinco años, pero ni me he esmorrao aún, así que algo debo estar haciendo bien, pero que sepáis que pienso seguir mejorando.

De momento estoy aprendiendo los movimientos, es fundamental mecanizar los gestos, flexiones, giros de pies, ángulos. Y la verdad es que se curra. En cuanto das tres golpes un poquito en serio, todo el cuerpo se dispara. Lo que peor llevo es la parte de físico, ponerme a hacer flexiones, abdominales, esas cosas. Se me hace raro. Y joder, cuesta mucho, no estoy hecho para eso.

Pero supongo que es como todo, es cuestión de acostumbrarse. Sufro un poquito por mis compañeras y compañeros, el espectáculo de verme “hacer” flexiones debe ser duro.

Bonitas vendas rosas de boxeo. Son las que me he comprado :P.

Pero, ¿Sabéis qué es lo que peor llevo? Las vendas. En boxeo las manos se llevan vendadas para protegerlas, pero claro, no se usa una venda normal, es una venda semielástica específica. Y son 3'5 metros que hay que ponerse. Y si al principio no la pones bien, estás jodido, no puedes sujetarlas con el velcro. Y encima luego hay que enrollarlas. Las dos. Un total de siete metros. Y menos mal que tienen una etiquetita de “este lado hacia arriba” y velcro, que si no cualquier día acababa convertido en una especie de momia rosa. Que sí, que yo me he comprado las vendas rosas, molan, ¿qué no?.

Por eso, y no por otra cosa es por lo que os puedo asegurar sin miedo a equivocarme que no hay mejor forma de superar las cosas que con una buena mano de hostias. Épico.

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