Nikkou to Tsuki (Sol y luna)
Me dirigía a la cabaña que la amiga de mi abuela me ofreció, en busca de una aventura. En realidad no supe cómo ocurrió, llevaba tan sólo una semana que había llegado a Tokio de vacaciones. Después de tanto tiempo, regresamos a Japón a ver a mi abuela. Tan pronto como conocí a una amiga de la abuela, Hye Jin, me ofreció quedarme unos días en una cabaña que poseía en Corea del Sur y yo acepté su invitación. ¿Qué esperaba que ocurriera? No lo sé, ¿quizá una historia de kdrama? Sí claro, como si eso fuese a ocurrir. Mi nombre es Suzu Minami, tengo dieciocho años y desearía que mi vida fuera más emocionante. Mis padres y mis hermanas prefirieron quedarse en Tokio, y no fue sencillo convencerlos de que me dejaran ir sola a Corea del sur, pero al final accedieron. Es así que terminé tomando un vuelo a Seúl sola y al llegar, tomé un taxi. No sé cuánto tiempo transcurrió hasta llegar a la cabaña. Cuando vi una cabaña que correspondía con la descripción de Hye Jin, me bajé del taxi y me quité los audífonos. Escuchaba la canción de mil años siempre a tu lado de SHINee. Es cierto que vivimos en México desde hace varios años pero puede decirse que a través de la música estoy conectada a Asia, pues escucho kpop y jpop además de ver dramas y películas. Desempaqué y acomodé todo. Cené y me acosté en la cama, pasó poco tiempo para que me durmiera ya que estaba cansada. La mañana siguiente, me asomé por la ventana y me sorprendí al ver el paisaje. Contemplaba un bello paisaje nevado, me levanté y cambié, me apresuré a desayunar y me preparé a dar un paseo. Hacia el este de la cabaña, había un bosque, con los árboles cubiertos de nieve, entre la arboleda vi una pequeña casa. Caminé hacia ella y toqué la puerta, no hubo respuesta, toqué de nuevo. Esperé, al ver que nada ocurría me di la vuelta, entonces escuché el crujido de la puerta. — Tú no eres de por aquí. Al oír la voz, me volteé. Un chico encantador estaba parado en la puerta. Su cabello era castaño oscuro ondulado, ojos café oscuro y nariz afilada. Me hablaba en su idioma, por fortuna sé algo de coreano. -Oh. ¿Cómo lo sabes?
Dijo algo en coreano que no entendí. Me quedé pensativa unos instantes, él me miraba fijamente. -Por tu acento al hablar, diría que no eres coreana. Bueno…dime, ¿de dónde eres? Pareció notarlo y lo repitió lentamente. -Soy japonesa. -Oh, ya veo. “Ohayou gozaimasu”*. Se inclinó y me sonrió. Solté una pequeña risita. ¡Oh! Perdóname, qué descortés. Mi nombre es Kim Sung Hyun. Me incliné. ¿Cuál es tu nombre?
*Ohayou gozaimasu: buenos días en japonés.
-Suzu… Suzu Minami. Respondí algo nerviosa. Se inclinó de nuevo. -Lindo nombre. ¡Oh! ¿Qué estoy haciendo? Pasa, hace frío afuera. Me esperó, entré y fue hacia la sala de estar y yo le seguí. Para mi sorpresa lo dijo en japonés. Antes te revelé por qué supe que no eras de aquí y acerté. Te dije: “Sabrías que es peligroso andar por el bosque, después de una nevada.” Pero supongo no me entendiste. Asentí. -Hablas bien el japonés. -Gracias. Me respondió. La conversación oscilaba entre el japonés y el coreano, cuando notaba que no entendía me lo repetía en japonés. Era tan dulce y amable, conversamos por horas. Me dijo que tocaba el violín e insistió en que lo escuchara tocar una pieza. Era hermosa, se veía tan bien su perfil mientras tocaba, era maravilloso. Me invitó una taza de chocolate caliente y después de beberla me despedí. Se me fue rápido el día, me preparé algo de comer y me fui a dormir. Fui a visitarlo, los dos días siguientes. Era tan atento, me ofreció acompañarlo a comer y tocó el violín para mí otra vez. Durante mi visita le contaba cómo es que había viajado a Corea del Sur de vacaciones. Al amanecer del tercer día, había vuelto a nevar a pesar de que los dos días anteriores no había caído nieve, así que decidí pasear hacia el noroeste en esta ocasión. Había un lago congelado. y a orillas del lago una cabaña. Me acerqué hacia ella. De pronto, escuché una voz. -¡Hey! ¿Qué haces aquí? -Yo sólo… -Ah. Una extranjera, ¿no es así? Me volteé. Lo miré detenidamente, me sorprendí. Era igual a Sung Hyun. Llevaba algo de leña y la había dejado en el suelo. -¿Cómo supiste? -Tu forma de hablar. Además, eres una intrusa. Sólo alguien de otro lugar vendría aquí. -Joesonghabnida*. Me incliné, era como una réplica exacta de Sung Hyun, pero una versión mucho más grosera.
*Joesonghabnida: lo lamento en coreano. Manera formal de disculparse.
-¿Eres japonesa, verdad? Me quedé extrañada, después de unos segundos, asentí. -¿Cómo es que lo has notado? No me respondió. Tomó la leña que había dejado y la llevó donde preparaba una fogata. -Puedo reconocer el acento japonés cuando lo escucho. -Ah. Esperé unos segundos para presentarme apropiadamente. Suzu… Mi nombre es Suzu Minami. Me incliné. -¿Mworago*? ¿Acaso te lo pregunté? ¡Aish! Ya se iba, o eso creí hasta que se detuvo. Suspiró. Sung Hyun. Mi nombre es Sung Hyun. Y se dirigió hacia su cabaña.
*Mworago: ¿Qué?
Ahora sí estaba pasmada, eso era increíble. ¿Cómo era posible que fueran iguales e incluso tuvieran el mismo nombre? ¿Sung Hyun estaría jugando conmigo? No, el Sung Hyun de la casa del bosque sería incapaz. Sin embargo este Sung Hyun es tan diferente… es cierto que supo que no era de aquí y que era de Japón pero eso no probaba nada porque actuó como si no me conociera. Tenía que descubrir la verdad detrás de todo así que decidí seguirlo adentro aunque no me invitara. -Disculpa… ¿por casualidad tienes un hermano gemelo? -¿Qué? Me preocupé al notar en su tono de voz que estaba molesto. Él me miró, suspiró y respondió que no. — Mianhaeyo*. Me disculpé. Estornudé y me dirigí hacia la puerta. Me miró fijamente.
*Mianhaeyo: perdón. Disculpa menos formal.
-Si sales así te vas a resfriar. Toma una taza de té. La bebí, le agradecí con un simple komawo* y salí. Me tomó del brazo y me ofreció un suéter.
*Komawo: Gracias.
Le sonreí y le agradecí. Quizá Sung Hyun dos no era tan malo como parecía. Me sorprendió su conducta amable. Estaba a punto de pedirle que me acompañara cuando cerró la puerta de su cabaña. Supongo que era demasiado pedir. Me dirigí a la casa en el bosque de Sung Hyun uno, tenía que probar preguntándole a él. No importa cómo, tengo que saber la verdad, la relación que hay entre los dos. Incluso si el nombre es muy común, ¿qué probabilidades hay de que alguien tan similar a ti se llame de la misma manera,y que encima vivan cerca? Debo resolver el misterio de los vecinos Sung Hyun. Al llegar a su casa, toqué la puerta y él me abrió enseguida. Se veía tan radiante sonriendo. -Oh. Minami-san. Me incliné y saludé con un simple: annyeong*. Sung Hyun-ssi me respondió el saludo y me invitó a pasar.
*Annyeong: forma corta de annyeong haseyo. Saludo informal.
Sung Hyun tenía una caja de la que sacaba fotografías y porta retratos para luego acomodarlos en un mueble. Vi de reojo lo que aparentemente era una foto familiar, ¡perfecto! Eso era lo que necesitaba, así podría aclarar de una vez por todas si eran hermanos o no. Aunque Sung Hyun dos lo había negado, posiblemente sólo lo hizo para jugar conmigo. -¿Puedo verla? Me miró pensativo unos momentos. Acto seguido, extendió su mano para que pudiera apreciar la foto. ¿Es tu familia? -Sí. Respondió a secas. Me tomé un tiempo para contemplar la foto. Él miró hacia el piso y luego se acercó. Me indicó que el niño pequeño era él y la mujer a su lado, a quien abrazaba, era su madre. -¿Qué pasó con ella? Me aventuré a preguntar, en todo caso, su madre podría aclararme la situación. Su gesto cambió y su sonrisa desapareció. -Ella… falleció hace dos años, cuando tenía diecisiete.
Me lamenté al oír eso, por él por su expresión al decirlo y porque eso complicaría mi búsqueda. No debí preguntar, en cualquier caso ya había hablado así que me disculpé apropiadamente. -Descuida, Minami-san. -Kim Sung Hyun. Me miró extrañado. ¿Verdad que se escucha raro? Está bien, llámame sólo Suzu, ¿sí? Sonrió de nuevo. -De acuerdo, Mi… Suzu. Corrigió antes de que yo lo señalara. -Sung Hyun-ssi… ¿puedo llamarte oppa*? Se rió, no lo había escuchado reír antes. Yo… soy menor que tú, tengo dieciocho años. Y ya que antes mencionaste que hace dos años tenías diecisiete pensé en llamarte…
*Oppa: De una chica a un chico, significa “hermano mayor”. También para un amigo o novio que sea mayor.
-¿Sung Hyun oppa? Me interrumpió. Mmm… bueno, Sung Hyun-ssi suena algo formal y Kim Sung Hyun es… demasiado. ¿Sabes? Puedes llamarme así. -Así que, Sung Hyun oppa… Me puse algo nerviosa. ¿Por qué me avergonzaba con sólo llamarle así? Tragué saliva. ¿Qué hay de tu padre? Pregunté, esperando no haber hecho una pregunta sensible otra vez. Suspiró. -No lo sé. Viajando por algún lugar. No hubo una reacción negativa que me sugiriera no profundizar en el tema por lo que quise saber más. Tal vez en su padre pueda hallar una pista. -Oh. ¿Cuándo fue la última vez que lo viste? -Yo… yo no lo conozco. Mi padre ha estado lejos desde antes de que yo naciera. Pero, ocasionalmente me envía cartas y yo le respondo. Le devolví la fotografía y él la acomodó. Entonces tomó otra de la caja. Me pareció ver una carta en la caja y la tomé. << ¿Qué estás haciendo Suzu? >> Me sentí mal por ello, pero podría ser la oportunidad que buscaba de resolver este asunto de los dos Sung Hyun idénticos, en cualquier caso me lamentaría más tarde. Guardé la carta en un bolsillo que tenía el saco que llevaba. -Ya que estás ocupado, creo que debería irme ya. Tenía demasiada curiosidad por el contenido de la carta que ansiaba llegar a mi cabaña y leerla. -Aguarda. Me haría bien un descanso y el clima es bueno… ¿no te gustaría acompañarme a pasear por el bosque? Me dedicó su encantadora sonrisa muy difícil de resistir, de verdad deseaba irme pero supongo que un paseo antes no estaría mal. -Pensé que podía ser peligroso. Repliqué mientras nos disponíamos a salir. La noche anterior no había nevado así que el paisaje se veía diferente, no hacía mucho frío por lo que el clima era agradable. -La gente que pasa por aquí dice que es peligroso en las noches y temprano por las mañanas, especialmente los días nevados. Incluso hay un rumor… -¿Rumor? ¿Sobre qué? -No, no tiene sentido. Los viajeros son supersticiosos. Son sólo cuentos… que por supuesto yo no creo. -Creí que habías mencionado que era peligroso pasearse por el bosque después de una nevada. -Por simple precaución. No es que yo me crea eso… -¿Qué es lo que dicen? ¿Por qué razón sería peligroso? -No es nada, olvídalo. Le insistí, soy muy curiosa así que no lo dejaría ir fácilmente. En serio, es hasta ridículo. Repuso. Entonces, le supliqué con la mirada. Más allá del bosque hay una cabaña, dicen que estuvo abandonada mucho tiempo pero que ahora la habita un joven, que de vez en cuando se acerca al bosque en busca de leña… -¿Y qué con eso? Aparentemente, se refería a Sung Hyun dos, era algo grosero pero al punto de ser una amenaza no lo creo. -Dicen que cuando la nieve cae… Hizo una pausa. Jeongmal*, es absurdo. Le pedí que continuara, suspiró y asintió. Dicen que cuando la nieve cae… se transforma en un kumiho.
*Jeongmal. De verdad, en serio.
-¿Un kumiho? -Sí, un zorro de nueve colas.Se quedó pensativo un momento. Mmm, creo que en Japón le llaman kitsune. -Creo que he oído hablar de eso… ¿no es un mito? -Te dije que era un disparate. Eso era imposible. Sung Hyun dos podía ser muchas cosas pero no un kumiho, ¿o sí? No, eso no es posible. Dudo que sea la respuesta, aunque ya que se le atribuye la transformación, quizá tomó la forma de Sung Hyun-ssi, pero… No, ¿qué estoy pensando? Debe haber una explicación lógica a esto. -Temo que ya debo irme. Me despedí y de igual manera, él se despidió. Me apresuré a llegar a mi cabaña. Dejé mi saco cerca de la cama, y me acosté. Tenía mucho que pensar y descansar me ayudaría a despejar mi mente. Me quedé dormida sin darme cuenta hasta la mañana siguiente. Estaba nevando todavía. Si la historia era verdad significaría que Sung Hyun dos… pero yo lo conocí una mañana después de una nevada… ¿o es que sólo puede verse en la forma de kumiho mientras cae la nieve? Bueno, eso lo averiguaría hoy. Me apuré en vestirme y me dirigí hacia el lago. Cuando divisé la cabaña a lo lejos, corrí hasta ella. Sung Hyun no parecía estar afuera, lo busqué con la mirada pero no lo vi. ¿Estaría adentro? Toqué la puerta dos veces sin respuesta, toqué de nuevo. La puerta se abrió bruscamente y salió Sung Hyun dos. No se veía diferente, de cualquier manera, tenía que lograr que saliera a la nieve. -¡Oh, tú! ¡Aish! ¿Por qué has venido? -Yo… ¿podrías salir por un momento? Me miró extrañado, dudó en salir en la entrada de la cabaña. Después de pensarlo se acercó a mí. .¿Qué? Nada cambió, esperé unos segundos. Después de todo sí era una tontería. Me quede observándolo. ¿Qué? Repitió. -¿Sabías que la gente que pasa por aquí cree que eres un kumiho por tu aspecto y conducta? Aunque era igual a Sung Hyun-ssi, Sung Hyun dos se veía algo desaliñado, mientras que Sung Hyun uno cuidaba más de su apariencia. -¿Eh? Por un instante, no hubo expresión en su rostro y luego, comenzó a reírse. Su risa era tan dulce como la de Sung Hyun oppa. ¿Viniste aquí sólo para decirme eso? -Ah, eso… yo… creo que sí. También quería invitarte a la cabaña en la que me hospedo, estoy segura de que es más cálida que la tuya, podrías visitarme mañana. Esto como última prueba de que no jugaban conmigo, si podía ver a los dos de modo que no tuvieran tiempo de cambiarse, descartaría la posibilidad de que fuera solo un Sung Hyun. No me contestó, me incliné y me fui. Me dirigí a mi cabaña, inmediatamente después de abrir la puerta me senté en el borde de la cama. Jalé el saco y saqué del bolsillo la carta que había dejado allí. Estaba sellada así que la abrí cuidadosamente. Extraje del sobre dos papeles, uno estaba dirigido a Sung Hyun y lo dejé sobre la cama y desdoblé el que no tenía destinatario. <<Por favor, te lo pido, cuando leas esto abre tu mente. Te contaré mi historia, si sigo viva búscame… preferiría decírtelo yo misma pero, en caso de que haya fallecido, sigue leyendo. Mi nombre es Hye Kyung y pesa sobre mí y mi hijo una dolorosa maldición. Seré breve, era joven y me enamoré completamente de Jong Hyun, poco después de casarnos, él se fue de viaje a ver a su familia y yo salí con alguien más. Me sentí muy mal así que se lo confesé. Él derramó unas lágrimas, de tristeza y de ira, tiró unas cosas y me dijo que no era la única en revelar un secreto, se volteó y declaró que de hecho él tenía algo que confesarme. “Se dice que mis ancestros descienden de kumihos, eso no lo sé pero definitivamente corre algo mágico a través de mi sangre. Te maldigo, en realidad a ti, a él y al hijo que esperas”. Yo antes le había dicho que estaba embarazada, de verdad que el hijo es suyo así que yo le respondí que no podía hacerle eso a nuestro bebé. Él temblaba de la rabia, miró hacia el piso y añadió: “Le daré a oportunidad de redimirse, de librarse de la maldición y la suciedad de tu sangre, su alma y la tuya se dividirán y sufrirán. Pero, si las dos partes de él se enamoran de alguien y le corresponden, sus días malditos terminarán.” Se alejó pero volvió. “Y una advertencia más, si una mitad muere, morirá la otra.” Y se fue. Desde entonces no lo he vuelto a ver. Lamento mucho haberlo herido así, me arrepiento profundamente de haber sido débil. Confío en que mi Sung Hyun no se dejaría llevar, en que tendría la fortaleza de carácter de su padre. Su personalidad es brillante como el sol e infiero que el otro Sung Hyun debe ser lo opuesto, oscuro como la luna. Pero aún así yo sé que hay bondad en ambos. Te ruego que ayudes a mi Sung Hyun a librarse de la maldición. Si ya fallecí, quizá mi tía Hye Jin pueda decirte algo más, ella sabe de esto. Si puedes comprender un poco mi sufrimiento, te suplico salves a mi hijo.>> Me quedé en silencio, sin poder creerlo. ¿Hye Jin? ¿La amiga de la abuela? No estaba segura si el misterio se resolvía o si se enredaba más. No sé si es real, pero si lo es, no tengo idea de qué hacer con esa información. No podía hacer nada más que continuar con mi plan y ver qué sucede, improvisar de acuerdo a la situación. Esa noche hizo frío, así que calenté leche y la acompañé con unas galletas. Me costó quedarme dormida, pero la mañana siguiente lo primero que hice fue desayunar y me cambié para salir a buscar a Sung Hyun oppa. Si tenía algo de suerte, él me acompañaría a mi cabaña, le entregaría la carta dirigida a él, me disculparía y Sung Hyun dos no iría, después de todo no me aseguró que iría y dado que tiene una actitud grosera e indiferente probablemente ni lo consideraría. Apenas llegué a su casa, le pedí que tocara el violín. Lo hacía con tanta delicadeza, su madre tenía razón, era como el sol, su encantadora sonrisa me deslumbraba. Aunque honestamente, Sung Hyun dos hizo que mi corazón se agite y tiemble, cuando rió como Sung Hyun oppa y cuando después de actuar indiferente conmigo, amablemente me invitó un té y me ofreció su suéter. Cuando finalizó la pieza musical, le pedí que me acompañara a mi cabaña ya que convenientemente para mí, estaba nevando. Él me miró sin decir nada por lo que le pregunté que si en verdad creía las historias y estaba asustado; me respondió que no y aceptó ir conmigo. Atravesamos el bosque lentamente, hasta que llegamos a mi cabaña. << Bien Suzu, es hora de hacerlo, cómo lo planeaste.>> Lo invité a pasar para refugiarse de la nieve y él me agradeció. Tomó asiento en el pequeño sofá y yo me dirigí a la cama. Tomé sigilosamente la carta que había posicionado entre el colchón y la base de la cama y el sobre con lo que leí lo oculté bajo el edredón. Justo entonces alguien tocó la puerta. La abrí y al ver a Sung Hyun dos, salí y cerré la puerta. No esperaba que viniera, me puse algo nerviosa. -Me invitaste a venir, ¿cómo puedes cerrarme la puerta? ¿Y yo era el descortés? -Yo… no es así, pasa. Abrí la puerta y lo dejé pasar y entré atrás de él. Sung Hyun oppa se paró, ambos se quedaron perplejos. Sung Hyun-ssi iba a saludarlo cuando miró a los ojos a Sung Hyun acercarse. -Yo… puedo explicarlo. Ambos me miraron y dijeron a coro: ¿Puedes? Se miraron de nuevo sin decir ni una palabra más. -En realidad no… bueno, no del todo. Sung Hyun oppa yo… -¿Sung Hyun oppa? Replicó Sung Hyun dos. -Me está hablando a mí. Respondió Sungg Hyun-ssi. -¿Oppa? Enfatizó de nuevo Sung Hyun dos. -Yo soy un año menor que ambos, le pedí llamarle así a él así que… ¡Ese no es el punto! Sung Hyun oppa el otro día… de la caja… yo… tomé una carta. Lo lamento terriblemente, te aseguro que no leí la que estaba dirigida a ti… de verdad lo lamento. -Está bien Suzu. Yo… a decir verdad, ya lo sabía. Noté que faltaba la carta. No te preocupes por eso. Como era de esperar de Sung Hyun oppa, fue comprensivo y amable. Le entregué el papel dirigido a él. Lo leyó con atención. -Según lo entendí, ustedes son la misma persona, y es su alma dividida en dos personalidades distintas. -¿Mworago? Debes estar confundida. -Ambos se llaman Sung Hyun. -Como muchos otros. Repuso. -Apuesto a que también te apellidas Kim. Le contesté un poco desesperada. -Es un apellido común, estadísticamente no es improbable encontrar a alguien que se llame igual. -De acuerdo, pero aparte de eso son idénticos y eso no lo puedes ignorar. ¿De qué manera explicas eso? Se quedó callado. -Tienes razón. Sung Hyun oppa interrumpió, hasta entonces estaba leyendo la carta. Tú y yo… Se dirigió a Sung Hyun dos. Sung Hyun dos se apartó y se dirigió hacia la puerta. -Me niego a creerlo. En cualquier caso ni me importa. Comenzó a hablar: “… mi madre murió hace dos años mientras dormía y yo me culpé porque la noche anterior no pudo dormir ya que yo me escapé de la casa.” Sung Hyun oppa se alteró un poco, no lo había visto así antes. -Mi madre se suicidó hace dos años, se pasaba lamentándose, emborrachándose o gritando. Yo la culpé de que mi padre nos abandonara, entre todo se le hizo fácil dejarme solo. No conozco a mi padre. -Por eso mi madre murió… al morir una murió la otra. Murmuró. Bueno, yo tampoco conozco a mi padre. Subió el tono de voz otra vez. Ocasionalmente me envía cartas pero yo jamás lo he visto. -Ni cartas he recibido yo. ¿Por qué tú… Gradualmente hablaba más fuerte hasta prácticamente gritarle a Sung Hyun oppa. -Lamento interrumpir pero encontré esta carta en la cabaña, supongo que está dirigida a ti por que tiene escrito: Sung Hyun, luna. Supongo que se refiere a ti, debe saber que tu personalidad es oscura y menguante como la luna. Seguro que las de oppa las dirigía como: Sung Hyun, sol. Sung Hyun-ssi dijp: “Sí, es verdad, así me las dirigía”, se rió y continuó, “siempre me había preguntado por qué.”. Le entregué la carta al chico de personalidad oscura como la luna. Cuando acabó de leerla unas lágrimas comenzaban a derramarse de sus ojos. Sung Hyun oppa se aproximó y le dijo algo en el oído, sólo pude escuchar: “¿no es así?” Sung Hyun dos se fue hacia la puerta. -No me importa de cualquier manera. -Sé que no hay manera de probarlo pero… No sabía qué decir, simplemente hablaba conforme me venían a la mente las palabras. -Quizá me aviente de un puente, para comprobarlo, quién sabe. -No es a lo que me refería. Traté de seguirlo pero Sung Hyun oppa me detuvo. -No lo ignores ni lo niegues. Terminemos esto, sólo así… Sung Hyun oppa se dirigía a Sung Hyun dos. Pero éste se alejaba, hasta que se detuvo y se volteó. Sus mejillas estaban llenas de lágrimas. -De acuerdo, ¿quieres que lo diga? ¡Bien! Johahaeyo* Suzu. Se dejó caer de rodillas sobre la nieve, llorando.
*Johahaeyo: Me gustas.
- Johahaeyo Suzu. Repitió Sung Hyun oppa mientras me miraba a los ojos. Me quedé sin palabras. A decir verdad, me ruboricé. ¿Por qué repentinamente habían dicho eso los dos? Me pareció que el tiempo se congeló hasta que pude volver en mí -Johahaeyo. Respondí. De pronto toda la cabaña comenzó a sacudirse, las ventanas se rompieron. ¡Un temblor! Grité, lo más recomendable durante un sismo es reguardarse lejos de paredes que puedan caer sobre ti así que corrí a refugiarme bajo la mesa. Era muy extraño, ¿cómo es que habría un temblor en medio de una nevada? La verdad, al momento no lo pensé sino hasta que estaba resguardada bajo la mesa. Cuando el movimiento cesó, levanté la vista. Una mano me ofreció ayuda y la tomé. Lo miré a los ojos. -¿Y el otro Sung Hyun, oppa? Sonrió. -Sólo soy yo ahora, Suzu. Se acercó a mí y me besó.
-Leer con el ritmo de la canción “América” de José Luis Perales, créditos al comp. original, sólo la letra es mi propiedad.
Me hueles a un montón de ejecutados
Me hueles a grito desesperado
Me hueles a justicia ya quemada
A casos expuestos en protestas
Sin resolver ni investigar
Me hueles a gente organizada
Que se convierte en sangre derramada
Me hueles a miedo e inseguridad
Me hueles a miedo e inseguridad
Me hueles a hombres y mujeres
Me hueles a desaparecidos
Me hueles a gente organizada
Que se convierte en sangre derramada
Me hueles a corrupción inmesurada
La nación querida ahora abandonada
El pueblo a su suerte está
Me hueles a desaparecidas
Me hueles a injusticia e inseguridad
Me hueles a desaparecidas
Me hueles a injusticia e inseguridad
Me hueles a ejército armado
Por el gobierno comandado
Me hueles a dolor y calamidad
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