Cuando un corazón es destruido por su propia ilusión

El dolor que sobrepasa al ser humano

He sido francamente feliz en varias etapas de mi vida, las memorables han sido, la secundaria y la universidad pero entre esas etapas se han atravesado situaciones realmente desgarradoras de las que me he tenido que recuperar -si es que me he recuperado de verdad – y, ¿cuáles son? Justo esos momentos en que los amores a los que me he entregado emocionalmente me han defraudado y desilusionado hasta el tuétano!!!

Sentir que te quedas sin respiración o al menos que hasta el respirar duele, que no hay motivo alguno para seguir con algún propósito de vida que alguna vez te planteaste, todo se derrumba, las fantasías e ilusiones que fuiste generando a lo largo de la relación.

Y es que al menos a mi me pasa que al estar en pareja, los sueños personales se vuelven comunes entre tú y la relación, al menos yo transformo mi planes personales para adaptarlos al lugar hacia donde se dirige la relación y me pregunto si eso ha sido mi error, porqué al modificar mis metas personales para adaptarlas a la relación y a la otra persona, cuando ésta ya no está, el rumbo se pierde y las metas se vuelven sumamente confusas en el horizonte.

Pero cuando el amor por una persona te consume e idealizas que, la vida entera, esa persona te acompañara a través de diversos caminos, aprenderás de él y él aprenderá de ti y será quien te apoye en los momentos intensos o difíciles pero que, también disfrute los placeres de esta vida y al final, te das cuenta que eso no sucederá, te carcome la ansiedad, el miedo, la desilusión y es allí cuando es corazón y la mente se desgarran, no encuentran una solución lógica para lo que está pasando y, como la mente necesita explicarlo todo pero además se acostumbra a lo aprendido, es en ese momento que todo se vuelve un caos y no encuentras paz!

Solo una flor de loto puede florecer a pesar del agua lodosa que la rodea.
Tanto vagar para no conservar, nunca, nada! E. Bunbury

Encima del duelo que estás pasando, deberás seguir con tus deberes y tu vida diaria, para la cual no tienes ánimo, pero sabes que tienes deudas y que debes continuar; ¿algo más pesado aún? No tener amigos o familia que sean empáticos y en los que puedas depositar tu cuerpo y mente adolorida para que te ayuden al menos a ponerte un curita, que te hagan compañía y te ayuden a atravesar esta pena con menos enfoque en la tristeza.

Y más aún, resulta que el estúpido trabajo y actividades que tienes de las que no quieres saber, son precisamente las que te ayudarán a sobrellevar el dolor que sientes, así que caes en un círculo de desesperación, una etapa en la que no te sientes cómodo ni aquí, ni allá y de pronto hartas a los pocos que se acercan a ti por qué no eres otra cosa mas que un puño de negatividad y quejas y obviamente, ¿Quién quiere a una persona así cerca?

Total que ya estás ahogada en el dolor, te hacen falta muchas respuestas respecto a la relación, también él autoestima se destroza pensando que nadie volverá a quererte por que fallaste, por que el ser humano amable, bueno, cariñoso, bondadoso que has buscado ser a lo largo de tu vida y a través de las experiencias que aunque muy lastimosas, también han sido de aprendizaje, NO HAS LOGRADO SERLO. Sigues hiriendo sin darte cuenta y tu piensas que pueden ser situaciones intrascendentes pero resulta que no lo son y nuevamente te das cuenta que no has crecido lo suficiente para merecer una pareja que te acompañe en ésta vida.

Sientes que no perteneces a tu cuerpo y todo lo que está sucediendo a tu alrededor es totalmente ajeno a ti, y no ves la hora de solo dormir para no sentir.

Pero la mayor premisa que he aprendido en el camino del yoga y el budismo es que EL CAMBIO ES PERMANENTE y ni el dolor permanece, tarda mucho, muchísimo en desaparecer pero eventualmente sucede!

I’M STRONG ENOUGH!

Pies, para que los quiero si tengo alas para volar. Frida Khalo