Back in the city

Y borré el principio de esta historia como veinte veces, puedo decir que en la tierra caliente y polvosa las cosas se ven diferentes de cerca, los perros tristes, el sol abrasador y el aire tibio, el cariño que no oprime ni exige, la familiaridad de las cabezas que piensan parecido, despues la ciudad, el trafico, el smog, el zocalo y la catedral, las zonas exclusivas y el calor del asfalto, las ardillas, frida y diego enfrente de la heladería.

Es inegable que todos los que tocan nuestras vidas dejan una huella duradera aunque efímera, descubrimos que el recuerdo es mejor que la realidad, la realidad a veces es triste y dolorosa, que la belleza es relativa y que somos más flexibles de lo que creiamos.

Hoy mientras por un instante perdía mi rumbo en la ciudad, lo recuperé mientras sabines preguntaba en mi oído: ¿Está bien que te quiera nada más una semana? No es mucho ni poco…

Una semana está bien para quererte supongo, pero es natural que le tengamos más cariño al recuerdo de la persona que eramos al lado de alguna otra. Yo por lo pronto tengo un ramo de claveles rosados y pequeños, la sensación de que el cariño no necesita expresarse y la mitad del cabello que tenía hace unos meses y la certeza de que no es nuestro tiempo de que tal vez nunca lo sea y de que Carrie nunca necesitó a Mr. Big

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