Aterrizando el Mindfulness Pt. 1

Imagen tomada por PTYOLOGY ♡
Me parece oportuno, en medio de tanta especulación y controversia respecto al famoso tema del ‘mindfulness’, abordar y desmitificar un poco la enorme nube de humo que constantemente rodea a esta práctica.

Para comprender el por qué de tanta confusión sobre este tema, empecemos comprendiendo una realidad común que permea frecuentemente el comportamiento humano. Día a día vemos como marcas y medios — junto con su ejército de líderes de opinión — proyectan una idealización extrema de cualquier virtud humana de forma exagerada y la mayoría de las veces, fantasiosa.

Proveeré un par de ejemplos que, aunque poco relacionados a la práctica del mindfulness, quizás nos den una idea sobre el tema de idealización que vivimos hoy día como sociedad virtual.

Ejemplo 1: Cuando vemos un video de Stephen Curry (o si tas más madurito, Michael Jordan) arrasando con la NBA, poco sabemos de cómo realmente llego hasta allí. No hay video que valga para entender las incontables horas de práctica, frustración interna y decepción contínua previo al estrellato. Tendrías que pasar por ello tú mism@.

Ejemplo 2: Cuando abres Instagram y ves el escultural cuerpo de una super modelo en tu feed, poco sabrías de la rigurosa autocrítica y del desafío interno para alcanzar esa figura. Tendrías que pasar tú por ello tú mism@.

¿Me doy a entender? Siempre nos encontramos con el producto final, rara vez el proceso. El proceso sólo podemos entenderlo en base a experiencia, el cual usualmente incluye disciplina, trabajo fuerte y resiliencia.

Este tema de la idealización extrema es sobre todo relevante cuando oímos hablar de la meditación y de su poster child oficial, el respetado y muy buena gente según he leído, el señor Gautama Buddha.

  1. Ok, primero empecemos por lo esencial. Más de la mitad de lo que lees sobre él, sorry, jamás fue dicho por él.
  2. Más relevante al tema. De Buddha sólo parece proyectarse la imagen de este ser automáticamente realizado, que como Curry, Jordan, o la modelo, pareciera que simplemente nació así.

AJÁ.

Creo que cualquiera que haya leído, al menos un poco sobre las enseñanzas reales de Buda (El Pali Canon es buen sitio para comenzar si quieres leer lo que SÍ dijo) se daría cuenta que su camino hacia la iluminación — en vez de armonioso — fue más bien demoniaco, en el sentido de la cantidad de voces internas y el nivel de desafíos que tuvo que afrontar en el proceso. Alguna vez has tratado de pararte a las 4am para hacer ejercicio pero te ha vencido una voz interna? Bueno, algo así pero exponencialmente multiplicado.

De igual manera, cualquier persona que haya practicado meditación por un tiempo considerable se ha tenido que dar cuenta, de forma empírica, que no todo dentro de esta práctica es color de rosas.

‘Calma la mente’, ‘mata el ego’, y ‘vivo el presente, bro’. Nuevamente, estas ideas, en caso ser ciertas, serían solo resultado de mucho tiempo de práctica. Es por eso que al entrar a la práctica y toparnos con otra realidad, nos frustramos y pensamos no estamos hechos para esto.

Usualmente se vende como un placer instantáneo. Igual que muchas cosas que ves y consumes a diario, como la coca-cola, la ropa, la oferta de último minuto, etc etc etc =).

La percepción popular que se ha creado alrededor de la meditación, como si se tratase de este mundo mágico de algodón de azúcar, nos conduce a uno de los mitos más grandes y comunes sobre esta práctica:

La meditación es una forma de escapismo de la realidad.

Contrario a lo que se piensa popularmente de la meditación como un método de escapismo, la práctica de atención plena es, más bien al contrario, un ejercicio de introspección e inmersión hacia nuestras realidades inexploradas internas.

Dentro de ese proceso de introspección y auto-conocimiento es posible, si no garantizado, que te topes con ansiedades, malestares, pensamientos desafiantes y otras dolencias físicas / psico-emocionales que no son para nada placenteras.

¿Prueba de ello? Como sabemos que la audiencias escépticas de hoy día ya no hablan ni inglés ni español, sino que hablan en idioma ciencia, es adecuado hablar en justos términos.

Estudios recientes respecto al tema argumentan que mantener una disciplina de meditación por tiempo prolongado estimula la ínsula, una parte del cerebro que se encarga de registrar los procesos internos del cuerpo, incluyendo las sensaciones del dolor. Este es un estudio de tantos, y es sólo un pequeño factor que apenas descubrimos sobre la relación entre el cerebro y la práctica de atención plena (mindfulness).

Todavía quedan decenas de mitos por enfrentar para el desarrollo de esta disciplina de forma abierta para un mayor número de personas. Entre esos, el más grande quizás sea el tema religioso. Nuevamente, si revisamos la palabra original de Buda, en ningún momento hace alusión a dioses ni temas esotéricos, sino más bien a una ardua y prudente observación empírica. ¡Eso lo dejaremos para otra ocasión!

Mientras tanto, y antes de cederles la palabra para saber su opinión, no quisiera terminar sin declarar lo siguiente:

La meditación no nos aleja de nuestros problemas, llevándonos a un mundo de hadas, más bien nos pone cara a cara con ellos y nos hace integrarlos para vivir mejor y encontrarle un mejor sentido a nuestra propia historia.

¡Saludos!