‘Humano’: Dueño de Todo, Excepto de Sí Mismo.

Imagen tomada por PTYOLOGY ♡
Cuando vemos hasta donde ha llegado nuestra especie, a veces es difícil pensar qué más nos falta por lograr. Pareciera por momentos que ya hemos conseguido todo aquello que puede concebirse en la Tierra, ¿o no?

Hemos conquistado los siete mares, dividido continentes, aprendido a volar por los cielos en pájaros de aluminio, clonado animales; y una que en lo personal aún me impresiona: hemos logrado que hablar por videochat con alguien a 17,500km de distancia, EN TIEMPO REAL, sea una pendejada que se hace hasta por error si aprietas la tecla equivocada del celular.

Más increíble aún es que la mayoría somos indiferentes a estos hechos ¡Que locura es esta!

Hemos logrado todo, pareciera; todo, todito, todo. Todo, menos comprendernos a nosotros mismos. Es impresionante que el ser humano, a pesar de ser el principal inventor, creador, instigador y precursor de tantas cosas en este mundo, aún no pueda dominar su propia psiquis — su auto-conocimiento.

Piénsalo un momentito: pudimos perfectamente predecir donde aterrizaría un cohete luego de enviarlo al espacio, sin embargo ninguna encuesta ni estadística nos preparó para predecir los resultados de las últimas elecciones presidenciales en E.E.U.U, ni del acuerdo de paz de Colombia, ni de Brexit.

Cuando se trata de un artefacto, todo va bien, no hay problema con medirlo; pero cuando se trata del factor humano, ¡qué lío señores!

Otro ejemplo: Podemos como especie idear un plan para erradicar la pobreza, pero no existe mecanismo científico para lograr que de una manera u otra, todos dejemos el ego a un lado y nos pongamos de acuerdo.

Cuando se trata de algo externo a nosotros, siempre somos expertos. Cuando se trata de algo en nuestro interior, nos volvemos un ‘ocho’.

La ciencia no es lo que nos va a salvar amig@s, es nuestra reconexión con nosotros mismos.

Y es así, la misma psiquis que ha logrado elaborar poemas extasiantes como los de Mario Benedetti, componer sinfonías hipnotizantes como las de Pink Floyd y llevar a cabo faenas de ingeniería temerarias como el Canal de Panamá; es la misma que nos domina día a día en nuestras decisiones impulsivas y, muchas veces, contraproducentes y sin sentido.

Carl Jung, quien no solo fue un precursor en el campo de la psicología, sino uno de los principales responsables de que no nos matáramos a golpes en el Siglo XX, notó este malestar en la cultura hace cerca de 100 años. ¿Cómo seguimos hoy día?

‘Ayúdame Calderón.’ Si señor. La solución siempre está afuera.

La realidad sobre nuestro auto-conocimiento, o más bien, la falta de, es la paradoja más enigmática. ¿Cómo conocemos tanto de afuera y seguimos tan pobres e ignorantes por dentro? El reto del auto-conocimiento es probablemente el desafío más grande que como especie enfrentamos ahora que surgen nuevas preguntas sobre el medio ambiente y la política global. ¿Cómo empezar este recorrido? ¿Cómo ponernos de acuerdo?

Soy un fiel creyente de este concepto: La próxima frontera del ser humano no es la de conquistar el espacio exterior ni las profundidades del mar, es la de desarrollar nuestro propio auto-conocimiento. Un filósofo futurista más contemporáneo, Jason Silva, lo puso de esta forma:‘The new space is INNER space.’ ¡Me encanta! Es lo que me mueve a mí como individuo — la pasión por desarrollar auto-conocimiento de forma holística, es decir, de todos los ángulos posibles, para mi y para los demás.

Ahora, es imposible darte una respuesta o hacer la tarea por tí. La respuesta es individual y SÓLO puede llegar a través de experiencia propia. Lo que si puedo hacer es acompañarte y darte todas las herramientas posibles para acelerar ese proceso.

Concluyo este artículo otorgándote el poder de la palabra a través de una pregunta: ¿Qué haces tú HOY para explorar ese mundo secreto dentro tuyo?

¡Saludos!