Blockchain, Poker, o la economía del sumidero.

En este artículo quiero hablar del auge y declive de algunos modelos de negocio a los que me refiero como “economías del sumidero”. No se suelen denominar así en los foros que las fomentan, porque suena mal, igual que no veremos a los de NuSkin (por poner un ejemplo) referirse a su propio negocio como “estafa piramidal”.

Empecemos con el poker. Desde el año 2002 aproximadamente, se vivió un crecimiento exponencial en las salas de poker online de todo el mundo. Programas de televisión, millonarios por todos lados, libros, y un modelo de negocio aparentemente sencillo. Mucha gente metiendo pequeñas cantidades de dinero, y jugando entre ellos. Las salas, de cada mano jugada, llevándose una pequeña comisión. Por poner un ejemplo, si en mi sala tengo 10 jugadores, que meten $100 cada uno, se van intercambiando ese total de $1000 entre ellos, pero en cada mano que juegan, algunos centimos se van perdiendo del “bote” total… así, tras un par de miles de manos, esos 10 jugadores solo están “peinando naipes” por menos de la mitad de la cantidad que invirtieron en total. A lo que hay que sumarle, que tan solo el 5% de jugadores de una sala, son los que se denominan jugadores ganadores, aquellos que ganan más de lo que pierden a largo plazo.

Ahora el nombre de sumidero, cobra sentido… es necesario un flujo constante de dinero entrando en las salas de poker, ya no para que el negocio sea rentable, sino para que pueda seguir funcionando. Cuando deja de entrar dinero, se para la música, se para el juego, se colapsa el negocio, y llegan los llantos.

Las inversiones en criptomoneda, son exactamente lo mismo. Hay un 5% de “jugadores” que van a estar recibiendo monedas por la venta de sus servicios (muchos ilegales, véase Silk Road), y que tienen necesidad de cambiarlos por dolares… asi que para que la música siga sonando, hace falta que mucha gente, ya no es que mine bitcoins por sus propios medios, sino que invierta dólares y mantenga un flujo constante de entrada de divisas en estas casas de cambio. Además, a los brokers de Wall Street, que no son más que ludópatas a los que el NYSE intenta ponerles collar mediante regulación para que su problema de adicción al juego no se lleve por delante a medio mundo, descubren un nuevo mercado, sin regulación, y con una enorme volatilidad, para dar rienda suelta a su necesidad de adrenalina.

Luego vienen las “vacas flacas”, en USA prohibieron el poker online, después del Black Friday… que secó las casas de poker, e hizo que miles de jugadores perdieran mucho o todo de lo que tenían invertido. Algo parecido al supuesto robo en MtGox (la casa más grande de comercio de bitcoins en su momento), que paró la música y devaluó la criptomoneda un 80%. Llegan los llantos.

Y aquí estamos otra vez, como a finales de 2013, cuando algunos conocidos que de veras pensaban que los bitcoins se minaban con pico y pala, se dejaban llevar por cantos de sirena y sueños de yates y gin-tonics y no volver a dar un palo al agua (exceptuando el contado palo al agua que se diese desde el yate, con un gin-tonic). Volvemos a ver como la economía del sumidero está en plena efervescencia, ahora sumamos Ethereum, porque aunque Bitcoin sigue ahí arriba, siempre hay que darle una vuelta de tuerca y un lavado de cara, cuando queremos repetir modelos fracasados del pasado. Y al igual que cuando todo el mundo entendía las acciones, llegaron las opciones, y cuando las opciones eran comunes, llegaron los futuros. Ahora nos inventamos las ICOs, como primera derivada sobre las criptomonedas. E incluso ICOs, cuyo objetivo es invertir en otras ICOs, como segunda derivada. Compro una moneda inexistente, programada sobre Ethereum, usando como pago otra moneda inexistente, que, esta última si he adquirido con divisas que puedo usar para pagar impuestos. Se repite la historia de Wall Street, cuando tu “security” es entendible por un grupo lo suficientemente grande de gente, la rentabilidad baja (hay menos “pringaos” metiendo pasta nueva), y hay que inventarse algo nuevo, que el yate no se va a comprar solo.

Si fuiste uno de los que compró ETH o BTC en céntimos, o los minó, cuando aún estaban muy lejos de los radares de los brokers y de la mayoría de la gente, por mera curiosidad, y los aguantaste una temporada, y te hiciste de oro, enhorabuena. Si eres de los que ha oído hablar de que “las criptomonedas son el futuro” aun sin entender exactamente qué son o cómo funcionan, y tu pretensión es forrarte invirtiendo, no puedo más que desearte suerte, y advertirte de que si no eres parte del mágico 5%, las probabilidades de que te salga rana y acabes perdiendo tu inversión son bastante altas. Si cada día que pasa, estás viendo qué siguen subiendo de valor, lo siento, ya llegas tarde.

Estas consideraciones no tienen nada que ver con el valor y tecnología que se esconden detrás de monedas como Bitcoin, o software en general como Ethereum. Pienso que, con una regulación inteligente, el futuro puede ir ligado al desarrollo de monedas de este tipo. Pero también creo que, con los modelos actuales, más que ayudar a la reducción del fraude fiscal, combatir el blanqueo de capitales, y ofrecer seguridad a los consumidores, son monedas que están diseñadas para ocultar actividades ilegales y anonimizar las transacciones como si de efectivo se tratase. Y, al igual que el resto de actividades ilegales, suelen ser muy lucrativas para algunos, nefastas para otros, y entre medias están los que trapichean, y los que acaban entre rejas.