Pachanga de tronos
Hoy vamos a hablar de Juego de tronos (la serie), y de que ha pasado para que Canción de hielo y fuego (las novelas) hayan terminado convirtiéndose en un culebrón con diálogos y giros argumentales que ni un “mejores momentos” de Amar en tiempos revueltos.
En esta casa, como en la de los Simpson, se respeta la segunda ley de la termodinámica. Que aplicada a la literatura explica que, para que un tipo como Stephen King haya sacado la friolera de 79 novelas desde Carrie en 1974 hasta hoy (una media de 1.8 novelas al año). Pues tiene que haber un George R. R. Martin — Martin a partir de ahora — que ha sacado 11 (5 de ellas de la saga que nos incumbe), en 40 años (1 novela cada 4 años de media).
Y he escogido a Stephen King, no solo por ser de los autores mas prolíficos, sino también por su calidad literaria. Ambos autores me gustan desde que era chico, pero solo con uno me daría tiempo a leerme toda su bibliografía entre que publica una novela y publica la siguiente.
Pegarse 5 años entre Tormenta de espadas (volumen 3, y mi favorito) y Festín de cuervos (volumen 4), es una sobrada. Pero es una sobrada que hace que todo este meticulosamente estudiado. Los personajes son cuidados con exquisito detalle, puedes leer y releer las novelas, que desde la primera pagina de Juego de tronos, hasta la ultima de Danza de dragones (volumen 5), todo sigue un ritmo, como si fuese una pieza musical. Una vez que pasa, lo que tiene que pasar al final del primer libro, y que a muchos nos hizo releer las mismas 30 paginas varias veces para asegurarnos de que había pasado lo que había pasado, ya le coges el ritmo. Y dices: “pues esto no me lo esperaba”.
Pero llega HBO, y le mete bulla a Martin. Estamos en 2011, y claro, pensarían que con cinco libros para cinco temporadas… para cuanto tocase rodar la sexta, ya estaría publicado el siguiente. Pero Martin lleva su ritmo, y HBO no puede parar. Así que deciden tirar cada uno por su lado, aunque en la sexta temporada aun se nota el asesoramiento de Martin en el guion y la linea argumental. Se mantiene su ritmo. Y al final de la sexta aun dices: “pues esto no me lo esperaba”.
Y llegamos a la séptima temporada, con seis episodios seis, por ahora, y destruyendo la obra maestra de Martin “one Stark at a time”. Diálogos absurdos, decisiones absurdas de personajes trascendentales que se vuelven irrelevantes, un despropósito detrás de otro. Y hasta aquí puedo decir sin relevar información para quien no haya visto la serie. Solo puedo decir, que al terminar cada episodio, yo pensaba: “que pena, no me lo esperaba”.
