Don’t go where I can’t follow…

Hace un mes que me dieron la noticia, hasta el momento, de los peores días de mi vida.


Pero antes de eso, volví a soñar contigo.

Seguías igual de triste, pero ahí estabas. Nos encontrábamos en la entrada al rancho, pero era un rancho diferente, no era el que tú estabas construyendo ni aquel en el que algún día viviríamos, pero ahí estabas. Te me acercabas pero no me volteabas a ver, estabas hablando con tu mamá, que te regañaba, tan furiosa doña Esperanza… Era entonces que la notaba, esa marca roja que rodeaba tu cuello, un poco morada en algunas partes… Tu mamá seguía regañándote, diciendo que gracias a dios estabas bien, pero que no podía repetirse. Entonces me volteabas a ver…

(mientras escribo esto, puedo ver claramente esa foto que me enviaste cuando saliste de rehab, te raparon, intentabas sonreír, pero algo tenías, algo roto que ya no te dejaba ser el mismo…)


Estabas rapado, con una sudadera azul marino, y metías la cabeza entre los codos mientras te recargabas en una cerca blanca, y seguía viendo esa marca…

Ahora que lo pienso, todos estos días he estado deseando sin descanso, el que alguienme diga que sobreviviste, perdón, que te sobreviviste…

También pienso en lo último que viste… Este pensamiento me mantiene despierta por horas, o me despierta con un espasmo en las piernas…

¿Habrás visto a tu chivito? ¿Dónde estaba La Polilla? ¿Cuánto alimento le dejaste a los animalitos?

Era medio día, debía estar haciendo mucho calor.

Hace una semana todavía pensaba antes de quedarme dormida, que sería bonito que volvieras por un rato, para que me dijeras cómo te está yendo, si valió la pena la ahogada en la regadera, mis gritos de no poder creerlo…

Después de soñar con esa marca, no sé si podría sólo verte y hablar contigo.


¿Qué estabas pensando? Estoy segura que no en mí, eso lo sé. Tal vez pensabas que al fin el infierno llegaría al final.

Quiero creer que eso último sucedió. Quiero creer que te libraste de todo lo que traías en la cabeza, pero al mismo tiempo no quiero creer nada, porque la idea de que todo sea una chqueta mental me atormenta aún más. Quiero saber la verdad, no quiero andar creyendo en dioses que no conozco ni en teorías que nadie comprueba.

Un mes… lo peor es pensar en todos los que irán llegando, todos igual de vacíos de ti.

Email me when Vi Ortiz publishes or recommends stories