Piñatas Regias, ¿Qué hacer con taaaaantos juguetes?

Montañas y montañas de juguetes NO les hacen bien, punto.

La única foto que encontré sin caras de niños (no quiero que me regañen mi esposa y demás mamás).

Después de “razonar” ir en contra de lo decidido el año pasado sobre hacerles piñatas sólo un año si y el otro año no a nuestros hijos nos fuimos por armar una juntando a ambos con la razón (o excusa) de que ya no hay piñatas en los años de primaria hoy en día y sí es muy divertido verlos disfrutar en estos pocos años antes de que ya sean niños serios de primaria que no hacen fiestas.

Como fue piñata de Inés (4) y Javier (casi 2) los regalos fueron llegando de una manera hasta grosera para mi gusto (lo bueno es que Cecy mi esposa no me leé para que vea como puse esto). En la invitación le había puesto yo en letritas chiquitas abajo que de preferencia los regalos fueran libros, juguetes educativos o ropa; mi intención es que fueran cosas que sí usaran mis hijos y que no se abrumaran por tanto juguete. Obvio no me fue bien con mi plan y Cecy me hizo quitar esa parte de mi diseño por “verse chafo”, mi discusión fue que era lo contrario, era algo progresivo y de cultos ir en contra del materialismo desmedido de nuestro rancho, sobra decir que mis argumentos no tuvieron lógica suficiente para lograr su acometido; razón por la cual terminamos el día de la piñata con muchisisisisimos juguetes.

Al acabar la piñata empecé a terapiarlos (sobre todo a Inés, Javier sólo vive y disfruta el momento con lo que tenga en frente a esta bendita edad) sobre la idea de escoger unos juguetes para que se quedaran en la casa pero lo más padre (igual me la bañé con decir que sería la mejor parte, lo bueno es que me siguió el juego Inés) sería escoger muchos otros juguetes que serían para regalar a niños que no tienen tantas cosas como ellos.

Javier abriendo un avioncito.

La mañana siguiente fue el momento de abrir los regalos. Claro que la noche anterior habíamos husmeado en todos los regalos que venían en bolsa, más de la mitad para mi sorpresa; y habíamos escogido algunos que serían o para sacarlos después para mis propios hijos (comprobadisimo que recibir tantos juguetes al mismo tiempo hace que los pelen menos y tantos otros efectos psicológicos) y otros para regalar en piñatas por que no decir la verdad (no nos juzguen, sólo es decir abiertamente lo que la gran mayoría hace no me vengan que no). Inés claro que quería abrir todos los regalos (que quedaban :P) y la dejamos. Javier abrió sólo cinco y eso porqué Inés estaba emocionada casi-obligándolo a abrirlos, sino el se hubiera quedado jugando con el primero.

Después, claro que con nuestra guía e intervención directa en alguno de los casos pero siempre dándole la última palabra a los niños ya que los juguetes les fueron regalados a ellos (aunque la noche anterior al sacar muchos de las bolsas no actuamos en concordancia a esto que ahora digo jaja); procedimos a escoger cuales juguetes se quedarían y cuales se irían. Fue sencillo, cosas que ya tenía algo igual o similar “viejo” se iban y sorprendentemente otras cosas que no pensábamos escogería para regalar Inés también. Con Javier la dinámica era más sencilla ya que no abrió todos los juguetes, allí fue ver los que nosotros pensábamos era mejor regalar decirle y el sólo decía si o no, en la tarde y todavía al día siguiente terminamos de abrir sus juguetes para definir cuales se iban.

Algunos de los juguetes que Inés escogió regalar, no encontré foto final.

Este ejercicio de desprendimiento fue muy padre para mis hijos, queremos seguir haciendo cosas así para que desde ahorita hagan ese callo (fue cero drama todo esto, muchos papás piensan mal de sus hijos y los hacen menos y por eso no se animan a cosas así creo yo) en cuanto a la generosidad con personas que tienen menos cosas que nosotros. Y por otro lado, es una cosa demasiado loca tener tantos juguetes que ni pelan por recibir tantos al mismo tiempo, y estos temas de cantidad de juguetes está documentado no les ayudan en multiples razones (por eso desde que nacieron tenemos la política de no más de 5 regalos en Navidad siendo siempre al menos un libro, un juego educativo y una ropita; pero esto después) a los niños. Si a nosotros adultos este consumismo malsano nos afecta imaginen desde chicos este irracional materialismo al que los exponemos, puf.

¿Qué hicimos con los juguetes? Regresa pasado mañana, si me sigues (“Follow”) creo te avisará.

(Espero luego poder sintetizar de alguna forma estudios sobre consumismo, materialismo y el efecto de tantos regalos en los niños.)

José Manuel De Urquidi

Written by

Convencido de que necesitamos papás en toda la extensión de la palabra hoy en día, pero, ¿Qué quiere decir eso? En esas ando…

More From Medium

More from José Manuel De Urquidi

More from José Manuel De Urquidi

I Don’t Want To Be a Macho Dad

Top on Medium

Welcome to a place where words matter. On Medium, smart voices and original ideas take center stage - with no ads in sight. Watch
Follow all the topics you care about, and we’ll deliver the best stories for you to your homepage and inbox. Explore
Get unlimited access to the best stories on Medium — and support writers while you’re at it. Just $5/month. Upgrade