Los martes

Hay aroma a lavanda los martes,
la ropa vuelve de la lavandería
pero vuelve a ser mía el jueves
cuando voy al bar,
cuando decido cambiar de aire,
o de sabor,
torcido,
esquivo,
ambivalencia vulgar y suburbana;
me canso,
desarchivo y malgasto recuerdos,
luego los recupero
para volver a malgastarlos y así
bla, bla, bla si ya no estás,
bla, bla, bla si ya no estoy.
Entonces viajo,
tomo el bondi,
el boleto aumentó
es invierno y las ventanas cerradas,
empañadas,
absorbieron suspiros
y un sinfín de silencios,
todo el día, todo el día.
estoy muy cansado, exhausto
de los autos en doble fila,
las maniobras prohibidas,
peatones suicidas y algún delivery.
Dicen que Rosario siempre estuvo cerca
los que no han viajado dentro de la ciudad
ni atravesado Santa Fe en hora pico
o transitado San lorenzo
intentado llegar a San martín
si hay un corte, movilización o ambas;
escuchame una cosa,
si venís, camina
si sos porteño no tenemos tren pero
casi que si con esos colectivos nuevos,
los largos, con el acordeón de por medio
¡Que nostalgia!
hay un arpa en la peatonal,
a veces un bandoneón
y otras, sólo un cajón;
también alguien ofrece sus pinturas
mientras algunos están pintados
en la cola de un rapipago,
pierden el almuerzo por un atraso.
Recuerdo la última vez que viniste
porque pude almorzar
mi tiempo era mío
por eso te lo pude dar.

    Fran Gorozito Bolatti

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