Entrevista con Gandhi por sus 25 años: ‘Esta es una familia de verdad’

Arturo Pardo
Sep 7, 2018 · 18 min read
Foto por Sebastián Blanco.

¿Cuántos matrimonios llegan vivos a los 25 años? Uno de cada ocho, según un estudio británico de Marriage Foundation, del 2016.

La estadística no existe como para hacer el cálculo equivalente para las bandas locales de rock, pero no hace falta mucha matemática para notar que, en Costa Rica, son pocas las agrupaciones que pueden celebrar sus bodas de plata.

Gandhi está a las puertas de conmemorar su cuarto de siglo de vida. Su nacimiento ocurrió el mismo año en que Radiohead lanzaba su disco Pablo Honey, donde viene el sencillo Creep, mientras que Nirvana sacaba su último álbum en estudio: In Utero.

La fecha oficial de su debut es la que toman como referencia para celebrar su cumpleaños: 30 de setiembre de 1993. Esa noche tocaron por primera vez en el desaparecido bar Cus, en San José.

¿Qué recuerdan de ese concierto?

Luis Montalbert-Smith: Empezamos con Ibrahim, que era un mix de Queen.

Mássimo Hernández: Es que no teníamos suficiente música original.

Federico Miranda: Le abrimos a un grupo que se llamaba Signos. Era el grupo de Luis Arenas, Howard Hunter y el baterista de ellos era Choreco (Federico Cruz). Había muchos nervios, mucha “miadera” antes del chivo. Éramos muy carajillos, todo era muy under y, la verdad, hubo muy buena reacción de la gente.

Anotación en la agenda de Mássimo para la fecha en que Gandhi dio su primer concierto. Ojo el paréntesis: “buen chivo”. FOTO cortesía Mássimo Hernández.

Abel Guier: Además en aquel momento Cus era EL espacio.

Luis: Era ahí, a la par de donde quedaba el cine Bellavista, que ahora es un parqueo.

Abel: (a Luis) Mae, ¿ahora la gente qué va a estar sabiendo dónde era el Bellavista?

¿Sobrevivió alguna pieza de las que tocaron ahí?

Mássimo: Claro; Procesión.

¿Antes de ese momento, cuánto tiempo habían estado dándole?

Federico: Cerca de un año. Nuestro ‘primer concierto’ fue nuestro primer ‘no concierto’. Íbamos a abrirle a Café con Leche en el Saint Francis (el colegio donde estudiaban tres de los cuatro músicos) y no pudimos. Los maes tocaron tanto rato que se acabaron las clases, la gente jaló para la choza y nosotros nos quedamos como “aah ok, no hay concierto”. Todo empezó un poco tarde y….

Abel: Les ofrecieron una oferta que no pudieron rechazar. Les dijeron: “Maes ustedes cierran, tranquilos”. A mí Jose Capmany me lo hizo en otro concierto con mi grupo Viuda Negra (el grupo anterior de Abel, que se disolvió en 1995, antes de su ingreso a Gandhi).

Mássimo: El mae cuando vio que la vara se estaba atrasando nos dijo: “diay como este es su cole y ustedes debutan, mejor cierren”. Los maes tocaron, se acabó el concierto y nosotros no tocamos nunca.

Tal vez sea difícil tenerlo muy presente ahora, pero de lo que recuerdan, ¿cuáles eran las aspiraciones de la banda en ese momento?

Federico: Creo que varían para cada uno, pero me acuerdo que uno lo único que yo quería era tocar frente a algún público. Uno viene de ensayar y al puro inicio no piensa en discos ni hay grandes aspiraciones. Uno quiere tocar y que la gente oiga la vara.

¿En algún momento se toparon con que alguien no los tomara en serio su idea de tener un grupo?

Federico: Mucho. Hay una primera etapa en la que uno tiene una grabación y ya quiere llevarla a la radio y hay que convencer. En una de las primeras oportunidades que tuvimos de abrir, que fue a Alux Nahual, había que hacer la venta, pero muchas veces a uno le decían que le pagaban y no pagaban. Éramos carajillos y era muy fácil rodarse a cuatro maes. “Más bien agradézcanos que tocó, ¿cómo que 100 mil pesos?”, nos decían. Había mucho de eso en los inicios.

Grabación en cassette de otro concierto de Gandhi en Cus en su año debut. FOTO cortesía Mássimo Hernández.

Mássimo: También con la primera pieza que grabamos, que la grabamos en un four track, nos patearon. Cuerpos usados no la pusieron una sola vez.

Federico: Aah no, no, esa yo la llevé a Sony. Me senté con el presidente de Sony con un cassete de Cuerpos usados en los puros inicios. Uno no sabía mucho, pero oía varas y leía revistas y… dicen que ahí está Sony en Moravia, hay que ir a ver si los maes nos hacen un disco.

Abel: 50 al Norte había tenido un contrato y otros grupos lo habían hecho entonces, eso era lo que había que hacer.

Federico: Veíamos muy tuanis y muy para arriba a los grupos del momento: Café con Leche, 50 al norte, Modelo para armar. Abrirles a ellos o ver un concierto era algo muy inspirador. Había pasos que seguir.

Abel: Inconsciente Colectivo había ido a Japón a representar a Costa Rica. Yo no estaba en el grupo todavía, pero ellos (el resto de Gandhi) participaron en el siguiente Yamaha Music Quest. Uno sí tenía aspiraciones y mucho por ver en el modelo de otros grupos, cómo era trabajar en Costa Rica y lo que era tener éxito aquí.

Mássimo: ese concurso nos dio ganas. Cuando mandamos la piecilla y entramos fue como “¡Iiiih mae!”.

Federico: Algo tuanis de la época era que hacíamos algo como la música que nos gustaba y ya. No teníamos claro que el rock es así, el rock progresivo es asá, las canciones tienen que durar esto y no se usa un solo de guitarra largo al final… nada de eso.

Había cosas que no teníamos en cuenta y, de verdad, esa canción El jardín, era lo que se nos ocurrió, con un pedazo de reggae en el medio. Era bastante auténtico.

Mássimo: (Había) influencias por todo lado: ¿a usted le cuadra?, métalo. ¿A usted le gusta eso?, métalo…

Luis Montalbert-Smith. FOTO: Sebastián Blanco.

¿En qué momento decidieron que había ciertas cosas que ir cumpliendo en función de crecer como banda y de definir un concepto musical propio?

Mássimo: Yo empecé a pensar en eso hasta que empezamos el primer disco. Antes de eso todo era un poco más como de tirar para todo lado. Cuando tiene uno un disco y la vara va a quedar, uno empieza a pensar más en esos detalles.

Federico: Para mí fue en el segundo disco. Para el primero éramos bastante naive (inocentes), el disco era como para meter más canciones, pero no teníamos mucha idea. Lo mandamos a fabricar con un contacto que nos dijo que ya se podía hacer CDs y lo empacamos en la casa de Mássimo con las manos.

Para la reedición del segundo entró un mánager, entró BMG y entraron ideas que nos decían: el video tiene que ser así, tienen que meter esta canción, esta está muy larga para radio…

Mássimo: Para el primero solo estábamos emocionados de grabar un disco.

Federico: Para el primero no teníamos tanta idea, por ejemplo, metimos una pieza de voz y piano que para nosotros era chivísima. Una pieza instrumental: chivísima. No se nos ocurría que eso no lo iban a poner en radio o que nadie la iba a recordar.

Abel: Pero eso hizo mucho la diferencia. Se hacía lo que nos daba la gana y se marcó un precedente para todo lo que ha pasado por el resto de los 25 años.

Luis: Hemos hecho lo que nos ha dado la gana.

¿En algún momento, a lo largo de la carrera, esa autenticidad se ha visto lastimada o se ha limitado por factores externos?

Este afiche retablado es parte de la colección de recuerdos en la oficina de H2O, el estudio de Mássimo. FOTO: Sebastián Blanco.

Abel: Creo que, en lo musical, más bien, hasta puede ser lo contrario. A veces nos ha gustado mucho algo que hemos hecho y aún así hemos querido probar cosas diferentes por el hecho de probarlas, en lugar de repetir las fórmulas.
Por ejemplo, cuando se hizo El invisible, sonaba muy auténtico y ahora la gente puede decir que es una canción muy quemada porque ha sonado mucho, pero en su momento era algo muy novedoso aquí… ¡y pegó!
Para el Páginas perdidas descartamos canciones que sonaban como El invisible y más bien salimos con Al son del dolor que, diay, era una canción metal.
El Arigato nos encantó, y ha sido uno de los discos emblemáticos y luego hacemos Universo asimétrico. A pesar de que nos gusta Arigato No! hemos probado otras cosas porque no nos gusta quedarnos en el mismo lugar.

Luis: Nosotros hacíamos algo como salir con Al son del dolor como primera pieza y luego Dibujos animados como la segunda. En un mismo disco había reggae y luego una vara como progre-metal. Tanto así que en el Bios hicimos eso en una sola canción. Nunca ha habido, especialmente al principio, una necesidad de encajar en algo, era solo hacer la música y si nos gustaba eso era lo que iba.

Abel: A pesar de tener una presión psicológica a nivel interno, aunque nadie lo dijera, de que el primer disco había pegado mucho y ese segundo disco es muy importante, porque pueda que sea algo que no se repita y más bien se superó.
Tal vez un poco cuando entraron productores en juego sí le dieron dirección a la música, y es algo que me parece muy bien. Hemos aprendido mucho pero bueno, ahora de nuevo estamos trabajando piezas producidas por nosotros mismos.

Ahora que dicen que al primer disco le fue muy bien. ¿Gandhi cómo ha medido eso a lo largo de su carrera? A nivel local se habla poco de cuántas copias se venden o se tienen parámetros los lugares que llenaron, pero a nivel de carrera, ¿cómo miden el éxito de sus discos?

Federico: Eso ha cambiado a lo largo de los años, pero en esos tiempos había dos mediciones. Una era radio. En ese momento que las canciones fueran Top 10 en radio era importante porque además no había patas para entrar ahí. Si se dio es que a alguien le gustó y la puso y luego la gente llamaba y la pedía y luego la cantaban en los conciertos.

Además, estaba la venta de discos que había ventas físicas muy altas. No teníamos un parámetro, pero sabíamos que estábamos vendiendo muchas unidades.

Mássimo: Por lo menos sabemos cuántos tirajes tuvimos que rehacer después del primero de 1.000.

Federico Miranda. FOTO: Sebastián Blanco.

Federico: El primero vendió varios miles y vendía bastantes por semana. Los distribuíamos nosotros. Se llevaban a las tiendas y tres días después se habían ido todos.

Mássimo: El primero y el Páginas Perdidas especialmente, que todavía era en épocas donde se vendían muchos discos. El Páginas primero lo editamos y luego se hacía una segunda vez con BMG. No recuerdo números pero la suma de las dos era algo grande.

Federico: Ahora es más difícil medirlo. La gente cree que todo es número de followers y número de views en Youtube.

Abel: Han cambiado los parámetros para medir y en 25 años nos tocaron muchos cambios, hemos visto de todo. Tuvimos parámetros que tenían los grupos de los inicios de los 90, como 50 al Norte o Café con Leche, donde el éxito se basaba en que una casa disquera los firmara.
Nosotros llegamos y tuvimos una colita de las casas disqueras en promoción y distribución, pero no como ellos que los firmaban y les daban un presupuesto para sacar el disco, que era de la casa disquera.
Nosotros siempre hemos sido independientes pero las casas disqueras nos apoyaron. Nos tocó el final de eso y luego Internet, donde hemos ido existiendo.

Luis: El CD no existía, fuimos como el segundo CD en el país entonces vimos como nació, surgió, tuvo el boom y cayó. Creo que nosotros somos exactamente el periodo de vida del CD y aquí estamos póstumos a él.

Federico: Lo que sigue como señal es tener a la gente cantando canciones que tal vez no fueron tan promovidas. Cuando uno los ve cantando las canciones raras, no la que pusimos en radio. ¡Eso es tuanis!

En esta imagen sin colgar, Gandhi celebra los premios ACAM que le deparó a la banda el disco Páginas Perdidas (1999). El grupo fue el más victorioso en esa edición con tres triunfos, entre ellos el de Mejor Disco Rock.

Si comparan el efecto que tuvo el primer álbum con el que tuvo Universo Asimétrico, ¿cómo miden el impacto de la música que están sacando? ¿Cómo dicen si les fue bien o les fue mal con este disco?

Federico: Lo primero es que uno no hace los discos para que les vaya bien. Con eso en mente, ni siquiera el primero, o el segundo o tercero los hemos hecho para que les vaya bien, ni con un número o una meta, sino que a veces hay momentos en que la música es terapéutica para el grupo.

Cuando hicimos el Bios estábamos en un momento en que queríamos hacer aquel disco. Hay muchas cosas que tienen que ver con el momento del grupo, las canciones que tenemos y de qué estamos escribiendo. Uno no lo ve en frío como que este disco le ganó a este otro.

Mássimo: El objetivo de cada disco no es así. Es más una cosa del momento. Universo asimétrico fue ese momento y se manejó a como estábamos, veinte y pico años después del primero, cuando estábamos carajillos. Hasta la energía es diferente y nosotros nos preguntamos si es hora de sacar disco nuevo, nos preguntamos si tenemos música. Así es como hacemos música.

Federico: Se hizo en un momento en que queríamos hacer un disco, pero no teníamos tantas canciones. Hay momentos de transición para la industria que uno también las vive. Recuerdo cuando iTunes era importante, y ya no lo es… creo que uno lo saca y después ve resultados, sin plan de por medio.

Mássimo: Uno espera que a la gente le guste pero no está pensado para eso.

Luis: Yo diría que el éxito de un disco es tan relativo, es una forma de ser, más como una forma de estar. Cada disco se siente exitoso en cuanto nos guste tocarlo y escucharlo y disfrutar el disco como es. Si vende o no vende, era importante al principio, sin que fuera nuestra prioridad, pero nos estaba dando mucho alimento. Creo que nosotros, conscientemente, no estábamos pensando en que un disco gustara.

Federico: Hay un punto importante, hablando de eso y es que al principio teníamos menos obligaciones financieras que más adelante. “¡Nos pagaron 100.000 pesos!” decíamos, y todo el mundo feliz porque había más plata para las birras del fin de semana. Ahora como se administra el grupo es diferente porque ahora es parte de la economía de los cuatro.

Mássimo: Aún así, creo que hay algo que es bueno mencionarlo y es que, desde el principio fuimos muy ordenados dentro del desorden de ser carajillos. La plata que entraba la reinvertíamos. Si nos entraba plata de un concierto se la dábamos a (Richie) Nieto para terminar el disco. Si entraba una harina por otro lado, hacíamos un video.
Nos repartimos plata para nosotros como hasta el cuarto disco o no sé cuándo. Toda la plata la tirábamos en el show. Así subíamos a Luis por el techo y lo tirábamos para que volara, pero eso costaba plata.

Abel: Buscábamos calidad. ¿Quién es el mejor para grabar? ¿Quién es el mejor para las luces?

Luis “volando”, en la presentación del disco “Páginas Perdidas”, en el Planet Mall, en 1999. Foto tomada del FB de Gandhi.

Mássimo: Así fue desde el día uno. Primero grabamos con (Richie) Nieto, luego con Alberto Ortíz. Eso fue parte de nuestra mentalidad. ¿Podemos mezclarlo afuera?, ¿cuánto cuesta? Bueno hagamos un concierto y saquemos plata.

Abel: Además éramos unos muchachos muy sanos, creo que eso ayudó. Dentro del vacilón de estar en un grupo, éramos muy ordenados.

En las bandas en algún momento está la aspiración de dedicarse exclusivamente a su grupo. Aunque aquí en Costa Rica se sabe que alguien puede dedicarse a ser músico, no deja de ser difícil. ¿En algún momento ustedes pensaron en darse a la tarea de enfocarse en la ilusión de que Gandhi fuera su forma de vivir a tiempo completo?

Federico: Creo que cada uno va a tener una respuesta diferente, pero la mía es que, muchas veces, todos lo hicimos, pero tal vez no los cuatro al mismo tiempo. Los timings de la vida y de las otras cosas no cuajaban al 100%. Muchas veces se vio como prioridad, pero había otras cosas.
Si estamos aquí cumpliendo 25 años quiere decir que es una buena prueba de que ha habido un excelente manejo, pero quién sabe, si hubiéramos hecho eso así de tajante o de violento, si hubiéramos llegado a los 25. Muchas veces hay otras cosas que ayudan a que se continúe, por ejemplo, si uno solo depende del grupo en un momento crítico, tal vez eso lo obliga a salirse.
Nosotros, en nuestro caso, hemos hecho que las cosas funcionen y que sea combinable con otras cosas. No me imagino a Mássimo sin hacer diseño gráfico, por ejemplo.

Mássimo: Una vez hablamos de la vara. Cuando El Parque estaba súper tuanis, a inicios de los noventa, se pasaron a vivir juntos a una choza. Evolución también lo hizo y ninguno duró más de un mes o algo así con eso.
Por la emoción de lo bien que le iba a Gandhi en algún momento lo consideramos, pero en retrospectiva, sin duda alguna concuerdo con Federico. Si lo hubiéramos hecho, quién sabe si estaríamos aquí sentados juntos, yo lo dudo honestamente.
Con una cabeza más fría y más maduro, yo agradezco que no solo hago Gandhi. Me gusta ser músico, pero no ser solo músico. Le robo a Luis algo que dijo de que, además de ser cantante del grupo, ahora también es actor. Realmente la música es chivísima, no viviría sin la música, pero qué tuanis no solo hacer eso.

Federico: Hay una parte de ser compañeros de grupo que es muy importante en esto. A todos nos ha pasado que en algún momento decíamos que le estábamos dando el 100% al grupo, pero de repente otro de la banda estaba ocupado en otra cosa y sentíamos que nos estaba jodiendo, o que por el viaje de uno nos perdíamos un chivo.
Se trata de esa comprensión de que todos nos vamos moviendo pero que hay una meta más a largo plazo de sostener las cosas funcionando. Sería una gran responsabilidad para cada uno decir que está sosteniendo a los otros tres en el 100% de sus vidas. Unos tienen más hijos que otros, algunos tienen más gastos…

Mássimo Hernández. FOTO: Sebastián Blanco

Mássimo: No haber tomado esa decisión ha llevado a Gandhi donde está ahora. El hecho de que sepamos hacer diferentes cosas nos ha ayudado al crecimiento del grupo, por ejemplo, con el diseño o la producción, que es algo de lo que yo me he encargado de eso toda la vida. Pero bueno, todo el mundo de alguna manera, con lo que hace aparte, le ha agregado a Gandhi algo que, de otra manera, hubiera sido un faltante grandísimo. Es parte de lo que se ocupa, entre un montón de cosas, para que un grupo siga y dure. Sin todo eso, no estaríamos aquí.

Ahora que hablan de Evolución y El Parque, ¿a ustedes cómo los afectó o los ayudó tenerlos a ellos como contemporáneos? Fueron parte de una terna de bandas que evidentemente trabajó mucho en sus proyectos. ¿Los tomaban como ejemplo o, más bien, les resultaba competencia?

Luis: El primer bajista de Gandhi era Churro (Bernardo Trejos). Él hasta participó en la autoría de la canción El Jardín. Salimos juntos e inclusive me acuerdo que tocamos no sé si en el primero o segundo concierto de ellos en Cebolla Verde, junto a Flores Muertas (grupo de Moldo, de Evolución).

Federico: Sí, recuerdo que Churro me dijo que estaba con un grupo nuevo, se llamaba Sin Cédula en aquel momento (antes de llamarse El Parque).
Hicimos varios chivos juntos. Yo no recuerdo haber estado preocupado de que fueran competencia. Nos parecía chiva que hubiera grupos, era como un reinicio de movimiento, porque antes hubo otros grupos. Fue como una oleada con Bruno Porter, La Nueva P, Índigo…
Me alegró siempre; pensaba qué tuanis lo que hacían otros. Aprendíamos mucho de ellos.

Mássimo: Yo sí tengo que aceptar que sí sentía competencia, pero de la buena. El Parque se siente que es más viejo que Gandhi porque pegó antes que Gandhi.
50 al Norte fue el primer grupo en sacar CD, pero de esta camada de los 90, El Parque fue el primero en sacar disco, con Hombre Azul, luego sacaron video. Así El Parque pegó un brinco antes que nosotros y por eso la gente siente que El Parque es anterior aunque realmente somos exactamente del mismo tiempo.

Luis: Meses después de Hombre azul salió El jardín.

Mássimo: Evolución sí fue un poco después que salió. Sí acepto lo de la competencia, pero de la buena. Pasaba que El Parque tocaba en la UCR con un montón de gente, entonces teníamos que ver qué hacer. Siempre fue así.

La entrevista se hizo en Escazú Village un viernes después de una sesión de fotos de Gandhi para la campaña Corre por mí 2018. FOTO: Sebastián Blanco.

Federico: Sí me acuerdo que el público era un poco diferente entre las bandas. Los que escuchaban a Evolución eran de cierto ride porque Andrés (Balerom) era más de un ride diferente a Luis.
Luis, con sus varas, jalaba a otra gente, el grupo jalaba a otro grupo de gusto musical. Siempre hay ciertas afinidades y ciertas diferencias. Cuando había un concierto con todos juntos, había un grupo pequeño de cada uno y un grupo que disfrutaba a todos.

Tomando a esas otras bandas como referencia, Evolución no está activa y El Parque también ha tenido etapas de inactividad. En el caso de ustedes, ¿ha habido algún momento en que haya existido la posibilidad de que dejen de existir como banda?

Federico: Ha habido momentos en los que los letargos se vuelven más largos de lo que habíamos pensado, o que un proyecto que queríamos para ya, tomó más tiempo. Creo que, así como de que cerremos el capítulo ha sido, si acaso, al calor del momento o en algún momento por dificultades personales o inmadurez de alguna época. O si no, que los tiempos no están calzando.

Mássimo: No ha pasado nunca una reunión en la que tenemos que hablar de deshacer el grupo. Ha habido épocas en que uno se separa, pero el tiempo termina sanando y las ganas de seguir con el grupo se han vuelto más fuertes que las de deshacerlo. ¿Momentos de problemas?, sí, un montón.

Federico: Ha pasado que de repente alguno necesita más tiempo para hacer algo y no puede comprometerse. Eso nos ha llevado a épocas de menos constancia. Eso es lo que vemos ahora que no veíamos cuando teníamos 25 años. La energía era infinita, las preocupaciones eran nulas.
Uno ve para atrás y ve que tocábamos muchos chivos gratis por semana. Ahora no se puede hacer eso. Ahora le buscamos otro ángulo a las cosas y qué chiva poder hacer un concierto de 25 aniversario.

¿Cuáles han sido las claves para que la banda permanezca unida y, además, con una alineación duradera?

Luis: Un punto casi estratégico es que somos un grupo de consenso, no de mayoría. Si la mayoría quiere una vara, hay toda una seducción para que el que otro se decida y acepte. Pero si alguien se opone a algo, aunque la mayoría diga que sí, no se hace. Eso es algo difícil, aunque es una estrategia lenta para tomar decisiones, aunque sean cosas importantes. Sin embargo, ha sido siempre una herramienta de un respeto enorme hacia lo que piensa otra persona que no está de acuerdo.
Recuerdo haber dicho que Gandhi somos nosotros cuatro, como los Beatles. Si no hay uno, no es Gandhi y punto.
Por otro lado, hay un fenómeno que sucede mucho, especialmente con los cantantes. Hay cantantes que van y cantan música del grupo en formato acústico, empezando por José Capmany (Café con Leche), Mario Maisonnave (Modelo para armar), Balerom (Evolución), Mechas (Kadeho), Johnny Man (Mekatelyu), dígalo, el que sea.

Abel Guier. FOTO: Sebastián Blanco.

(Sigue Luis): Todos los grupos lo han hecho y Gandhi no. Como un pacto de caballeros les dije que no iba a tocar Gandhi si no era con los otros es, o solo pidiendo permiso a los otros tres, si es algo de beneficencia entonces vamos un par de nosotros o así…
Esos son puntos importantes de porqué estamos aquí 25 años después dándole con las mismas ganas y sintiendo, con la misma fidelidad, el grupo que somos; un grupo muy sólido.Un desmadre, cuatro egos muy raros probablemente, muy particulares, pero tenemos esos puntos fundamentales para que la relación siga funcionando.

Abel: Es que es como tener un hijo entre cuatro y no es como que uno de repente uno diga que ya no va a ser el tata de ese hijo. No es uno el que se va a correr o va a quitar al otro. Es como tener hermanos, hay broncas, pero uno no dice “ya usted no es mi hermano”. Sí pasa, pero esta es una familia de verdad. No va a pasar algo así.

Sin duda el apoyo de la gente ayuda mucho. Habría que ver qué pasa si estamos haciendo un concierto y no hay nadie… simplemente dejamos de hacerlos en algún momento.

En este momento, con 25 años de carrera, ¿cuáles son sus aspiraciones como banda?

Federico: Gracias por esa pregunta porque es algo que no hemos hablado. En este momento estamos súper emocionante por el concierto de los 25 años. Si estuviéramos en ese canal, sería difícil concentrarnos. Es como un reset y tenemos que retomar esa conversación con las ideas para ver qué sigue. No hay una idea de consenso para eso.

Mássimo: Ahora, además del concierto, estamos a punto de terminar un disco y cada disco tiene su proceso. Cuando empezamos a terminarlo, comenzamos a ver qué vamos a hacer, pero no hemos entrado ahí todavía.

Abel: Hemos hablado de trabajar esto como una empresa, que hablemos de la misión, visión y las fortalezas. Sería muy bonito tener claro lo que va a pasar, y qué es lo que proyectamos, pero la realidad ha sido otra, vamos aprendiendo, nos vamos golpeando, nos levantamos y así ha sido más emocionante, en parte. Creo que la música nos va guiando por el camino. Eso es lo que hemos hecho y lo que toca para seguir adelante.

Arturo Pardo

Written by

Dulcero, ex asmático, melómano, mejenguero, ventrílocuo frustrado, aprendiz de tap, integrante del trío Foffo Goddy, vecino de San Pedro pero nunca lo he visto.

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