“Juan Diego Castro te bloqueó”

Es difícil no haber visto algo de Juan Diego Castro en redes sociales, pero, más que nada, es difícil no olvidar las publicaciones que uno le ha leído, y no necesariamente por razones positivas, sino más bien traumáticas.

Comparto nada más un ejemplo:

Why JuanDiego, why?

Desde entonces ya usaba una especie de sello de agua sobre sus publicaciones, si es que se le puede llamar así a ese logo de su cara, aunque todavía no le ponía el casco con el que ahora pretende reconstruir Costa Rica, o bueno ¿“hacer a Costa Rica grande de nuevo”? Desde entonces ya bloqueaba usuarios en redes sociales.

Últimamente sus posts incluyen más contenido relacionado con su ideario de cómo comandar un país (ojo que hay seguidores que se refieren a JDC como “mi comandante”), pero en realidad su manejo de redes no mejoró sustancialmente desde la oficialización de su candidatura presidencial, sino que se ha mantenido constante con ese estilo chabacano, peleón e informal que lo ha caracterizado desde antes y que, de alguna forma, es consecuente con su candidatura: chabacana, peleona e informal.

Es chabacano en su estilo de redacción, peleón porque se le tira al cuerpo a cualquiera, sin importar colores, investiduras, o realidades, y esto lo hace de manera informal porque lanza críticas sin sustento. No tiene pruebas de gran parte de sus aseveraciones y parece no tener mesura ni con las posibles consecuencias que sus afirmaciones podrían acarrear.

Semanas atrás, el periodista Alejandro Fernández dio una pequeña prueba de que mucho de lo que dice el candidato es infundado, e inclusive falso. En un ejercicio rápido destapó y compartió 5 mentiras que dijo el candidato a lo largo de un minuto en el programa Tribuna Política de Extra TV 42, el 18 de noviembre del 2017. ¡5 mentiras en un minuto!

Pero acá no vengo a hablar de las afirmaciones falsas que ha hecho este candidato de manera reiterada en múltiples formatos y plataformas. Aquí vengo a hablar de cómo su campaña también se basa en la “anulación” de sus detractores digitales, dejando así en evidencia su propensión autoritario, pero a la vez sensible ante la crítica. (En el sitio de Diego Delfino hay un texto muy completo de Esteban Barrionuevo sobre esto.)

De verdad te ha bloqueado… de verdad.

Twitter es una plataforma donde Castro (o quien sea que le maneja sus redes) se ha dedicado a bloquear usuarios al ton ni son, sin la necesidad de que de por medio haya algún comentario en su contra, algún tipo de ofensa o indirecta. Parece que el simple hecho de compartir las opiniones negativas que otras personas tienen sobre él son motivo suficiente para impedir el acceso de lectura de sus tuits, así como a tener una interacción directa con su cuenta.

Debido a que Twitter es un “micromundo”, y una esfera a veces alejada hasta de Facebook, me parece pertinente no reducir esta situación a esa burbuja, sino, más bien, compartir aquí lo que ahí ha ocurrido en las interacciones con el candidato presidencial.

A otros periodistas los ha bloqueado en los últimos días. La cosa no para.

Un caso que se hizo bastante público un par de meses atrás y que vale la pena recordar, venía de la cuenta del PIN, con el que le escribieron un mensaje privado a un regidor de otro partido que decía: “Le invitamos de forma cordial abstenerse de hablar de forma negativa sobre el señor Castro”.

¿Por qué un partido inscrito en el TSE invita a un ciudadano a callarse?

Y bueno, a la mayoría no la invitan a callarse, sino que nada más la bloquean.

En una solicitud que hice por Twitter a otros usuarios para que me contaran los motivos que creía que estaban detrás de los bloqueos me compartieron imágenes de los tuits que aparentemente enfurecieron al candidato o a su community manager. Además, hubo quienes se dieron cuenta hasta ese momento que quién sabe cuándo los habían bloqueado. Aparentemente la práctica es común y así me lo hicieron saber más de 50 usuarios.

¡Más de 50 usuarios!

Cito textualmente algunos de los “incendiarios” tuits que provocaron el enojo de JDC:

“Qué extraño el comportamiento de Juan Diego Castro en RRSS, me gustaría saber si un experto en redes lo avalaría”.

“¿Y usted de dónde copió lo de pegarle a su mamá”.

“De verdad que la belleza reside en el ojo que la contempla” (Refiriéndose a la pintura de la esposa del candidato.)

A Daniel León lo bloquearon de la página de JDC en Facebook.

Ese señor (JDC) es un showman.”

Te extraño.” (De verdad un tuit decía solo esto y a la usuaria la bloquearon.)

Este fue otro y resulta muy irónico que su contenido haya derivado en un bloqueo:

“¿Que cómo sería un gobierno de Juan Diego Castro?
 Pues serí***CENSURADO***”

Evidentemente la política de este candidato es de puertas cerradas y de cuentas bloqueadas y, ¿qué relevancia tiene que un aspirante presidencial bloquee gente en una red social? ¿No es una pura pendejada reclamar por eso?

Pues no.

A JDC no le gustó esta propuesta y ¡juaz! bloqueó a Michael en Twitter.

El periodista David Delgado, a quien el candidato bloqueó el año pasado en Twitter, dio un paso, llevó esto a otro nivel y se motivó a presentar un recurso de amparo basándose en el hecho de que, a través del bloqueo, se ve atentado su derecho a la información y la libertad de opinión como ciudadano.

(Aquí se puede leer toda la justificación de David y se incluye el link al documento que él presentó a las instancias correspondientes.)

Si bien Castro no es un funcionario público (por dicha) y –se podría aducir que está en derecho de bloquear a quien quiera– , su cuenta pretende “divulgar información que reviste de interés público” y, por eso, creo que este recurso de David tiene buen sustento y espero que marque un precedente.

En otras fronteras se han dado casos similares a este. Estados Unidos con Donald Trump da una muestra fresca.

@diregam se ganó un bloqueo por este tuit.

Por cierto, igual que con ese otro presidente, Castro también la ha emprendido contra periodistas de medios como Amelia Rueda, Semanario Universidad y La Nación ante artículos que ponen en duda las propuestas del candidato, así como el financiamiento de su campaña. Los ha tildado de canallas y persecutores, mientras reduce su trabajo a una campaña de desprestigio, lo que resulta un argumento nada nuevo en la política y, por cierto, también muy parecido al que Trump usa a diario contra la prensa completa en Estados Unidos.

Además, algo todavía más grave, Castro ha dejado claro que no participará de los debates que algunos medios de cobertura nacional realicen, probablemente por miedo a los cuestionamientos que le harían.

Además del debate que se puede generar sobre si el candidato está en su derecho o no de bloquear a cualquier usuario de su red social, hay otro factor importantísimo a tomar en cuenta: ¿qué dice este comportamiento de un político con la aspiración y aparente posibilidad de llegar a Casa Presidencial?

Cada quién puede sacar sus propias conclusiones. A mí se me ocurren estas señales:

  • El candidato es incapaz de manejar las críticas. Su equipo de manejo de redes sociales (si es que tiene) no sabe manejar crisis.
  • Toma medidas de manera abrupta, con la cabeza caliente. Es drástico antes que racional.
  • La intolerancia del candidato queda manifiesta.
  • JDC no tiene la capacidad para repeler los comentarios negativos con argumentos válidos.
  • No tiene interés en convencer a cualquier persona que dude de sus capacidades o de sus valores y moral.
Esto es un chiste… ¡un chiste! y terminó en un bloqueo, hace casi un año.

Todas las razones anteriores inclusive podrían hasta tener un peso menor al hecho de que hay una gran ironía con respecto a que en el punto H de la Declaración de principios del PIN se establece la intención de fomentar la democracia participativa. Ese mismo punto se refiere a la libertad de prensa.
 ¿Es democracia participativa bloquear a quienes duden de las capacidades políticas de un candidato? No estoy tan seguro.

¿Qué dice de un candidato el hecho de que sea incapaz incluso de ser consecuente con el partido al que pertenece? Nada bueno, sin lugar a dudas.

Si esta es su manera de resolver disputas en una red social, ¿cómo será tratando de manejar espacios donde se quiera lograr consenso entre partes discordantes? No puedo imaginarlo.

Esto que mandó @Florelm me hizo mucha gracia.

Ya casi terminando, solo por las suspicacias que podría generar este texto, aclaro algunos puntos:

1) Tomando en cuenta todo lo anterior, este (los bloqueos) es apenas uno de los motivos por el que estoy decidido a no votar por Castro bajo ninguna circunstancia. (Para más motivos recomiendo leer a Mauricio Valerio en un blogpost en el que habla de algo que lo desanima a él, o más bien que lo asusta sobre Juan Diego.)

2) A mí no me ha bloqueado en redes (no todavía).

3) Con esto no busco generarle adeptos a ningún otro candidato, pues no hay uno solo por el que pretenda manifestar mi apoyo.

Y bueno, de todas formas, si les interesa saber más sobre este candidato, de repente quieran entrar a la página www.juandiegopresidente.com

A modo de conclusión, cito una parte del texto de otro tuit que también motivó al candidato del PIN a bloquear a un usuario en Twitter: “Está en nuestras manos que alguien así llegue a la presidencia y se termine de pasear en nuestro país’”.

*EDIT: En una versión anterior del texto incluí un pantallazo de un tuit al regidor de otro partido político que decía haber sido enviado por el PIN. Me corrigieron indicándome que el PIN anunció que dicha cuenta de Twitter no era su cuenta oficial. Por ese motivo, decidí eliminar dicha imagen.