Reseña del disco ‘Musas Vol. 2’, de Natalia Lafourcade

El folclore musical latinoamericano es inagotable. Es decir, el cancionero tradicional de la región es profundo y profuso. Entre sus temáticas abundan los retratos del campesino, los relatos de las criaturas de la naturaleza y, por supuesto, las historias de amor de verdad; ese que se conecta con cualquier ser humano de cualquier nación del mundo, al no tener una cédula de identidad.

Teniendo a su disposición un repertorio tan copioso y rico, con este álbum Natalia Lafourcade continúa con su misión de rescate de las melodías imperdibles que recuperan todas esas anécdotas, valores e historias convertidas en canción.

El segundo volumen de Musas no es más que una extensión de una labor de recuperación musical que había quedado tan bien plasmada en un disco del 2017 cargado de hermosas melodías tradicionales.

Pasó menos de un año para que la artista ampliara su homenaje al pasado junto al magistral dúo guitarrístico Los Macorinos, aliado inseparable de la vocalista mexicana en esta faena.

No hace falta caer en la comparación de cuál de estos dos volúmenes es mejor que el otro. El segundo, lanzado este 9 de febrero, es quizá más romántico que su predecesor, pero a nivel musical mantiene la misma línea que el primero, explorando diferentes ritmos de diversos rincones del continente latinoamericano.

La alta sensibilidad de Natalia Lafourcade se traduce con facilidad en canción indiferentemente de si lo que canta es un bossa nova o un son. Su interpretación es capaz de poner la piel de gallina y los pelos de punta, un sentimiento que se obtiene también gracias a los arreglos bien elaborados, nunca sobrecargados.

Los Macorinos, conformado por Miguel Peña (Mex.) y Juan Carlos Allende (Arg.) a ratos pasan del segundo plano al protagónico, con arpegios cargados de acordes inesperados o de las melodías interpretadas por un requinto que le suma adornos con detalles especiales que aportan a la belleza estética de cualquiera de las canciones.

Trece canciones

El álbum comienza con el sencillo Danza de Gardenias, una canción escrita por la misma Natalia junto al compositor David Aguilar.

La canción tiene una frescura encendida y mucho sabor, pero con la esencia de una obra de antaño, una característica que se repite en las otras piezas aportadas por Lafourcade y que se entremezclan perfectamente con los clásicos también incluidos en el disco. (Aquí su videoclip.)

Le sigue otra original: Alma mía, una de mis favoritas de este disco, especialmente por la dulzura con la que se comunica la letra, aderezada con un requinto delicado. La dupla guitarra y voz es suficiente para darle poder a una hermosa melodía.

Hoy mi día uno, también de la mexicana, trae al presente el sonido del pasado de manera intuitiva, con una ejecución perfecta. A nivel sonoro, más que una evocación de lo que fue, es una recuperación de lo que no se ha ido.

La aparición de los sonidos de otras regiones latinoamericanas en el álbum comienza con Tus ojitos, perteneciente al folclore peruano y fácilmente identificable por una rica percusión andina y un charango. Se absorbe entonces con más razón la amplitud de posibilidades que hay en un recopilatorio como Musas.

Duerme negrito, una melodía venezolana de Atahualpa Yupanqui aquí se reinterpreta manteniendo su sentido original de canción de cuna. La interpretación de Lafourcade, con una voz impostada en varios tramos de la pieza, se siente como una personificación de la madre que le canta a su niño para que se arrulle. Si bien Mercedes Sosa fue quien popularizó este tema unas cuatro décadas atrás, esta nueva versión refresca la obra y la presenta no solo a quienes quieran recordar, sino a quienes es hasta ahora que tienen a su alcance tan bella melodía.

Luz de luna, del gran bolerista oaxaqueño Álvaro Carrillo presenta a Natalia en su mejor momento vocal en lo que se refiere al álbum. Ofrece también un gran trabajo guitarrístico, que destaca hacia el final de los coros, mientras que cede silencios para que sea la voz la que marque el inicio de los versos de lírica romántica.

Un derecho de nacimiento se sale dentro del contexto de amor del resto del disco. Es un tema más político, crítico y fuerte hecho para cantar en colectivo, pues su composición data del 2012, cuando un colectivo de músicos lo usó como himno para apoyar al movimiento estudiantil ciudadano #Yosoy132.

Una reinterpretación de bossa nova se hace presente con Eclipse, original del brasileño João Gilberto. Personalmente mi tema favorito dentro de la compilación. Es una poesía conmovedora, personificada por una hermosa y suave melodía que canta grandes líneas como “Eclipse de amor en tus labios, que ya no me quieren besar”. Merece ser escuchada una y otra vez, por la voz y un arreglo delicado.

Los Macorinos se dieron a conocer como los acompañantes de Chavela Vargas hasta el fin de sus días.

La llorona, una canción ampliamente conocida gracias a la tica-mexicana Chavela Vargas, aquí se presenta como un vals en una versión que mantiene la esencia conmovedora.

Desdeñosa, es otra de las grandes piezas del disco. Su armonía incluye giros inesperados y aquí sobresale no solo por el gran bolero que es, sino también por una gran interpretación que incluye no solo la voz de Lafourcade sino también de las cantantes Omara Portuondo (Cuba) y Eugenia León (Mex.)

Te sigo, del peruano Augusto Polo Campos, es una pieza más movida y, si bien no es de las más destacables del álbum por su arreglo convencional, sobresale por su energía y por la visita sonora a la región andina.

El álbum va acabando con la sensibilidad en lo alto con la pieza Humanidad, donde la voz aparece a veces susurrada para luego subir la melodía con dulzura pero siempre con suavidad, mostrando también uno de los puntos más altos del requinto de Los Macorinos, que, siendo honesto sobresale de inicio a fin en todo el disco.

Para cerrar, los dos guitarristas son los protagonistas en la instrumental Gavota, con un tema principal que se repite una y otra vez con la misma efectividad.

La obras contenidas acá sirven como una reconexión con el pasado y, a la ve, una presentación de un terreno desconocido para nuevas generaciones. Mantiene unidad en cuanto a que siempre pone los sentimientos a flor de piel gracias a las melodías sencillas, pero de sustanciosa inspiración.

El despecho, la tristeza, la ilusión y la evocación se compenetran con gracia en una obra musical magistral que se suma a la cada vez más sustanciosa discografía de una artista con claras intenciones de mantener vivas sus raíces y de que estas se extiendan en el espacio y la memoria.


En Contexto:
En mayo del 2017 salió Musas (el primer volumen), donde se incluyen temas de Porfirio Díaz, Roberto Cantoral, Agustín Lara y Violeta Parra, además de cinco compuestos por Lafourcade, entre otros. El álbum recibió dos premios en los Grammy Latino, de los cuatro a los que estuvo nominado.

Fecha de lanzamiento de Musas Vol. 2: 9 de febrero
Duración: 56'
Discográfica: Sony Music