Estereofón Sí. Estereofón No. Federico Paredes paredesfederico@gmail.com 16 enero 2017
La industria química produce una gran cantidad de materiales nuevos cada año; algunos los tenemos en el país, otros no han llegado aún. Su constitución varía de acuerdo con los propósitos para los que fueron elaborados. Ejemplo de esos materiales son el velcro y el estereofón; el primero es para sujetar dos partes individuales (de una jacket, de unos zapatos, de unos cobertores), el segundo principalmente ha sido “diseñado” para servir como material de relleno de equipos delicados que van dentro de cajas, pero con el tiempo se descubrió que podían servir como un excelente material aislante de frío o de calor. Son tan maleables (o moldeables) que la industria diseñó cajas para comprar alimentos preparados y poderlos llevar a la oficina, la casa o el campo, sin problemas. Eso está bien, nadie lo cuestiona, el problema viene cuando ya se usó la cajita o el empaque de esterofón y se desecha. ¿Cómo lo puedo reciclar o reutilizar?
Este material cuyo nombre viene del inglés: Steryne Foam o Espuma de poliestireno es muy versátil y adaptable a cualquier uso o contenido. Antes las neveras, televisores o equipos similares los embalaban en cajas de cartón cuyo material de amortiguamiento eran las virutas de madera, tipo colocho, producto del cepillado de muebles y cumplían muy bien su misión; con la escasez de madera y consecuentemente de estos residuos, simplemente se empezó a utilizar el estereofón.
El problema fundamental con este material es que no existe forma de poderlo reciclar. Está compuesto de micro-agregados de poliestireno con lo cual, si desintegramos una lámina de éste, tendríamos micro “pelets” o bolitas que se podrían reusar para mejorar por ejemplo, la estructura del suelo en un vivero, maceteras, jardines, permitiendo la oxigenación y el filtrado del agua de una mejor forma. Este es un uso mecánico del material. Si se le prende fuego, desprende compuestos que dañan los elementos atmosféricos de la biosfera y de la misma capa de ozono.
Otro reuso mecánico que se le podría dar es en las salas de grabación o en ciertos salones en donde se pretende aminorar el efecto del eco sonoro; esta función ha sido desarrollada por los muy conocidos “cartones de huevos”, que son precisamente de cartón, pero cumplen muy bien esa misión.
Antes, al ir a una fiesta de cumpleaños, los vasitos y los platos en que se servían los refrigerios eran de cartón, hoy simplemente o son de plástico, o de estereofón, aumentando así la cantidad de materiales desechados y –en la mayoría de los casos- mal utilizados posteriormente.
Uno se debe de imponer ciertas medidas ambientales para reducir la cantidad de contaminantes, por ejemplo, no comprar alimentos para llevar en cajas de estereofón; al igual que con las políticas de llevar las bolsas al supermercado o la feria del agricultor, lo correcto sería llevar nuestro propio recipiente de plástico fuerte para comprar y llevar estos alimentos. Una famosa cadena de hamburguesas sustituyó la caja de estereofón en donde colocaba una de sus hamburguesas, por una de cartón; pero “una de cal y otra de arena”, esta misma marca de comidas rápidas, en uno de los aeropuertos de EUA vende sus productos y los entrega en bolsas grandes de papel, obviando la existencia de azafates para llevarlos a las mesas del área de comidas, podemos imaginar que tomaron esa medida para evitar la pérdida de azafates o para no compartirlos con otras franquicias alimentarias; lo cierto es que se aumenta la carga de contaminantes en los recipientes colocados para esos menesteres.
En conclusión, no es que el estereofón sea malo, lo malo es el uso y la disposición final que se le dé, lo cual aplica a muchos otros materiales de la vida moderna. El punto es empezar a hacer los cambios necesarios en no impactar más con nuestra “huella de carbono”.
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