Ilusión.

“Mis manos nunca tocaron un rostro tan perfecto,
un alma tan pura.
Quién iba a decir que nuestros caminos se cruzarían,
nos salvamos mutuamente.
Milagrosa fue esa tarde en la que te conocí.”
Esboza una sonrisa. A lo mejor todavía no existe, pero él sabe que eso será lo que le dirá. Cierra los ojos y mira por la ventana.