Nuevos horizontes

Cada vez me doy más y más cuenta de lo importante que es relacionarnos con personas que no conocemos, personas que trabajan en lugares y países diferentes a nosotros y que hacen cosas diferentes. Nos hace ver, si somos capaces de percibirlo, las posibilidades que existen a la hora de llevar a cabo cualquier proyecto o meta. Solo necesitas un café para ver que eso que siempre estabas pensando en hacer es realmente posible. Estar con gente que diariamente se embarca en un nuevo proyecto, que trabaja y busca nuevos horizontes hace que en nuestra cabeza se iluminen nuevos caminos.

Nuestra cabeza en realidad, pese a su complejidad, funciona de una manera un tanto básica. Cada camino que recorre una idea o pensamiento en nuestro cerebro ya ha sido respondido por él mismo mucho antes de que tengamos la posibilidad de pensarlo. Esos caminos se van reforzando con el paso del tiempo, con las rutinas, levantándonos cada día a la misma hora, hablando con amigos o escuchando música en el metro. También cuando nos proponemos hacer ejercicio, dejar de comer ciertas cosas, aprender a tocar un instrumento… La rutina es un arma de doble filo, que nos ayuda con el día a día pero que no le gusta incorporar nuevos elementos en ella. Muchas de las veces, por mucho que nos duela, esto se queda en una idea que no llega a ningún lugar. Pero es de la manera que funciona nuestra cabeza.

Tantos blogs y publicaciones que hablan sobre “21 días haciendo yoga”, “30 días tocando la guitarra” etc, utilizan la repetición como método para incorporarlos en nuestro cerebro y que de esa manera sea más fácil convertirlo en una rutina. Se supone que entre 21 y 30 días es lo que tarda nuestro cerebro en crear esas nuevas conexiones.

En realidad esos 21, 28, 30 días funcionan, pero solo con fuerza de voluntad y perseverancia. Pienso que son las cualidades más importantes a la hora de hacer cualquier cambio o llevar a cabo un nuevo proyecto. Es fácil dejar de comer chocolate un día, lo difícil es dejar de hacerlo con regularidad. Recordar porque lo que hacemos, por que tomamos las decisiones que tomamos es lo más importante.

Pero volviendo al comienzo, conocer a personas que tienen caminos diferentes a los nuestros, pueden ayudarnos a crear ese click dentro de nosotros, ayudarnos a ver lo que no podemos ver, imaginar lo que no podemos imaginar, ver que alguien ya lo está haciendo y que es posible.

Hoy me he tenido uno de estos clicks, aunque es verdad que llevaba tiempo pensando en ello, no fui capaz de darme cuenta hasta hoy. Somos capaces de crear lo que somos capaces de imaginar. No podemos crear algo que no conocemos o que no sabemos que es posible. Es como intentar explicarle a alguien el sabor de una fruta que nunca ha visto u olido.

Para mi es inspirador estar con alguien que ha logrado y desarrollado diferentes metas en su vida, me ayuda a espantar mis miedos, me ayuda a tirar los muros de mi mente y ver que se puede, me empuja a tomar el camino difícil para descubrir un nuevo horizonte que recorrer.