Todo mi poder está en estos cerros: hacia una descolonización de la historia en el Valle De Elqui

(resumen I Congreso De Historia Indígena De Chile, Universidad Del Bio Bio- MOCEN. Chillán, 2016)

foto: Rodrigo Escuti. www.instagram.com/rescutimunoz

Patricio Barría

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El reciente (re)descubrimiento arqueológico del cementerio indígena de El Olivar, en los alrededores de la ciudad de La Serena y su muy mediática difusión, ha resultado en una situación privilegiada para exponer la relación entre estado, arqueología y pueblos originarios en el contexto actual de la denominada multiculturalidad neoliberal, una coyuntura que ilustra más acerca de los actores participantes en la contingencia actual que de los agentes productores de aquellos vestigios del pasado. Para entender este hecho es propicio considerar el contexto histórico de principios del siglo xix, cuando la constitución del estado nacional implicó la homogenización de la población, suprimiendo la diversidad étnica e invizibilizando el universo multiétnico local. La construcción de los discursos hegemónicos históricos y arqueológicos sobre el pasado han venido a cristalizar esta invizibilización de lo indígena, reforzando la imagen de la extinción de los “Diaguitas Chilenos” y otorgando un papel central al mestizaje como factor que subsumió la raíz indígena. Este relato decimonónico subsiste hasta la actualidad en el discurso académico dominante pero se encuentra en proceso de transformación y adecuación producto de la emergencia de una nueva etnogubernamentalidad de carácter multicultural (Boccara Y Ayala 2011) que llevó al estado a reconocer en el año 2006 a la etnia Diaguita.

En la presente ponencia pretendo atisbar mas allá de la tela de araña en que se enredan estado, saberes expertos y agentes de la etnoburocracia para mostrar un relato otro del estar siendo en el Valle De Elqui, historias y saberes con una potencialidad contrahegemónica. En esta ocasión hago eje en la voz de una vecina, Machi del pueblo de Pullayes, ubicado al este de la ciudad de Vicuña. La historia que emerge entonces, versa sobre ciclos de destrucción producto de catástrofes ambientales en que el papel central es ocupado por los primeros antiguos, los ancestros primigenios, que sobrevivieron al primer aluvión devastador refugiándose en los cerros. Estos ancestros habitan y son los mismos cerros del lugar: El Señor Porongo, La Nariz, Mamalluca o Cerro de Diaguitas, El Cerro Negro y Los Altos. Estos espíritus ancestrales se manifiestan en los espacios rituales restituyendo la salud de las personas y propiciando el poder fecundador del agua, expresándose además en ciertas rocas de los cerros y en los cactus nativos que habitan la zona, siendo el arte rupestre de esos cerros, una inscripción de esta relacionalidad.

Palabras claves: Diaguitas, Memoria, descolonización