Canciones populistas

Hace unos días hablaba con mi padre sobre los cantautores de su generación que tanto admiramos y nos unen: Raimon, Paco Ibañez, Ovidi… Mi padre comentaba con cierta nostalgia que ya no había cantautores comprometidos como aquellos. Yo, evitando polemizar o llamarle vejestorio, cité un manojo de músicos actuales con compromiso político real, si bien no todos entraban en la categoría “cantautor”. Mi contrahipótesis tenía poco fundamento. Ninguno parecía tocado con ese “aura” con la que Walter Benjamin distingue el original de la reproducción o la variación, (al margen de la calidad de ésta).

Pues me olvidé de Nacho Vegas. Creo que es él, aquel que se define como “el hombre que casi conoció a Michi Panero”, pero es Ovidi de vuelta de sus vacaciones.

Su increíble capacidad para ser a la vez desconocido y reconocido. A moverse por el desierto de la industria musical como un gecko entre escorpiones. Su “autoridad moral”, por así decirlo, que supera crítica y media, y que le permite llevar a cabo un arte que, siendo muy buena música, es acción directa. Acciones tan contundentes y dignas de pasar a la Historia del Activismo Artístico como ésta “Canción para la PAH” en el Palau de la Música.