Poor man smiling
El hombre se reía,
abría las fauces,
lanzaba unos alaridos recónditos
como esos peces que se lanzan a las focas.
El hombre sabía que su risa era un acto,
casi de magia, casi un imposible;
sus dientes como una casa en ruinas
combatendo el frío a dentelladas,
su ser como un navío abandonado
contra el absurdo del océano.