Cariño, sabes que sigo esperándote.

Aún llevo tus besos conmigo, en la parte derecha de mi abrigo, por si en algún momento del día necesito recurrir a ellos. Por el simple hecho de sentirte de nuevo.

Aún conservo todas tus sonrisas en mi parte izquierda, por si el día se torna gris y no hay manera de levantarme de la cama.

Aún tengo todas tus caricias, para esas noches de soledad en las que no concilio el sueño.

Aún canto cada canción que nos regalamos, no quiero olvidar lo que significa cada una de ellas y en qué momento están situadas. Así mantengo vivo esto, lo que quiera que sea, mantengo vivo todo por si un día regresas y me sacas de este vacío emocional que tengo por vida, de esta eterna oscuridad, de este paseo sin un final.

Mantengo una esperanza ciega, una esperanza que muchos ya habrían tirado por la borda, pero yo no, no me rindo ante la idea de volver a estar en tus brazos. Lucho por los dos, aunque tu no lo sepas, lo hago, de verdad que lo hago. Soy tus ojos en este momento de ceguera, guiaré tu corazón en la distancia, le mostraré el camino de vuelta.

Cariño, sabes que sigo esperándote.