L’amour paralysé.

Estar en sus brazos fue como volver a nacer.

Hacía tiempo que toda esa bandada de pájaros de mi pecho no volaba tan alto.

Que todos esos truenos no sonaban tan fuerte, abriéndome el esternón, dejando salir todas esas ganas de tenerle.

Que en su boca, donde antes me ahogaba, aprendí a nadar, a navegar en sus mares y dominar su tormenta.

Hacía tiempo que no acariciaba mi mejilla, dejando un rastro de primavera en ella, dejando un camino de besos hasta mi comisura, esa donde cuelga su nombre.

Mis labios ya no saben hablar otro idioma que no sea el de su piel junto a la mía.

Para que mentir, nos rendimos al mismo tiempo, al son de Chet Baker.

Verle fue llegar a casa.