Nada cambia.

Lo mejor de mí eras tú, una parte que jamás había conocido antes. La cogiste y la hiciste tuya, haciendo que todo se volviera como una de esas historias de amor que vemos en las pantallas de los cines.

Quizás no sea demasiado tarde para nosotros, aún te quiero en mis silencios, a ratos, cuando canto, en la lluvia, en secreto.

Quiero seguir llevándote en el pecho y pronunciando tu nombre con una sonrisa. Abrir los ojos en la mañana y que sigas allí, tarareando y riéndome las taras.

Y cuando digo que he encontrado a alguien, quiero decir que te he encontrado.

De nuevo, tenías que ser tú.