No lo entiende.

Lo que él no entiende es que el brillo que desprende su mirada no se encuentra en todas partes.

Que mi lugar favorito en el mundo son sus clavículas, donde puedo recostarme y sentir su calor.

Que mi parte favorita del día es cuando abre sus ojos en la mañana, para dar paso a esos soles que tiene por ojos.

Que no es que tenga un sabor favorito, es que en sus labios encuentras una odisea de sabores, cada uno diferente, cada uno de un lugar.

Que su cuerpo es un campo de batalla por el que me pierdo, aún sabiendo el camino, me dejo perder.

Y sus manos,

sus manos son lo más parecido a que te toque la lluvia.