Sólo el recuerdo.

Mi especialidad siempre fue echarte de menos, cuando en realidad, debió ser echarte de más.

Pero es lo que tiene el ser humano, que se encapricha por la misma piedra una y otra vez.

Podría seguir enumerando tus lunares por orden, sin cometer errores.

Me sé de memoria toda tu constelación.

Y esa brisa de verano que se apoya en tus mejillas, la cual desprendía toda esa frescura cuando te acercabas para besarme.

He nadado antes en tu boca, conozco su profundidad y las mil historias que cantan sus sirenas.

Conozco toda esa tormenta que traes en el pecho, junto con el mar de tus ojos.

Esa clase de mar en la que una sigue ahogándose, pero nunca muere.

Un mar que lleva el recuerdo de mi nombre.

Pero es eso, recuerdo.