Cambia todo cambia

Ayer estuve de cumpleaños y apenas pude contestar el teléfono, gracias al Jebús tecnológico existe el whatsapp para lidiar con esta ansiedad mía, con esta tóxica certeza de que algo malo va a pasar… Es complejo, uno realmente quiere estar bien, pasarlo bien, vivenciar cosas buenas y a veces, más veces de las que uno quisiera, simplemente no logras sentirte así.

Dan ganas de celebrar, así, como Dios manda, tirar la casa por la ventana como antes, reírse hasta las lágrimas, celebrando la vida y dando gracias por todo lo que recibimos, pero algo adentro pide huir leeeejos, a una isla silenciosa y despoblada donde las pinturas, el aire, los palillos, la lectura y la calma me asegure que nada nuevo pasará ahora, que estaremos bien... que no tenemos que desgastarnos una vez más en consolar a quienes nos consuelan.

Ya te he contado, receptor paciente, que tuvimos un incendio, que nos dejó llagas más profundas de las que creímos en un primer minuto… heridas que recién ahora están saliendo a flote, estas últimas semanas hemos llorado más de la cuenta, nos hemos ahogado más de la cuenta, hemos dormido más de la cuenta… ¿qué factor extraño determina cuando se puede detonar el duelo, cuándo debes dejar de bromear y empezar a procesar?, quizás estos once meses fue el tiempo suficiente para que los cuatro realmente patalearamos todo lo que debíamos, ahora, recién estamos empezando a llorar frente al otro, sin escondernos, sin correr a consolar al otro, sin taparnos de trabajo o de risas obligadas, asumiendo simplemente que nos afectó, que aún nos cuesta y que quizás este sea el último grito antes de caer por fin en paz y entender que todo estará mejor.

Todo lo demás que ha pasado y vaaaaaya que hemos estado acontecidos, nos hemos visto enfrentados a cosas que han calado profundo y han ido colapsando ese castillito interno, ese que nadie va a demoler… hasta que te das cuenta que tu castillo es de arena, que ya está llegando el agua, que ya no quieres levantar más los brazos y dar la pelea, pero… ¿para qué te escribo esto lector des/conocido? quiero que sepas, necesito que sepas, que yo también sé, todo esto pasará, que no tienes que consolarme, vamos a estar bien, vamos a sonreír de verdad de nuevo, voy a hablar nuevamente sin emocionarme por todo, podré volver a mí y podrás volver a verme, mientras tanto dame tu paciencia y permíteme seguir escondiéndome, permíteme procesar lo que siento y no lo que debo sentir, sanaremos, lo sé.