Anoche fuimos por el oro.
(Spooktober 2014)
6 de septiembre 1987
Anoche fuimos por el oro.
Una caja de madera podrida que dejaba ver la mas grande cantidad de monedas de oro que yo haya visto. Fui con mi mejor amigo, lo convencí a que me acompañara a revisar los castillos de la casa que estamos construyendo. Él no sabe a que iba realmente.
Varios lo decían, y me interesó el tema. La casa del vecino es una de las primeras casas del pueblo. Altas y gruesas paredes estucadas, puertas de madera de más de 100 años escondían oro me dijeron hace mucho, mucho tiempo.
Mis abuelos tenían razón.
4 de octubre 1987
Ha pasado un mes desde que cambie un poco de oro, la casa esta quedando excelente. A excepción de los dos albañiles muertos. Que bueno que no murieron durante la jornada de trabajo. Se hubiera vuelto un desastre. El próximo mes nos cambiamos.
2 de Noviembre 1987
Mi esposa y yo tenemos todo listo para ser padres ya. Nos hemos cambiado, y tener una piscina con palmera en una casa hermosa de 900m2 es increíble. Invertí en unos negocios con lo que me quedo del oro. Todo mejoro con este dinero. Lo mejor que nos ha pasado sin duda. Aunque ahora me buscan mucho para pedirme lo que sea. El pretexto han sido las fiestas pero siento su falso interés.
4 de Noviembre 1987
El segundo día que vivimos en la casa, hay muchos cuartos vacíos. Ahora que lo pienso no entiendo para que los queremos. Tal vez con el tiempo se me pase. Pero siento que alguien me mira cuando camino por los pasillos. No es que sea paranoico pero hay mucho silencio en esa parte de la casa. Silencio inusual, definitivamente puedo a veces escuchar mis propios latidos.
5 de Noviembre 1987
Hoy nos quedamos encerrados en la recamara. Tuve que destruir el pomo de la puerta. Aún no han llegado esos teléfonos inalámbricos que pedí. El teléfono de la sala es el único que han instalado. Podría comprar un teléfono celular, tener el dinero no parece serlo todo, en este pueblo no hay antenas de celular tampoco.
8 de noviembre 1987
Mi esposa esta aterrada. Sintió respiraciones en su nuca mientras dormía. Yo no estuve en la casa hasta la madrugada. Mi trabajo en el hospital me tiene alejado incluso los domingos. Cuando llegué empapaba en llanto y miedo. Todas las puertas estaban cerradas. No sé cómo. Le quiero contar a Roberto, pero después de que me acompaño por el oro, se ha vuelto huraño, hasta el color de piel se le ve raro. No sé qué hacer, lo admito.
9 de noviembre 1987
Ha aparecido frente a nuestros ojos una llama en la sala de la casa, esto es totalmente fuera de la realidad, Un olor espantoso emanaba y cuando la apague con agua, todo lo que chorreo en el piso se volvió rojo. Se volvió sangre, apestaba a sangre cocida por el fuego.
¿Me estoy volviendo loco?, ¿Nos estamos volviendo locos? Esta noche viene el padre Israel. La mancha de sangre no se quita.
10 de noviembre 1987
Ayer no sirvió de nada. Cuando estuvo el padre Israel aquí, en frente de nosotros mi esposa se elevó por encima de la piscina, mientras dábamos el recorrido a la casa. Israel huyó como yo lo hubiera querido hacer.
Impotente vi como algo invisible la sumergía y la sacaba del agua violentamente y le estiraba las extremidades como si fuera un muñeco. Los gritos llegaron a los vecinos, y naturalmente, ahora creen que golpeo a mi mujer. Amaneció con moretones y mordidas que no son siquiera de un humano. Unas líneas dentales parecen como un hocico. Estoy harto de los gritos, de las puertas que se abren y cierran solas, pero que lastimen a Nora me tiene loco. Nos vamos de la casa.
11 de noviembre 1987
La octava noche, la ultima que pasaremos en la casa. Mi mujer no recuerda nada, pero fue lo peor que he visto en mi vida. No sé si quiero escribirlo aquí en mi diario. Parecerá que estoy loco, ¿Un médico como yo hablando de espíritus y fantasmas? Ridículo. Pero no tengo a nadie a quien contar todo esto. Esto fue lo que pasó:
Veíamos televisión en uno de los cuartos cerca de la cocina. No puedo creer la cantidad de puertas que coloque en la casa. La luz se apagó dos veces. Cuando todo quedaba sin luz, el patio y la luna dejaban ver dos seres, unas siluetas que parecían humanas. Inmóviles. Me atragante de los gritos y mentadas de madre. Cuando reacciones mi esposa se había desmayado, supongo que del asombro. Con la luz de regreso traté de auxiliarla pero esta vez me agarraron de pies y manos, y me estiraron con fuerza creí que moriría desmembrado.
Paró.
Unas voces comenzaron a hablar en un idioma que no entiendo y no puedo identificar. La casa emitía algo. Como un Sonido no escuchable, era como si lo sintieras. Como si la casa respirara y vibrara. Grite como loco.
- ¡Malditos, malditos sean, déjenos en paz! Hijos de la chingada, ¿Qué quieren?
- Jastta ro hamma laro – Era lo único que recuerdo bien, lo por que lo repitieron 5 veces y se reían de mi. Se escuchaba también un gruñido detrás de las risas.
- ¿Qué quieren, cabrones? ¿Qué les hice? ¡Déjenos en paz, hijos de su puta madre! ¿Qué quieren?
- Jastta ro hamma laro –
- Llevense lo que quieran, pero ya váyanse a la chingada. ¡Lárguense!
- Ya no lo tienes, pendejo. Te lo mamaste todo. –Dijo uno de ellos con la voz quebrada por la edad pero energica como el regaño de un militar, recuerdo que escuchaba entre voces “Jastta ro hamma ro ficoste li o” – Nos llevamos lo que nos pertenece ahora. Es lo único de valor que tienes para dar. — Fue lo último que dijeron.
Mi boca enmudeció. Me dolían los dientes como si los estuviera apretando con toda mi fuerza. Nora se elevo, todo su cuerpo comenzó a llenarse de sangre desde adentro, como si un moretón gigante comenzara a sangrar de todas partes de su cuerpo. Creí que me la quitarían. Grite para adentro de mí, “Que no se la lleven por Dios, no”. Estaba aterrado como nunca en la vida, Nora es todo para mí.
10 de Mayo 1988
Han pasado 6 meses desde que dejamos la casa. No quiero ni venderla. Ahí se quedará, no la necesito. Y no pienso dejar que alguien la compre, que corra la misma suerte que nosotros. Tenemos el dinero suficiente para vivir en otra parte. Ahora lo único que agradezco es no volver a saber de ese infierno. Solo tengo energías para el tratamiento de Nora. Es lo único que podría hacerla feliz, pero no hemos conseguido que quede embarazada.