Siempre seremos extraños conocidos

Sé que ya han pasado semanas, meses, años sin estar a tu lado, sin verte, sin tenerte de frente; pero tengo que comenzar por confesarte que no te extraño, sin embargo, no quiero que seamos extraños.

A pesar de los bonitos momentos que creamos juntos, no intento recrearlos ni remedarlos, sino revivirlos en la memoria de una conversación honesta. Solo pido que nos tomemos un café y le rindamos tributo a esos sentimientos del ayer y que nos regocijemos en el luto de nuestro amor.

Ya las heridas sanaron, ahora solo quedan las sombras de nuestros abrazos bajo las estrellas. Aquí solo quedan las sonrisas entre nuestros primeros besos y las fotos que cuentan mil historietas. En la memoria, solo nos restan los agridulces recuerdos de esa parte imborrable de nuestras leyendas personales.

Vente, sentémonos y simplemente hablemos de aquellos días que nos hicieron ser quienes somos. Conversemos de aquellos días que construyeron el presente. Entre cada sorbo dejemos atrás el rencor y contemos lo que nunca nos atrevimos a decir. Hagamos que este momento cuente por siempre.

Platiquemos sobre como aquellas vivencias que tuvimos evolucionaron hacia el futuro que vivimos hoy. De cómo nuestras conversaciones a altas horas de la noche, nos abrieron la mente y corazón para conseguir ser parte de esa meta que solo tú conoces. Agradezcamos todas esas pequeñas cosas que hoy vemos su importancia y que aquel día pasaron desapercibidas.

En palabras simples, solo pido que no seamos extraños nada más. Que cuando nos crucemos en el camino, no dejemos que la nostalgia se apodere de nuestros corazones y que nos permita miramos como un dulce recuerdo. Lo importante es que podamos contar lo que nos dio vida y no lo que no las quitó.

Al final, no importa la distancia entre nosotros ni el tiempo que haya transcurrido, siempre seremos extraños conocidos.