¿Y ahora qué les doy de comer a mis hijos?

De nada sirve decirles a los niños de hoy que aprendan a comer todo lo que se les sirve para que crezcan sanos y fuertes. Los niños de ahora cuestionan todo. Antes, a nuestras mamás o abuelas les funcionaba decir, por ejemplo: si no comes te vas a quedar chiquito. Cuando yo le dije eso a mi enano me dio los nombres de las personas de estatura pequeña que él conoce (incluida una abuelita) para preguntarme que por qué a ellas no les exigían comer. Sí les exigían, le dije. ¿Y cómo si siguen chiquitas? ¡Jaja! Me quedé sin respuesta.

También he tenido algunos intentos diciéndoles a mis hijos lo que a mí me decían: que aprendan a comer todo lo que se les da en la casa porque cuando vayan a una casa ajena van a pasar mal si les brindan algo que no les gusta. Recuerdo que a una amiga sus papás le decían lo mismo, solo que ella también aprendió a agradecer con un “la comida estuvo muy rica”, aunque la comida no le gustara. Por seguir su consejo, un día después de decir lo mismo, unas amigas de Guayaquil me sirvieron un segundo plato de menestra de fréjol, aunque yo odiaba el fréjol (hasta ahora)… Pero, claro, yo bien educadita me comí todo!

En cambio, ahora ya no tiene mucha validez eso de que les van a brindar algo que no les gusta. Digo esto porque creo que las mamás también hemos contribuido para que los hijos solo coman lo que les gusta y no lo que también deberían. Cuando mis hijos van a otra casa, el menú de rigor es pizza o pollo con papas fritas. Claro que hay excepciones, pero cuando vienen sus amigos a la casa también hago casi lo mismo, aunque a veces en lugar de presas de pollo les doy nuggets o carne frita. Un día, al servir el almuerzo en la casa, una amiguita que mi hija había invitado a jugar me dijo incluso: “Paulina, yo no como sopa, solo el arroz “un poco”, pero sí las papas y los nuggets “pero más, por fa”.

Oigan, ¿qué pasó con la sopa? No sé si estoy exagerando y si les pasa lo mismo a otras mamás, pero aunque yo también renegaba de la sopa cuando era niña, ahora no entiendo un almuerzo sin sopa. Es cierto que mi sazón no es la mejor, pero no hay forma de hacerles comer sopa a estos niños… Tampoco las cebollas, ni las zanahorias, ni las espinacas, a veces ni el arroz! A veces intento con una lasagna de espinacas con queso o pollo sazonado con verduras, pero no siempre funciona y la verdad, a veces me rindo. Bueno, mañana haré un nuevo intento porque por ahora tengo como merienda: sopa de letras y arroz con atún y papas fritas…

Un intento de menú para llegar a la montaña
One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.