Los hombres que sofocaron el motín de la Ciudad de México en 1692.

En el momento en que ocurrió el tumulto de la Ciudad de México de 1692, en la plaza mayor, el virrey se hallaba en el convento de San Francisco (ubicado hoy en la calle de Francisco I. Madero #7), donde se presentaron una serie de personas nobles y respetables de la Ciudad para obtener del virrey Conde de Galve las órdenes pertinentes. Se imponía acabar con el tumulto cuanto antes y, sobre todo, con el incendio de las casas gubernamentales que ponía en peligro las cajas reales y los archivos del virreinato. El virrey aceptó la petición de los mercaderes.


Gaspar de la Cerda y Mendoza fue virrey de Nueva España en los años 1688–1696.

Durante su gestión el hecho más destacado fue el Motín de la Ciudad de México en 1692. Uno de los errores cometidos por este virrey fue la ejecución de los promotores del motín sin previo juicio.

Con esta medida infringió la disposición de la Real compilación de Leyes de Indias; donde se señalaba que si los indios se levantaran contra los españoles, debía procurarse reducirlos por medios pacíficos. (Vol. I, lib. 3 tit. 4, ley 8)

Ante la magnitud de los hechos, el conde tenía que convocar a los vecinos para pedirles ayuda y formar milicias improvisadas al mando de aquellas personas respetables de la cuidad.


Don Luis Sanchez de Tagle nació en 1642 en el municipio cántabro de Santillana del Mar. Fue maestre de campo y dueño de un banco de plata. En 1690 se convirtió en caballero de Alcántara. (El Tumulto de 1692, Rosa Feijoo, COLMEX)

Todo eso le dio la oportunidad de recibir instrucciones directas del virrey, para convocar a los vecinos del comercio, para que atajaran el incendio.

El virrey ordenó se formasen cuerpos de guardia de veinticinco hombres a los que había de pagárseles cuatro monedas de plata todos los días, mientras que el resto de los milicianos podrían atender a sus trabajos hasta que les correspondiese el turno de guardia.

La compañía del comercio mandada por Sánchez de Tagle rechazó tal pago alegando que su único propósito era el de servir a Su Majestad.

El 23 de diciembre de 1704, el rey Felipe V lo nombró marqués de Altamira; otorgándole una posición social equiparable al poder económico que ostentaba. (El marqués de Altamira, mercader de plata, Guillermina del Valle, Instituto Mora)

Obtuvo una situación jurídica privilegiada que impedía al virrey, o cualquier otra autoridad, atentar contra su persona y sus posesiones.


Don Juan Alonso (quien tenía más de 21 apellidos) Conde de Santiago, proclamó bando para que todos los vecinos de la ciudad se alistasen con armas y caballos, y estuviesen dispuestos a obedecer las órdenes del virrey. (Los condes de Santiago, Alejandro Villaseñor, CONACULTA)

El conde de Santiago, su hermano Don Fernando de Velasco, Don Juan de Serecedo, caballero del orden de Santiago y contador de tributos y Don Pedro de Avendaño, llegaron a la plaza, a reconocer si el tumulto era general o sólo había dañado algunas partes; dieron fe de que se habían quemado los doscientos ochenta cajones que había en la plaza.

Fue el mismo Conde quien se dirigió a San Francisco, donde se había refugiado el virrey, para dar cuenta de lo sucedido.

En premio a sus servicios, el Conde de Santiago fue nombrado al día siguiente del tumulto, maestre de campo general por el virrey conde de Galve. (AGI, Patronato, 226,N.1, R.1)

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