A veces me pregunto por qué utilizan ese tipo de perfume, por qué se les tiene que perder el cabello cuando están cerca de mi y la maldita hebra cae en mi mano mientras escribo esto.

En serio, me está volviendo loco. Volteo a verla y está recién bañada, con el maquillaje apenas polvoreado sobre su rostro, pero huele bastante, muy fuerte su maldito perfume. Ya no lo soporto, pero tampoco quiero cederle el asiento, y en realidad ella no lo quiere, ya que existe otro libre, justo del otro lado del pasillo.

Pero no existe escapatoria en esta atmósfera, todo su olor ha penetrado el bus, y todos se ven tan tranquilos, tan somnolientos, sin embargo, yo me estoy volviendo loco, siento que no puedo respirar, que me contamino si lo hago.

Mientras tanto pienso mi próxima movida, creo que voy a romper las ventanas y saldré corriendo, o mejor aún, rompo las ventanas y la aviento a la avenida.

Puedo hablarle a la policía y explicarle con argumentos sólidos que ésta mujer ha perturbado mi mañana, no sé, quizá se rían de mi y no me hagan caso, lo que me hará quedar como un idiota loco.

También puedo taparme la nariz con las manos o con mi suéter, pero es que todo mi cuerpo ya huele de esa forma.

Mi vida cambió de un momento a otro y no sé que diablos hacer...

O quizá, solamente deba ponerme de pie y pedir la parada al bus porque ya he llegado a mi destino.