Se me da mal, se me da bien.

Se me da mal dejar intacto lo que toco, lo que siento, lo que vivo.

Se me da bien reír y quejarme de este mundo que se derrumba bajo nuestros pies.

Se me da mal establecer tiempos y planear una vida cómoda. Generar ese silencio que algunas veces es necesario y pasar desapercibido entre los caminantes.

Se me da bien ver a los ojos y decir absolutamente todo sin articular ninguna palabra. Ser de esos que sienten profundamente y declararle así la guerra a la indiferencia

Se me da mal confiar en una verdad absoluta, establecer límites transpersonales y dejar que la vida suceda sin hacer absolutamente nada.

Se me da bien mirar al vacío, tener la esperanza de que en los lugares menos pensados, existen cosas, personas y momentos, que hacen que la vida valga enteramente la pena.