Las visiones de la educación, según PPK

Vamos un tiempo desde que escuchamos el primer discurso a la Nación de parte del Presidente de la República y ríos de tinta han corrido como reguero de pólvora sobre lo dicho. Pero, nuestro tema es educación y ahora voy a hacer una mirada a lo dicho del sector.

Una nota, antes de entrar a tema, es resaltar lo poco profundo y anecdótico de comentarios “sobre educación” ex-post del discurso por los comentaristas televisivos. Amerita procesos progresivos de alfabetización para “mirar” y “comprender” mejor el complejo sector educación. Si nuestros talking heads no conocen esa complejidad cómo, me pregunto, vamos a construir esa obsesión por la educación que nuestro sistema necesita para cambiar, de verdad.

Volvamos a lo nuestro.

Las visiones de PPK

El presidente “descolocó” al ecosistema político al plantear, en el discurso, sus visiones del Perú al 2021. Sin embargo, toda moneda tiene dos caras. Y lo que constituyó su fortaleza, creo, también podría ser debilidad. Esto último fue, desde mi punto de vista, lo que sucedió con el tema educación. Me explico.

PPK planteó para todos los estudiantes de colegios del Perú “tener acceso gratuito a educación inicial, primaria y secundaria de calidad”. Dos son los ejes que pivotan esta visión: gratuidad y calidad. Respecto del primero podemos decir que es importante resaltarlo puesto que recuerda a todos que asegurar la gratuidad educativa no solo es un compromiso constitucional, sino que un derecho humano reconocido por nuestro país pero particularmente el caso de la escuela pública. Más me preocupa el segundo término, y dicha preocupación se decanta en la siguiente pregunta: ¿qué es calidad educativa?

Este término es quizá uno de esas balas de plata paradigmáticas que se esgrimen cuando se discuten políticas educativas. Cabria entonces preguntar, claramente en lógica de métrica, que implica esa promesa/visión de calidad educativa para todos, cuales son los indicadores que deben de considerarse, cuales son los factores que se deben de considerar para hablar de calidad educativa en el Perú. Ojo, yo tengo enormes dudas, casi certezas, qué lograr la calidad educativa sea posible al 2021. Probablemente me digan que soy muy negativo, pero déjenme darles un ejemplo.Si asumimos que la infraestructura y equipamiento educativo es un factor importante en la ecuación de la calidad educativa: no la vamos a hacer. Simple matemática, si la brecha de infraestructura educativa se calcula en 60,000 mil millones de soles y seguimos invirtiendo en infraestructura 3,000 mil millones de soles anuales (el promedio de gasto del último lustro del gobierno Humala) entonces llegaremos a reducir esa brecha sólo en 15,000 mil millones de soles. Por tanto, ya con ese vacío no cumpliríamos la promesa de calidad. Lo cual nos devuelve a la pregunta de ¿qué tipo de calidad educativa estamos hablando?.

Y en segundo lugar, cuando se refiere a la visión de educación superior, PPK dice: “oportunidades para seguir carreras universitarias y técnicas así como post grados en instituciones educativas de prestigio”. De ello creo que el gran problema es el uso de oportunidades pero sin adjetivo que la califique. Porque claro en stricto sensu las oportunidades están allí. Es decir, hay becas, universidades, institutos, procesos de admisión, edificios, laboratorios, etc. Donde está el truco entonces, y es que no se logra trazar ese derrotero que define el rol del Estado en dicha frase. No se nos dice qué se va a hacer para modificar la situación, con problemas como la inequidad de acceso a estudios superiores, o como enfrentar el consabido problema de la desconexión entre formación superior y el mercado de trabajo. Posteriormente dirá: “Las universidades serán de calidad y serán acreditadas, contribuyendo a cerrar las brechas de profesionales que necesita el país”, donde se reitera el tema de la calidad como solución. Entonces, necesitamos saber de ¿qué calidad estamos hablando?.

El que no fue invitado al discurso en educación, para nada, ha sido un tema capital para la realidad del sector en nuestro país: el de la desigualdad educativa. Esa que se resume: en que los que más tienen aprenden más, y los que menos tienen aprenden menos. Bum, listo. En este tema la situación en nuestro país es clamorosa, dolorosa, e inaceptable. Lo fascinante es que desde una visión tecnopol, atacar la desigualdad educativa en aprendizajes tiene una enormes ventaja comparativamente hablando: es más facil de cuantificar, y si es así, entonces se pueden construir metas e indicadores de medición y seguimiento millones de veces más sencillas que tratar de medir la calidad educativa.

A manera de cierre

Si bien el discurso del Presidente significa un mensaje en la botella lanzado a la mar. En educación, desde mi punto de vista sigo en pendiente esperando más información que aterrice la visión. Esperemos, como dice la canción, que el mensaje y su contenido replete las playas del ejecutivo con botellas de respuesta al mensaje.

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