El eslabón más débil

«Por mujeres como tú hay hombres como yo», canta Pepe Aguilar. Mejor decimos: «Por mexicanos como Fox hay estadounidenses como Trump», después de leer las disculpas del primero y las respuestas del segundo. Vaya líderes. Ninguno a la altura de sus nacionalidades.
¡Gracias a Dios es viernes! (Reflexiones para el fin de semana)
Ayer protestaron vecinos de Chablekal frente al Palacio de Gobierno. Se liberaron los cuatro detenidos. Funcionarios del gobierno del Estado y del Ayuntamiento de Mérida acudieron a ver al anciano cuyo desalojo causó toda esta sinrazón. Difícil digerirlo todo. Sin embargo, a botepronto, creemos que entre todo o negativo, la reacción de las autoridades ha sido positiva. Pudieron haber reaccionado de otra manera. No nos vayamos más lejos. La golpiza del 4 de julio de 2011 no modificó ni un ápice el plan trazado por la administración municipal de Angélica Araujo. Aquí, en contraste, el anciano ya recibió promesas de apoyo, y ante la vigilancia ciudadana, estamos seguros que se cumplirán. Tanto el gobierno estatal como la Comuna se mostraron sensibles a la crítica, y actuaron a consecuencia. Varios factores coincidieron para que la presión social tuviera repercusión. Un Diario de Yucatán que encontró en este suceso su perdida vocación contestataria, la hiperactiva irrupción de La Jornada Maya en la geografía mediática de Yucatán, «ciberactivistas» que lograron transmitir la indignación, un Por Esto! ensimismado que no pudo actuar de pararrayos… En un mundo ideal, los sucesos del 3 de mayo no se hubieran registrado. Hubiera privado la prudencia en este caso, cuyo estallido era inminente. En Chablekal desde hace tiempo se estaba preparando un picante cóctel. Sin embargo, una serie de errores y de falta de planeación ocasionaron esa lamentable violencia, cuyos frutos, paradojas de la vida cívica, hoy no los encontramos tan amargos. Se vale rectificar. Y creo que con los hechos realizados, con los apoyos anunciados ayer, las autoridades lo hicieron. Y eso en lugar de hacerlas más chicas, las engrandece. Felicidades tanto al gobierno estatal como al Ayuntamiento. Pero, pongámosle un reto mayor. ¿Serían capaces de trabajar juntos en los apoyos prometidos al anciano desalojado? ¿Hacer que los programas sociales estatales y municipales se complementen en lugar de que se repitan? El 4 de julio de 2011 la sociedad se dividió. El 3 de mayo la podría volver a unir. Que se demuestre que el apoyo al viejito no es una estrategia política.
Y lo que nosotros acabamos de calificar como positivo, para otros será visto como oportunismo político, y criticarán, y se quejarán, e insultarán. Nunca antes las nuevas tecnologías han provocado una verborrea semejante. Si te das una vuelta por las redes sociales, verás cómo la modernidad nos hace más intransigentes, intolerantes y estúpidos. Pero cada día estamos más convencidos que esa estridencia de cantina no refleja el sentir social. Únicamente sobresalen en ese aquelarre opinativo los extremos. La verdadera opinión pública es la que se escucha de la boca de las personas, no en el ruido de las teclas cuando se aporrean con odio y resentimiento.
Otra lección que nos trajo este suceso. La mayoría de los portales electrónicos de noticias mostraron que más que medios informativos son altavoces a sueldo. Ahí, la información no es un bien común, es una abstracción que se puede manipular y que se vende al mejor postor. También se demostró que el Milenio Novedades es un periódico capado, incapaz de abordar un tema polémico. Nos confirmó que en sus páginas nunca encontraremos un tema que nos emocione, indigne, sorprenda y haga pensar. Es otro tablero de noticias. ¿Cómo se ve la publicidad de tu empresa en un periódico como ese? ¿Cómo se ve la información de tu gobierno en ese reino de lo insulso?
Esta semana, el periódico español El País cumplió cuarenta años. El miércoles 4 de mayo circuló, junto con la edición del día, un suplemento de más de trescientas páginas en la que se resume la vida de ese medio de comunicación, hoy día convertido en referente y con una edición para América Latina que en ocasiones se convierte en un oasis ante la aridez ética y creativa de nuestros propios periódicos. En el enlace de debajo de estas líneas puedes descargar esa edición especial. No tiene desperdicio. Hasta los anuncios aportan.