Duele… duele saber la calidad de vida en El Salvador

Atrasé mi verdadera publicación porque quería expresarme sobre un acontecimiento que, de una u otra forma, sabemos que marca una etapa de la situación tan pútrida que la sociedad que tenemos como país está sufriendo. Fuera de lo que conlleva la opinión pública que todo va atado, irresponsablemente, a un estado fallido, partido político o la “manera en cómo toman las riendas del país”.

El día de ayer 26 de febrero de 2017 se liberó el comunicado de prensa de una cartera de estado que expresaba la muerte de “Gustavito”, el hipopótamo que yacía perdido y conforme en un pequeño estanque del zoológico nacional. Resumiendo y tomando en cuenta los mensajes que fueron lanzados por la secretaría de cultura y la misma dirección del zoológico, esta criatura murió a causa de severas cortaduras y golpes que recibió por parte de unos “desconocidos” que entraron al parque y lo agredieron con armas cortopunzantes y piedras. Ya con eso tienen todo dicho.

En realidad el acto comenzó a crear un sin fin de comentarios de la gente, de toda la sociedad salvadoreña, pero cada uno de estos comentarios lanzaba veneno al estado y una de las partes del estado que es la encargada o dirige el parque; y hasta del partido político en el poder. Vamos que esto es nada más llevarse por ideologías y fanatismo, llegando a un extremo que quieren que se cierre el zoológico para que los animales dejen de sufrir… Sí, así de “irresponsables” estamos.

No estoy de acuerdo con el zoológico, siempre ha sido un recinto paupérrimo y muy descuidado, apenas y se ven un mínimo de cuidado en los animales; de eso no hay duda. Pero más que eso, es la cultura, educación y valores con los que la misma gente habla. ¿Acaso un niño no debe de conocer animales salvajes? Claro que sí, pero el detalle es que nuestro país no tiene los recursos y mucho meno la calidad como para poder sostener un zoológico. Aunado a esto, la zona y espacio donde está ubicado, es sumamente pequeño, basta decir que el pequeño “Gustavito” vivía en una “pila” donde apenas y cabía porque era casi de su tamaño. La querida y hermosa “Manyula” la elefante, vivió un poco más de cincuenta años en una pequeña zona verde, si era una zona verde, adecuada para ella, apenas y tenia como moverse.

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Pero dejemos de lado esto, sino es la calidad de vida que poseemos como sociedad; vivimos en un sistema de superioridad y que “hay otros que hace ese trabajo”, claro que si hay otra gente que hace un X trabajo que yo no hago, pero no por eso voy a hacer algo solo para que “tenga trabajo”, y eso lo vemos con la gente que tira basura en la calle, o que no recoge o ayuda a sembrar árboles. Y aquí es donde me duele entender que la gente no ve esto, solamente entiende de política y este es mi enemigo y este es el que debe de solucionar mis problemas. Nuestro cáncer llamado violencia/maras no es un problema de estado, es un problema de cultura y educación. Estamos tan acostumbrados a hacer lo que se nos da la gana porque se debe de hacer lo que uno dice y no lo que dice un reglamento, no es correcto, lo correcto es lo que yo digo y lo que hago.

Si criáramos a un niño con cualidades diferentes, diciéndole que debe de cuidar a la fauna, los animales y que debe de seguir reglamentos, para cuando sea un adulto no va a expulsar comentarios sin argumentos válidos, sino que verá la finalidad de un dilema ético. Sí, un juicio ético donde debe de ver si las acciones deben ser justificables o simplemente un acto autoritario y de pura actitud dictatorial. Nada de esto es un problema externo, es un problema interno de cada uno de nosotros.

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De nada sirve tener un fruto que se ve muy bueno si por dentro está podrido. No es nada factible lanzar comentarios de cierre del Zoológico, que es un acto deliberado de un político para cumplir un proyecto, que es por falta de capacidad de un mandatario de estado, que no existe interés por erradicar esta situación. No, no es nada factible pasar la culpa de mano en mano, de nada sirve solo decir que es culpa de X o de Y, no es nada productivo.

Este acto de violencia que vivió el pequeño e inocente ser vivo nos debe de hacer pensar en la calidad de educación que estamos dando a los niños, incluso a los jóvenes. Este acto de violencia, no debe de pasar sin más ni más, debe ser una advertencia de la pútrida calidad de vida que ofrecemos como país a los seres vivos… Si me pidieran un consejo o resumiera todo esto que he escrito lo dijera de la siguiente manera:

Duele… Duele saber en lo que se ha convertido mi país Cuscatlán.

Descansa en paz “Gustavito”, escribí este post con sollozos, porque no merece morir de esta manera un ser vivo y peor aún de la manera tan inhumana y estúpida. Ya estás en un mejor lugar, libre por toda la eternidad.

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