Para poder ser debo dejar de ser…
Me he frustrado en estos últimos días al querer encontrar una solución, lógica, congruente o que sea de verdad argumentable, del porqué la gente deja de ser lo de verdad es, por simplemente ser lo que debe ser; algo que la sociedad ha hecho paradigma en donde el sentido de cambiarlo, significa que se re escribirá toda la historia que viene detrás de este hecho.

Cada vez veo que la gente busca con gran alevosía que la demás la vea, con aquella necesidad de completar un eslabón que hace falta en la cadena de falsedad que se ha creado desde años y años, de seguir con una tradición. Los años pasan, pero en realidad, no cambia en absoluto ese paradigma.
¿Quién determina que comer comida cara es sinónimo o adjetivo calificativo de persona adinerada? La diferencia de tomar café de la sirenita a tomar café en la casa, es simplemente un utensilio que uno tiene, por trabajo, y el otro lo puede tener por gusto propio, pero sin beneficio alguno para el mismo. Pues en realidad no hay diferencia más que el objetivo del mismo, y créanme que yo he confirmado eso, no es necesario ir a comprar por ahí un café caro, solo se necesita pasión.
La gente adora vivir de apariencias, de formar una imagen desde el punto de vista superior a otro, o al vecino, a la gente que lo rodea; pero es peor cuando una persona busca encajar en un grupo (pasa siempre en la adolescencia) aunque no pertenezca. Nadie negará que puede encajar, pero no pertenece a ese tipo de grupo social, el el placebo o la secreción cerebral la domina y siempre, aunque sepa que no pertenece ahí, seguirá buscando ser esa parte que hace falta en esa cadena.
Esto se hace más claro desde que las redes sociales aparecieron y tomaron nuestras vidas, dividiéndolas en vidas 2.0 y vidas 1.0, algunos hasta 3.0 poseen, si esa donde en redes sociales es una alegría absoluta y nada es horrible, cargando y derrochando felicidad que vomita un arco iris y la que poseen de verdad.
No es mentira cuando se hace un análisis cuidadoso, pero hay gente que debe más de lo que gana, y lo pagará hasta cuatro generaciones despues, pero esto vale la pena, tengo un buen telefono, un carro, voy a lugares y restaurantes caros, hago fiestas e invito a miles a departir. Hasta aquí no hay nada extraordinario ¿o si? Pues en mi forma de ver no, esto se vuelve caoticamente extraordinario cuando el susodicho quiere cambiar, porque en realidad no va a cambiar su actitud, solo la transformará para encontrar otro lugar, otro eslabón donde encajar.

Esto se mueve siempre en un sentido que cae en el vicio, dejando en el olvido lo que de verdad se es. Hay gente que niega que quiera hacer estas cosas bajo su conciencia, pero en realidad, lo hacen porque les gusta, porque lo sienten tan bien en su mundo superficial, aunque despues, en la noche el remordimiento los atrape.
Si en verdad no se quiere, no se hace ¿acaso alguien con amenazas a muerte te dice que compres un celular de más de setecientos dólares ($700) cuando no tienes esa cantidad? ¿cuando quieres formar parte del grupo cool de la escuela/vida? No vas a hacer algo sin que de verdad lo quieras, pero algunas personas buscan esta necesidad de hacerlo de esta manera, porque quieren los elogios verbales de su alrededor (muchos saben que eso es mentira) porque eso se convierte en la receta de la felicidad, tan falsa pero en realidad al final es eso, felicidad aunque sea solo un minuto.
Puedo decir que, para ser no necesito pertenecer, porque aquel que me quiera en su vida, o que me mantenga dentro de ella, entenderá que soy antes de aparentar; si le molesta algo de mi, pues por eso es que se alejan, y eso… al final es el mejor regalo que le pueden dar a uno y así superarse sin ser algo que no se quiere ser.