Feminismo: La guerra judía contra la mujer y la familia

Marxismo Cultural

Herrwolf 
Daily Stormer 
9 julio, 2017

A través del feminismo, el judío ataca al núcleo de la identidad primordial de la mujer, debilitando la sociedad al persuadir a las mujeres a no comportarse como les dicta la naturaleza: protectoras de la familia.

El feminismo es un ataque directo a la feminidad y a la identidad femenina. La naturaleza misma de la mujer ha sido oscurecida y vilipendiada por los judíos que concibieron y dirigieron este movimiento, y este ha sido uno de los mayores factores que contribuyeron a la decadencia de la civilización occidental. Para restablecer la ley natural en la sociedad, la mujer tendrá que ser fortalecida, y la única manera posible de hacerlo es restablecer la identidad femenina, disolviendo la doctrina judía del feminismo.

La premisa del feminismo es que las mujeres habían sido oprimidas por los hombres a lo largo de toda la historia humana. Esto debería haber sido considerado por todas las personas como algo absolutamente absurdo, pero a través de una inteligente propaganda, basada en la explotación emocional, los judíos fueron capaces de conseguir el apoyo masivo para esta lunática afirmación. Los movimientos judíos para la “igualdad racial” se basaron en el ridículo concepto de que “la raza no existe”, de la misma manera, los movimientos para la “igualdad” de género afirmaban que “el género es una construcción social”. Esta doctrina marxista no puede ser vista como otra cosa más que, una declaración de guerra contra el Orden Natural.

¿Qué es una mujer?

La especie humana, no hace demasiado tiempo, vivía en equilibrio con el mundo natural. Vivíamos en tribus, cazando y cultivando nuestra comida. Como todas las otras especies en el planeta, nuestro impulso más básico, más allá de la auto-preservación, era la propagación de nuestros genes. Dentro de este orden natural, era necesario que los hombres y las mujeres asumieran diferentes papeles en la sociedad, debido a sus diferencias físicas. Para un hombre era imposible dar a luz a un niño, así como era imposible para una mujer, pasar días luchando contra los elementos, cazar, o pelear en una guerra por los recursos con una población vecina.

Debido a estos diferentes roles, resultado de nuestras diferentes características físicas, los sexos desarrollaron diferentes configuraciones psicológicas, e identidades totalmente distintas. Absolutamente nada sobre nuestra biología ha cambiado, aun así los judíos, con su doctrina del marxismo cultural, realmente esperan que creamos que nada de esto tiene importancia en el mundo moderno, simplemente porque ahora es posible, gracias a la tecnología, que una mujer se provea de comida y refugio sin la ayuda de un hombre.

Muchas mujeres no-blancas, siendo psicológicamente más primitivas, no son susceptibles al feminismo judío: “Lo siento, Shlomo, estamos muy ocupados teniendo bebés y cocinando fideos. Por favor, no nos pida nuestra opinion sobre política.”

Es la naturaleza biológica de un hombre sentir la necesidad de proteger y cuidar a las mujeres, dado que es la mujer quien asegura que sus genes serán pasados a la siguiente generación. La naturaleza biológica de una mujer incluye el deseo de ser protegida por un hombre. La mujer, con mayores niveles de estrógeno que un hombre, tiene una composición psicológica completamente diferente, y está mucho más impulsada por la emoción; está diseñada de esta manera, porque es esta orientación la que le permite cuidar adecuadamente de los niños.

Debido a esta mayor dependencia emocional que existe en sus procesos psicológicos, es claramente sensato para ellas, el permitir que los hombres tomen las decisiones sobre temas de importancia clave, al menos aquellas decisiones que no involucran el cuidado de los niños. Porque en el mundo natural, el hombre, debido a sus propios impulsos psicológicos, siempre va a estar motivado a hacer lo que mejor, para aquella mujer que da vida y cuida de su progenie, el hombre siempre tomará sus decisiones con el bien de sus mujeres en mente.

Hago hincapié aquí que, una mujer posmenopáusica, cuyo cambio psicológico se debe a un reequilibrio de sus emociones, a menudo es capaz de pensar mucho más como un hombre, y por lo tanto tenemos esa imagen arquetípica de la “anciana sabia”.

El repugnante parásito judío ha manipulado la debilidad de la mujer blanca, convirtiéndola en una pieza de su sucio juego.

Tanto los hombres como las mujeres poseen un impulso animal básico para reproducirse. Precisamente esto es lo que son la excitación y atracción sexual. Independientemente de la popular doctrina marxista, la razón por la que el acto sexual existe es para producir bebés; esto no significa que el sexo no deba ser agradable, pero el hecho es que, si fuéramos capaces de producir descendencia a través de la fisión binaria, no tendríamos órganos sexuales en absoluto.

La razón por la que el sexo es agradable, es por la misma razón por la que un bistec sabe bien: cuando ves un jugoso pedazo de carne, no dices “necesito consumir esta fuente de hierro”, sino “se ve deliciosa”; De la misma manera cuando ves a una mujer hermosa, no dices “Me gustaría usar a esta persona como un medio para reproducir mi genética”, sino que, en cambio, sientes emociones y deseos físicos.

La diferencia entre el hombre y la mujer es que el cuerpo del hombre no sabe si este ha producido o no hijos. Aunque creo que un hombre puede desarrollar conscientemente un deseo de producir hijos, incluso dentro de un paradigma cultural que le dice que esto es innecesario y simplemente una carga sobre él, por otro lado, el cuerpo de una mujer sabe que no ha producido un niño, y esto puede conducir a un malestar psicológico y, en última instancia, a una forma de enfermedad mental.

Lo que el Judío le ha hecho a la Mujer

La mujer está por naturaleza diseñada para centrarse en la producción y el cuidado de los niños, así como también cuidar de las necesidades emocionales de su pareja masculina. Ella no está diseñada para traer comida al hogar, incluso cuando el traer comida al hogar equivale a sencillamente adquirir papel moneda, en lugar de cazar o trabajar la tierra.

Cuando nosotros, como sociedad, forzamos a la mujer a integrase a la fuerza de trabajo, le estamos robando su identidad más básica. Las mujeres se ven forzadas a renunciar a la producción de niños para permitirse el perseguir una “profesión”, o se espera que cumplan la proeza, casi imposible, de criar y cuidar niños mientras tienen un trabajo. Al mantener este ideal feminista como un aspecto fundamental de nuestra sociedad moderna, estamos destruyendo el derecho de las mujeres a desarrollar y mantener la identidad que la naturaleza les otorga.

Simone de Beauvoir concibió sus ataques al sexo femenino mientras fornicaba con el enemigo de la humanidad, el judío Nelson Algren.

En 1949, Simone de Beauvoir publicó The Second Sex, que se considera como el alba de la “segunda ola” del feminismo (la “primera ola” había sido mucho más razonable y ni siquiera se llamaba feminismo, y aunque en última instancia no habría sido totalmente positivo, no se discutirá aquí).

En dicho libro, Simone de Beauvoir, postula la lunática idea de que, toda la historia de nuestra especie era una historia de “opresión femenina”, argumentó que el género era una construcción social, y acuñó el término “esclavitud reproductiva” para describir el papel femenino como dador de vida. Aunque de Beauvoir, aparentemente no era judía, toda la base de su argumento fue extraída de fuentes judías, incluyendo a Freud y Marx.

En el momento en que escribió el libro, estaba teniendo un romance con el novelista judío Nelson Algren. Muchos judíos han afirmado que él fue su inspiración para escribir dicho libro, pues ella dijo que antes de que lo conociera, nunca había percibido ninguna desigualdad entre hombres y mujeres.

Podemos señalar que el novio de Simone, el confuso artista, comunista y judeofilo (posiblemente cripto) Jean-Paul Sartre, estaba teniendo un romance con su hija adoptiva, una judía argelina llamada Arlette Elkaïm, mientras que de Beauvoir dormía con Algren.

Betty Friedan y el Amanecer del Feminismo Judío en América

El complot judío para destruir a las mujeres occidentales realmente cobró velocidad en el caos de los años sesenta. La psicóloga judía Betty Friedan (nacida Bettye Naomi Goldstein) publicó el libro The Feminine Mystiqueen 1963, donde presentó la extraña afirmación de que, virtualmente todas las amas de casa americanas, estaban descontentas con sus vidas, y respaldo su afirmación con estudios falsos. Dijo que la mayoría, si no todas, las mujeres estaban desperdiciando su vida en los niños, al tiempo que albergaban un deseo secreto de perseguir carreras profesionales, y bautizo esta infundada afirmación como, “el problema que no tiene nombre”.

La judía, y enemiga de la humanidad, Betty Friedan, “apretó el gatillo a la historia”, según dijo su compañero de lucha, el judío Alvin Toffler.

Después de la fraudulenta investigación de Alfred Kinsey, Friedan también afirmó que la mayoría de las amas de casa eran sexualmente pervertidas, totalmente obsesionadas por la gratificación sexual debido a su incapacidad de sentirse satisfechas, por aquello que ha hecho a todas las mamíferas sentirse satisfechas desde el inicio de los tiempos: Tener hijos.

Nuevamente utilizo estudios fraudulentos, que ningún otro investigador pudo confirmar o reproducir, para respaldar esta escandalosa afirmación.

Al promover la loca fantasía de que la mayoría de las amas de casa eran pervertidas sexuales, teniendo constantes aventuras con cualquier persona que pudieran encontrar, ella hizo que las amas de casa impresionables que leyeran el libro, sintieran que también deberían estar haciendo este tipo de cosas.

Este proceso de adoctrinar a las mujeres en el mundo de la perversión sexual fue más tarde racionalizado por la revista Ms. Magazine. Tengan en cuenta que la raza judía tiene un conjunto de valores completamente diferente al de los Europeos blancos, y tradicionalmente han sido mucho más sexualmente perversos. Las mujeres judías probablemente tienden a engañar a sus maridos, y por lo tanto este es otro ejemplo de cómo los judíos han estado reescribiendo nuestro patrimonio cultural y sistema de valores con los suyos.

Con The Feminine Mystique, la degenerada judía Betty Friedan presentó un plan para el colapso del antiguo orden social europeo. El extraño defensor de la destrucción judía de toda la sociedad, y su reemplazo por un lunático mundo de pesadillas de ciencia ficción, Alvin Toffler, lo llamó correctamente cuando declaró que este libro “apretó el gatillo a la historia”.

El judío y enemigo de la humanidad, Bernard Nathanson, fundó la Asociación Nacional para la Derogación de las Leyes del Aborto, junto con Betty Friedan. La obsesión moderna de los judíos en promover el aborto entre los pueblos gentiles, definitivamente pone en contexto las alegaciones históricas del sacrificio ritualistico de bebés, por parte de los judíos.

Friedan posteriormente fundó la Asociación Nacional para la Derogación de las Leyes del Aborto (NARAL), una de las fuerzas más influyentes en la lucha por legalizar el asesinato de bebes nonatos en América, junto con su compatriota Bernard Nathanson. La organización todavía existe como un grupo de abogacía para las formas más extremas de aborto, como el aborto de nacimiento parcial, donde el médico espera a que la cabeza del bebé empiece a coronarse y luego perfora un agujero en su cráneo y aspira el cerebro, así como también el “derecho” de las jovencitas de secundaria a tener abortos sin el consentimiento de sus padres. La organización todavía está dirigida por judíos.

Además, aunque la fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger, supuestamente no era judía, su marido si lo era. Luego de que Sanger dimitiera como jefe de dicha organización, le sucedió Alan Frank Guttmacher, el hijo judío de un rabino. De la misma forma que el movimiento feminista en general, el movimiento para manipular psicológicamente a las mujeres frágiles con la finalidad de que asesinen a sus propios hijos, ha sido un asunto casi totalmente judío.

Gloria Steinem, judía radical, destructora de culturas

En 1969, la judía Gloria Steinem, promotora del aborto, publicó el ensayo After Black Power, Women’s Liberation, (observen directo y desvergonzado uso que hace del movimiento de los derechos de los negros — los judíos han explotado continuamente a los negros como un medio para promover sus propios objetivos), en el cual repitió todo lo que Friedan había dicho, de una manera más extrema.

Los medios de comunicación, dominados por los judíos, catapultaron sus ideas a la mente del público, atribuyéndole relevancia al fingir oposición a ellas, en lugar de desecharlas como pseudo-intelectualismo comunista absolutamente irrelevante. Este es otro ejemplo de que los medios de comunicación deciden lo que importa, al mismo tiempo que pueden promocionarlo por cualquier motivo que deseen.

En octubre de 2006, esta desgastada zorra judía, en su publicación Ms. Magazine, imprimió los nombres de 5.000 mujeres que estaban orgullosas de haber abortado a sus bebes, poniendo su propio nombre en la lista.

En el ensayo, elogió un nuevo amanecer de la promiscuidad sexual y el divorcio como un desarrollo social positivo. Ella no solo impulsó la idea de que las mujeres tienen el derecho de elegir cómo viven sus vidas, sino que también exigió que las mujeres que desean un estilo de vida tradicional, fuesen atacadas y aterrorizadas, llamándolas “Tíos Tom” (alguien considerado como demasiado obediente o servil).

Steinem misma dio a entender que los abortos son geniales, y que cada mujer debería tener uno. También se declaró abiertamente como comunista, y citó a su hermano racial y camarada, Karl Marx, como la fuente de sus opiniones. Promovía la Gran Mentira, de la manera en que sólo un judío puede hacerlo.

Hablando sobre la formación de un movimiento por los “derechos de la mujer” radical, dentro del ya existente caos de la revolución cultural en general, siendo impulsada por los judíos a través de la sociedad americana tradicional, dice:

Las mujeres no podían volverse negras, o arriesgarse a ir a prisión por quemar sus cartas de reclutamiento, pero sí podrían cambiar la sociedad de abajo hacia arriba, radicalizando (utilizando algunas verdades básicas) la conciencia de la mujer; Al salir a las calles a protestas por temas como el aborto, centros de cuidado infantil gratuitos, y una ruptura final con la definición del siglo 19 sobre las mujeres como objetos sexuales, cuya función principal es servir a los hombres y a sus hijos.

Meditemos sobre lo que esto significa. Primero vemos que está promoviendo la radicalización de la conciencia, que es un código judío para incitar a la histeria. Ella afirma que las mujeres norteamericanas van a hacer esto “desde abajo hacia arriba”, lo que es interesante, viniendo de una figura pública que pertenece a una raza distinta, y que se está preparando para ser el líder de este movimiento.

Continua por afirmar que las mujeres ya no deben asumir la responsabilidad de sus propias acciones, sino que debe hacerlo el gobierno y la sociedad, antes de afirmar que ser madre equivale, en palabras de Beauvoir, a “esclavitud reproductiva”.

Lo interesante aquí es que, la misma situación a la que nos estamos enfrentando actualmente, podría haber ocurrido incitando a los hombres blancos a la radicalización. Un hombre judío podría haber surgido, y ser promocionado por los medios de comunicación, alegando que los hombres blancos estaban hartos de trabajar para mantener a sus familias, que tener que pagar por comida y una casa para una mujer y sus hijos, era una forma de esclavitud, que las mujeres sólo los querían para su esperma, y los hombres finalmente se estaban levantando y exigiendo su derecho a divorciarse de sus esposas y obligar a sus novias a tener abortos; si había niños involucrados, estaban exigiendo al gobierno que los criara por ellos, de forma gratuita.

La razón por la que el judío no inicio un movimiento masculinista, declarando que las mujeres eran unas sanguijuelas que necesitaban conseguirse un trabajo y pagar por sus propias necesidades, así como también, cuidar de sus niños por si solas, tiene que ver con la ya mencionada cuestión de las diferencias biológicas en la naturaleza masculina y femenina.

Las mujeres son mucho más volátiles y susceptibles a la propaganda emocional. Si el judío se hubiese presentado con un movimiento radical para liberación de los hombres, los hombres se habrían reído y lo habrían descartado como ridículo, incluso los más débiles mentales se hubiesen dicho a sí mismos: “bueno, no tener mujer y niños me permitiría más tiempo libre y un montón de dinero extra para gastar, pero, me agradan mis hijos y mi esposa.” — porque para los hombres, la lógica siempre triunfará sobre la emoción.

La judía, y enemiga de la humanidad, Robin Morgan, editora de Ms. Magazine, y autora de la influyente antología feminista radical de 1970, Sisterhood is Powerful, fue miembro fundador de W.I.T.C.H. (Conspiración Terrorista Internacional de las Mujeres del Infierno). En 1969, este grupo terrorista judío organizó una protesta en una feria nupcial, cantando “aquí vienen las esclavas/hacia a sus tumbas” a las mujeres no-judías que querían casarse y vivir una vida feliz.

Los judíos explotan tus debilidades. Estos vencedores de la Segunda Guerra Mundial comenzaron a destruir los cimientos de nuestra sociedad tan pronto como terminaron de destruir la Alemania de Hitler, y lo hicieron atacando y explotando nuestras debilidades.

Utilizaron a los negros -un grupo genuinamente desposeído- como un ariete contra la sociedad blanca tradicional, agitando violencia de ambos lados y haciendo que la situación se volviera insostenible, despertaron el idealismo de la juventud contra su propia guerra en Vietnam, explotaron el impulso sexual y el deseo de liberar la energía de los jóvenes con su amor libre y drogas. Y atacaron la vulnerabilidad emocional de las mujeres con el movimiento feminista.

Steinem luego funda la revista Ms. Magazine, una publicación feminista radical que alentaba a las mujeres a tener relaciones sexuales con el mayor número posible de extraños, abortos regulares, pelear con sus maridos y quejarse constantemente. Jugó con la falsa premisa del victimismo, afirmando que los roles de género tradicionales equivalían a algún tipo de holocausto.

El fuego que estos judíos encendieron en los años 60 continua ardiendo. No dejara de arder hasta que se acabe el combustible — es decir, hasta que nuestra cultura tradicional haya sido completamente exterminada, o hasta que alguien se levanta y ponga un alto a todo esto.

El Aquí y el Ahora

Los efectos del movimiento judeo-feminista que comenzó en los años sesenta han sido asombrosos. Ahora estamos viviendo en un mundo donde las mujeres literalmente no tienen ni idea de lo que son, y se ven obligadas en cada etapa de su vida a ser algo diferente de lo que su biología exige que sean.

Mientras que los judíos exigían que fuera un “derecho” de la mujer el trabajar, rápidamente se convirtió en un deber. Un hogar tradicional con un solo ingreso es ahora casi completamente una cosa del pasado. Esta fue sin duda una parte de la agenda judeo-feminista, ya que cuando se agrega a las mujeres a la fuerza de trabajo, se duplica la cantidad de mano de obra disponible y, por lo tanto, el trabajo en sí pasa a perder la mitad de su valor en este sistema capitalista no regulado. Esto ha supuesto una tremenda carga para las familias que aún existen en Occidente.

Me pregunto qué porcentaje de mujeres hoy en día estarían dispuestas a regresar, y cambiar los derechos al aborto, la “libertad de la esclavitud reproductiva” y todo el resto de la incomprensible y sentimentalista algarabía judía, que la generación Baby Boomer acepto, por la oportunidad de tener un estilo de vida tradicional. Ciertamente, cualquier opresión percibida que las mujeres sintieran que sufrían en el período de posguerra, no podría haber sido tan mala como esta.

La judía, y enemiga de la humanidad, Naomi Wolf, una vez casada con el también judío y escritor de discursos de Bill Clinton y editor del New York Times, David Shipley, lidera el nuevo movimiento feminista.

De la misma forma que el innovador movimiento feminista de los años 60 y 70, el movimiento feminista moderno, referido a menudo como la “tercera ola”, es dominado totalmente por los judíos. Todo el aparato de los medios de comunicación, incluso los que pretenden ser conservadores, han adoptado las doctrinas del feminismo. La promiscuidad ahora se promueve en las escuelas, el matrimonio en gran parte se ha convertido en una cosa del pasado. Cuarenta por ciento de los niños nacen fuera del matrimonio. La totalidad del aparato de medios de entretenimiento, dirigido por los judíos, promueve todo esto, produciendo sin cesar material cada vez más degradante.

En la actualidad, uno de cada tres embarazos en los Estados Unidos termina en aborto. No creo que las estadísticas estén disponibles para saber que porcentaje de estos bebés son blancos, pero es bastante obvio que sería la gran mayoría.

Debido a la muerte de la moralidad — causada por los judíos que aplastaron el cristianismo, convirtiéndolo en una religión de persecuciones materiales, sin alma, y colocándola en el reino de la ciencia ficción-, ahora tenemos adolescentes quedando embarazadas en secundaria; 50 años de feminismo han convencido a un gran porcentaje de personas en este país que es entonces su “derecho” asesinar al bebe, sin la necesidad de decir nada a sus padres. Se sabe que las escuelas tienen consejeros, de orientación feminista, que les animan a tomar esta decisión.

Incluso si se argumentara que el aborto es una forma moralmente sana de control de natalidad, es un hecho conocido que las mujeres que matan a sus bebés, desarrollan problemas psicológicos a lo largo de su vida debido a ello. Matar a sus propios hijos es uno de los aspectos más desvergonzados y locos de esta infernal sociedad judía en la que vivimos. ¿Puedes imaginar a un mono, o un lobo matando a sus propios hijos porque “tienen otras cosas que hacer con su vida?” Esto no es simplemente asesinato — es un ataque al aspecto más fundamental de toda la vida en la tierra — el deseo de reproducirse.

¿Cuánto más de estas enfermizas ideologías judías estamos dispuestos a soportar? ¿Cuándo será suficiente?

Conclusión

No estoy argumentando en contra de la fuerza femenina. No estoy diciendo que cada mujer en el mundo no debería estar haciendo otra cosa que no sea cocinar y hacer bebés. Simplemente estoy diciendo que la gran mayoría de las mujeres tienen un profundo deseo de ser protegidas por los hombres, para poder concentrarse en parir y criar a sus hijos. Esto no significa que algunas mujeres especiales no puedan decidir dedicarse a alguna actividad intelectual, y ciertamente no significa que las mujeres sean incapaces de participar en actividades intelectuales.

La realidad es que las mujeres trabajan muy bien en muchos campos diferentes, siempre y cuando no se les ponga en puestos de autoridad; pero el hecho es que, no es lo que las mujeres elegirían para sí mismas si se les diera la opción, ya que las deja totalmente agotadas, emocional y físicamente, al intentar perseguir una carreta profesional mientras crían a sus hijos, o les deja vacías e insatisfechas al renunciar a los niños en favor de perseguir una carrera.

También deberíamos estar pensando en los propios niños — ¿podría algo de esto posiblemente ser bueno para ellos?

Mi opinión es que las mujeres deberían poder elegir para sí mismas qué tipo de vida quieren vivir, pero la posición por defecto de la sociedad debería ser, el proporcionar un clima en el que se anime a las mujeres a criar a sus hijos.

A lo largo de la historia hemos tenido escenarios donde mujeres excepcionalmente fuertes han desempeñado papeles importantes en el conjunto de la sociedad pública. Sin embargo, para las mujeres más fuertes, inteligentes y apasionadas, el viejo dicho que “detrás de cada gran hombre, hay una gran mujer” ha retenido la verdad del asunto. Las mujeres, como esposas y madres, proporcionan el ambiente familiar en el que los hombres son capaces de tener éxito en sus esfuerzos.

La dura realidad es que el movimiento feminista no es un producto de la civilización occidental; es, como cualquier otro importante cambio que nuestra sociedad haya sufrido en los últimos 100 años, una creación judía. Es imposible, que sin la influencia judía, la sociedad blanca hubiera adoptado estos radicales cambios al orden social.

Los hombres volverán a ser hombres nuevamente, cuando se levanten con fuerza y furia con el objetivo de recuperar su sociedad, y es lógico que esto resultara en que las mujeres vuelven a ser mujeres de nuevo, retomando su papel como la columna vertebral de nuestra sociedad, cuidando el hogar, criando hijos sanos, y proporcionando un respiro emocional para sus maridos.

Lo que buscamos es restaurar el Orden Natural, que el judío ha alterado con sus mentiras y manipulaciones.

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