Cultura peatonal (Ser o no ser Peatón)

Desperté y en mis redes sociales se compartía esta imagen sobre los puentes “anti peatonales”, la encontré magnifica. Disfrute ver propaganda alusiva a los derechos del peatón con un toque de sátira propia de la cultura mexicana.

En una ciudad como Monterrey donde caminar es un deporte extremo, estas pequeñas grandes acciones siempre se agradecen. Así comenzó mi día, todo marchaba bien, salí de casa; camino a “Ecovía” donde actualmente realizo una investigación con fines académicos, ahí pude constatar otra realidad. ¿El peatón de la ciudad de Monterrey, en realidad sabe cómo ser peatón?, ¿Conoce su significado? Y más importante aún ¿Conoce sus derechos? Vaya no lo digo en tono de burla; si caminar es de las acciones más fáciles y necesarias para el ser humano, pero ser peatón tiene otro significado ¿No? La acción de caminar es sencilla para quien tiene los medios y no sufre alguna discapacidad motriz.

Por lo cual desplazarnos es una acción a lo sumo importante para realizar nuestras actividades cotidianas. Pero como he dicho anteriormente la infraestructura de la ciudad deja mucho que desear para caminar libremente, la inseguridad es palpable, ser arrollado por un automóvil es un sentimiento natural, tropezar con barreras arquitectónicas, esquivar automóviles mal estacionados, y “caminar” por veredas en mal estado, es describir el espacio público en la metrópoli sin temor a equivocarme.

Aun así, el peatón prevalece y siempre lo hará, es ilógico que dejemos de caminar, aunque algunos parece que así lo quieren. Caminar como acción difiere de ser “peatón”. Tal vez atañe a una cultura más allá, de esas que hacen una mejor ciudad para todos. Una cultura que tiene que aludir a las autoridades de la ciudad y a nosotros mismos, comenzando por respetar los señalamientos establecidos, los pasos designados (pasos de cebra), aunque son pocos, debemos hacer un esfuerzo por adueñarnos de ellos y cruzar con toda autonomía, no es necesario correr por el miedo a ser arrollado, ese pequeño espacio de ciudad es tuyo y puedes caminar a un ritmo conveniente hasta llegar al otro lado. Tarea difícil, pero no imposible en una ciudad que enarbola al vehículo particular por sobre cualquier medio de transporte.

David Byrne en su libro (Diarios de Bicicleta) nos relata las ciudades norteamericanas del siglo XX. Que a mi pesar describe a la ciudad de Monterrey:

“En la mayoría de estas ciudades se podría decir que las máquinas han vencido. Vida, urbanismo, presupuestos y tiempo: todo gira alrededor del automóvil”.

Siempre creeré que hacer política es hacer ciudad y viceversa. Aun no es tarde para arriesgar y cambiar a un nuevo paradigma, de esos que hacen a las ciudades caminables y felices, conocernos al caminar e ir hacia delante; algo tan sencillo que le hace falta a la ciudad.

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