CONVERSACIONES CON DON EUGENIO (2)

Por Ricardo Valenzuela

Leo mis notas de este particular encuentro con Don Eugenio, y realmente me dan ganas de llorar.

Tenía ya varias semanas cabalgando con don Eugenio su jaguar negro en el que arribábamos puntualmente al Tec, y cada vez me impresionaba más la gran sabiduría de este hombre fuera de serie. Con gran soltura hablaba de economía, política, filosofía, pero tal vez lo más interesante eran sus narraciones históricas. En las ultimas cabalgadas hablábamos de la forma en que México se hundiera en eso que los políticos llamaban; economía mixta, la peor de las recetas, como el mismo la describía, presagiando un negro futuro.

En esas semanas mi visión del mundo cambiaba radicalmente escuchando las palabras de un hombre al que ya admiraba profundamente. Don Eugenio me dibujaba una panorámica muy clara del México de esa época y, sobre todo, que se podía esperar a futuro si los verdaderos agentes del cambio, agentes como él, no aparecían en el escenario del país y, sobre todo, actuaban. Ya el me había hablado del estatismo mexicano y de el añorado liberalismo que cimentara a países como EU, Inglaterra, Holanda etc.

Yo me preguntaba ¿Por qué no aprendimos todo esto en el Tec? En medio de mi reflexión aparece el carro de don Eugenio y luego de escuchar su, ¿“estás listo Valenzuela”? me trepo. Luego de los saludos cruzábamos uno de los puentes y cabalgábamos entre las estrechas avenidas de la Colonia Independencia y yo pensaba ¿Independencia? Es lo que estoy encontrando con este virtuoso hombre. Se había sembrado la semilla de la libertad en la mente de un chamaco de 20 años.

Habla don Eugenio. “Ya hemos definido economía libre como algo novedoso y, por lo mismo, se encontraba aun en pañales y al no haber reglas, surgía la concentración de la riqueza que se creaba a borbotones. La base de esta filosofía, el mercado, realmente no existía como tal después de siglos de monarquías, feudalismo, mercantilismo y economías totalmente controladas y manipuladas por los diferentes estilos de gobierno.”

“En una economía moderna siempre esos emprendedores son necesarios y siempre habrá cierta concentración de riqueza, puesto que son ellos los que la están creando. Ahora, la función de un buen gobierno debe ser el crear las avenidas para esa creación de riqueza y nunca vestirse de redentor invadiendo ese campo que tanto ha perjudicado a la humanidad; la redistribución de la riqueza. Es cuando los gobiernos se convierten en esos entes de la demagogia con el poder para destruir decidiendo quien es merecedor de esa riqueza y, sobre todo, quienes deben ser los ganadores o los perdedores.”

“Ahora, los gobiernos en sus agresiones contra esos “acumuladores”, se llevan entre las patas a infinidad de pequeños empresarios colgándolos con impuestos, regulaciones, prohibiciones, que llegan para sumarse a la mala legislación que va desde la Ley Federal del Trabajo hasta algunos artículos de la constitución. Y no entienden que la mayoría de la riqueza y, sobre todo, empleos, son creados por esos pequeños empresarios.”

“Ante la nueva avenida de esa libertad convergían dos de las pasiones más poderosas del hombre, por un lado la ambición que en sí, es el motor que impulsa las economías libres, pero llevada a ciertos extremos y sin las avenidas legales para darle curso, es cuando se pierde la proporción de las realidades. En la otra cara de la moneda y ante la emergencia esos nuevos millonarios, nacía la envidia de los que no tenían lo más elemental, y eso abría una gran puerta a la demagogia. Nacía esa industria tan redituable para los gobiernos; el combate a la pobreza.”

“En EU los representantes clásicos de esa nueva fuerza eran, primero, John D. Rockefeller, quien prácticamente llegaba a tener el monopolio del petróleo a nivel mundial, y segundo, J.P. Morgan, quien llegaba a controlar los mercados financieros y se convertía en el perpetuo salvador del gobierno de los EU en sus crisis financieras, cuando él mismo orquestaba sus rescates. Se convertían también en los hombres más odiados del mundo. Sin embargo, a 70 años de distancia de esos acontecimientos, yo los observo como un proceso natural de algo que iniciaba y debía construir sus avenidas. Pero al inicio de este siglo, el potaje estaba listo para la gran ofensiva en su contra.”

“Ello daría vida a los acontecimientos que aun mantienen al mundo amordazado: La revolución rusa, la mexicana, el movimiento Maoísta en China, el New Deal y recientemente The New Society en los EU.”

“En México, la situación era muy diferente puesto que, al no haber de participado en la Revolución Industrial, no se creaba riqueza y por ello, el problema era aun más grave, no había que repartir. La economía feudal que existía desde la época de la colonia, creaba la concentración de la poca riqueza existente y, sobre todo, la concentración de la tierra. Sin embargo, los nuevos gobiernos revolucionarios, en lugar de liberar al empresario en ciernes para de esa forma crear riqueza, se dedicaron a repartir lo único que había, miseria.”

“Ahora, si nos trasladamos a 1929 cuando Calles iniciaba la estructura política para el control total del país, nos daríamos cuenta de que coincidía con el estallido de la Gran Depresión iniciada en EU que tomara proporciones mundiales. En EU se aprovechaba el caos de la depresión para apuntalar un gobierno expansivo e intruso y México seguiría esa fatal corriente.”

“En el año de 1929 coincidía el inicio de la Gran Depresión y la formación del Partido Nacional Revolucionario de parte de Calles. En cierta forma, el PNR era el New Deal a la mexicana con el cual Calles aprisionaba el futuro de los mexicanos. En EU luego de batallar, de forma equivocada tratando de salir de la depresión a base de regulaciones al comercio mundial, elijen como presidente a Roosevelt para iniciar el derrumbe del liberalismo que le diera vida a ese país con figuras como Jefferson, Adams, Franklin, Paine.”

“FDR era un hombre emanado de la realeza y educado en Harvard. En su corta carrera política ya se identificaba como un gran despilfarrador del dinero público. Roosevelt se creaba reputación de un habilidoso hombre para la mentira y, hasta la fecha, navegan grandes dudas del motivo para que los EU participaran en la segunda guerra mundial. Pero de lo que no hay duda, es que al disiparse el humo de los cañones dando fin al conflicto, emergía un mundo menos libre y gobiernos gigantescos.”

“Llegamos Valenzuela,” exclama don Eugenio cuando penetrábamos el estacionamiento del Tec frente a la biblioteca. Yo había permanecido con la boca abierta la casi media hora que nos tomaba llegar a nuestro destino. Me bajo del auto y a manera de despedida le digo: Gracias don Eugenio y este viaje ha sido particularmente especial. “Bien,” me revira, “continuaremos la semana que entra”. Caminaba hacia aulas II pensando, que hombre tan sabio y tan humilde. ¿Por qué los profesores de esta su institución, no predican su filosofía?