El Estudiante TEC

Octubre 17 2015

El pasado martes 13 de octubre tuvimos a un invitado especial en la clase de Sistemas de Información Estratégica. Daniel Cohen Karen, coautor de nuestro libro de texto y fenomenal orador público vino a presentar sus puntos de vista a la clase. El propósito de este ensayo es, como el título menciona, reflexionar respecto a lo que el Sr. Cohen nos platicó en la clase. La idea es mandarle esta reflexión para que él considere y observe nuestras perspectivas de la vida, nuestras ideas del significado del éxito y el pragmatismo profesional con el que le seamos capaces de comunicar nuestros pensamientos. Me encantó la plática del Sr. Cohen. Al final dijo que su plática era la mejor que jamás habíamos recibido en la vida. Tengo que admitir que fue una plática fascinante y excelente, que probablemente nunca olvidaré. La pongo en las top cinco de mi vida sin duda pero sería difícil estar seguro de que es la mejor. Es importante relacionar las palabras del Sr. Cohen con lo que se puede observar en los estudiantes del ITESM porque los síntomas del problema nacional se ven fuertemente reflejados en el cuerpo estudiantil. Lo que más me gustó de la platica fue que platicó de lo que yo he estado pensando por mucho tiempo y confirmó teorías que aún no había tenido la oportunidad de confirmar por mí mismo. Muchas cuestiones controversiales, políticamente sensibles, que la gente tiene miedo de admitir o de considerar abiertamente para poder resolverlas a fondo, él se encargó de desenmascarlas y presentarnos lo datos fríos e innegables de la vida. Los mexicanos de veras que a veces somos brutos. Los mismos estudiantes nos creemos a veces la sarta de babosadas que nos avienta una cultura corrupta y que escasea de resultados favorables. Como el Sr. Cohen va a tener que leer cada una de estas narrativas, trataré de no repetir directamente lo que él nos contó en la plática. Él nos lo contó, no creo que haya necesidad de contárselo de vuelta. Porque es simpático que muchos estudiantes van a escribirle un ensayo repitiéndole todo lo que dijo en clase y me gustaría pensar que el mío no agregará al sufrimiento de leer 35 veces lo mismo. La razón por la que digo esto está en el siguiente párrafo y es la forma con la que empiezo el cuerpo de mi ensayo e idea.

Durante la plática el Sr. Cohen recalcó sobre las deficiencias del ITESM. Una de las principales fue que el Tec no ayuda a abrir las mentes, que es demasiado metódico. Por más calidad de maestros e infraestructura, los estudiantes del ITESM no superan a los de universidades como Dartmouth porque el Tec motiva al “macheteo” mientras que las Ivy League Schools motivan al desarrollo del análisis crítico y pensamiento abierto. Estoy orgulloso de ser Tec, eso nunca cambiará, pero veo las deficiencias de mi institución y en vez de negarlas las recalco. De otra forma nunca mejorarían. Dado esto por entendido, podemos esperar que un muy alto porcentaje de la clase repita el mismo proceso de narración para este proyecto. Para probar que el Tec y sus estudiantes se vuelven metódicos, pronosticaré las siguientes verdades sobre los trabajos de la mayoría de mi clase. Primero, sus párrafos tendrán un numero mínimo de enunciados, habrá en promedio dos por párrafo y abusarán radicalmente del uso de las comas. Segundo, la mayoría de las narrativas estarán desorganizadas. Los estudiantes del Tec escriben como hablan, o al menos lo intentan. Las expresiones y cambios de tono en el habla no se pueden traducir directamente a la página. Por lo tanto, al intentar pasar el habla directamente a letra generas un desastre de incoherencias y confusiones para el lector. Tercero, todos trataran de escribir como si fuera un discurso político del PRI. Es divertido ver esto, también es excesivamente común. El mexicano promedio lee dos libros al año. Ésta es una estadística polarizada. Más bien, el mexicano promedio no lee y hay uno que otro mexicano que sí lee treinta libros o más al año, causando que la estadística nacional suba a un nivel de dos por persona. Esto significa que para la mayoría de los mexicanos, el único acceso a oratoria o comunicación formal son los comunicados políticos y López Doriga. Ni siquiera los del periódico, porque, ¿qué flojera, ¿no? Todo de la televisión. Entonces el estudiante del Tec trata de sonar como político al escribir.

Así como nuestro proceso de pensamiento es metódico y predecible, también lo son nuestras acciones. El Sr. Cohen habló de la TIR de la educación y de los proyectos de vida. Discutió y defendió que la clave cae en las tres Rs: Rumbo, Ritmo, y Resultados. Quiero analizar al estudiante del ITESM en base a este concepto tan simple pero lógico de estudiar la vida. En base a metas y rumbo, casi todos los estudiantes del Tec tienen la misma: “¡quiero ser un empresario rico!” Todos quieren ser ricos y todos quieren ser exitosos y sus propios jefes y el típico discurso del estudiante iluso del que todos los adultos se burlan. Ni siquiera saben de qué quieren ser empresarios, según ellos van a salir a pistear tres días a la semana y de repente todo el negocio les va a caer a los pies. Finalmente van a poner un restaurante y dirán que son empresarios hasta que llegue una crisis, la gente deje de gastar y su puestito quiebre. El profesor Héctor González de la clase de administración bancaria nos decía el semestre pasado, “¿Saben cuál es el problema con las empresas mexicanas? Que los mexicanos somos changarreros. Nadie sale y pone empresas de valor real. Lo único que buscamos es poner un puesto de tacos y volvernos ricos.” Tenía toda la razón, por supuesto. ¡Los mexicanos no tenemos pasión por nada! Pensamos que la pasión es algo que de la nada se nos presenta y no algo que decidimos. El rumbo o la meta de los estudiantes del Tec es tan vago y poco claro que se terminan desinteresando en todo. Lo único que queremos es pistear los fines con los amigos y que nos vean en un buen carro. El Tec nos ahoga en tanta propaganda de “emprende, emprende, emprende” que nunca nos da la oportunidad de innovar o de agarrar gusto por el desarrollo de nuevas ideas. El estudiante del Tec comete el error de tratar de darle al blanco con la flecha mientras tiene los ojos vendados.

Ayer me tocó estar sentado al lado de un estudiante del Tec que observaba un video en internet que explicaba el peligro de la película de Whiplash. Es una excelente película y tiene un mensaje muy claro. El que sacrifica y le dedica más tiempo a su destreza finalmente se vuelve el mejor y logra sus objetivos. El video que el estudiante del Tec estaba devorando con ojos y orejas argumentaba que la película daba el mensaje equivocado de tirarle a ser el mejor del mundo en algo. Que era malo para una persona tener el sueño de ser el mejor porque probablemente nunca llegará a serlo y porque mejor debería ser feliz sin preocuparse por el éxito. Gracias a Facebook, ahora cada argumento a favor de la flojera se vuelve famoso. Por ejemplo, cuando salió el mito de que Bill Gates dijo que cuando necesita hacer un trabajo difícil hay que buscar a alguien flojo. Supuestamente porque alguien flojo encontrará un camino más sencillo para hacer el trabajo. Obviamente no era verdad. Es una frase falsa con un nombre grande y de inmediato los flojos de la nación convierten la frase en himno. Justifican su situación de perdedores con un mensaje que su cuñada publicó en la pared. Eso es lo que le falta al rumbo y, de pasada, al ritmo de los estudiantes del Tec. Nuestras metas demandan ser cumplidas con el mínimo nivel de esfuerzo posible. Si le tenemos que echar ganas para ser empresarios, pues mejor le pedimos a Don Papá que nos mantenga. Por eso nadie sale siendo gran empresario del Tec.

Tomando en cuenta el Ritmo del estudiante del ITESM, definiendo ritmo como las decisiones que te trajeron a este momento y las decisiones de este momento que te llevarán hacia delante, vemos lo siguiente en los estudiantes del Tec. La mayor parte no hicieron deporte serio ni desarrollaron una disciplina rígida de chicos. Comieron tortillas y guisos aceitosos desde la infancia y las seguirán comiendo hasta la muerte. Vieron tele seis días a la semana desde los cinco años y hasta la fecha. Los padres les dijeron que el dinero no importa y que solo sean felices y que leer es aburrido y que el rico es malo y le roba al pobre. Si vienen de familias ricas es lo mismo excepto que les dijeron que los pobres no trabajan y por eso son pobres y que si pudieran les quitarían todo con violencia. En ambos casos, ninguno leyó mas de dos libros desde primaria hasta salir de prepa. Copiaron en exámenes cada vez que pudieron y les dijeron que las relaciones son lo que importan y que la educación no. Ahora que son adultos, ven tele o series en la computadora seis días a la semana. Comen tortillas y guisos aceitosos a diario. No hacen deportes ni tienen disciplinas rígidas y además ahora toman miércoles, viernes y las cheves del sábado. Siguen pensando que solo deben ser felices 24/7 y cualquier factor que no cumpla con su criterio de cómo deben ser sus vidas se vuelve un escandalo. Los que vienen de familias pobres piensan que los ricos se los quieren “chingar” y los que vienen de familias ricas piensan que los pobres no salen de pobres por nacos y porque no se saben comportar socialmente. Ambos quieren ser empresarios y siguen sin leer nada. Vienen al Tec, van a clases e ignoran el resto de las opciones que la institución les puede ofrecer. Hacen magníficos planes de negocios y empresas que nunca van a resultar. Quieren salir y ser jefes desde su primer día y ganar un millón de dólares al año. Su ritmo no es el correcto para el rumbo que declaran es al que quieren llegar. Obviamente hay estudiantes que sí serán exitosos. Algunos van a ser líderes de México algún día y probablemente van a ser los estudiantes que buscaron experiencia de trabajo y trataron de aprender en el Tec y que a cada lugar al que van exprimen la oportunidad para sacarle todo el provecho. Lamentablemente, la mayoría no logrará sus objetivos y siempre se preguntarán por qué, ya que aprendieron toda su vida que todo lo que querían se lo merecían. Esto aplica a los ricos y a los pobres. Las mamás cuervos no son exclusivas de un status social.

Los estudiantes del Tec tienen la brújula perdida. ¿De quién es la culpa? Depende de a quién le preguntes. Pero así como los estudiantes del Tec andan destanteados, el ITESM también tiene una crisis interna. Prometen un desarrollo superior dentro de Latinoamérica y la capacidad de desarrollarte como emprendedor exitoso gracias a la educación que provee la institución. Pero, a la vuelta de la página, obliga a cientos de trámites burocráticos para cualquier tipo de nueva idea que pudiera tener un estudiante. También obliga a meter troncos comunes fuera de foco y que no tienen que ver con el foco real de muchas carreras. Posteriormente, le pone freno y limitantes a todas las actividades extracurriculares que busquen sus estudiantes. El Tec tiene la meta/rumbo de ser como una Ivy League, una institución altamente reconocida a nivel mundial. Su rumbo está bien definido, pero su ritmo es un caos. Plagado por las ilegalidades y corrupciones de un México sobre el cual el PRI gobernó por 75 años, el Tec adoptó muchas de las fallas de este sistema podrido. Mi papá me contó hace unos días que cuando él estudiaba en el Tec (1980), cualquier levantamiento de voz contra algún sistema del instituto resultaba en dada de baja del sistema. Si cuestionabas el modelo de enseñanza, la distribución del presupuesto, la atención a los servicios alimentarios y de salud, el Tec te corría inmediatamente. Especialmente si generabas un grupo de seguidores. En cual caso los corrían a todos. Por suerte, hoy en día el Tec no es así. Podemos ver que va mejorando y que va logrando cosas poco a poco como nuestro país. Pero el Tec no va a lograr sus objetivos hasta que se quite esa mentalidad de control total sobre estudiantes que solo quieren explotar su capacidad intelectual. También deben de limitar las admisiones a el campus y filtrar a los malos estudiantes de los buenos, pero ese es otro ensayo para otro día. Hasta que el Tec corrija su ritmo no podemos demandar que los estudiantes corrijan el suyo. Pero tampoco es culpa del Tec si nosotros no nos ponemos las pilas y tomamos la vida por las riendas y decidimos apasionarnos por algo. La única forma para ser feliz a largo plazo es ganándote la felicidad con trabajo y esfuerzo de joven. Si no nunca apreciaremos lo que tenemos. Para acabar con broche de oro, también por eso hay tanto divorcio. Antes te tenias que ganar a la chava o la chava tenia que echarle ganas para conquistar al chavo. Ahora le pichas dos shots a la chava o la chava te los picha a ti y ya chingaste. La posesión de valor trae felicidad y el valor yace en la dificultad de conseguir el producto o la sensación X. El que genera valor se siente satisfecho y orgulloso y eso hace a alguien feliz. No la peda de cada fin. El estudiante Tec tiene que entender esto o nunca lograra ni sus objetivos ni ser feliz.